Tras la llegada del megabuque de EEUU Challenge Procyon, que expuso el colapso de las aduanas mexicanas ante el huachicol fiscal, testigos protegidos dieron detalles internos de la red del “Capitán Sol” y el “Señor de los buques”
Testigos protegidos revelaron los detalles internos de la red de corrupción aduanera que permitía la entrada sistemática de hidrocarburos sin el pago de aranceles.

Con base en expedientes de la Fiscalía General de la República (FGR) y resoluciones del Poder Judicial de la Federación, las autoridades federales desarticularon una sofisticada red de contrabando de combustibles operada desde el interior de las aduanas marítimas mexicanas.
Este esquema ilícito, conocido como huachicol fiscal, consistió en la introducción sistemática de millones de litros de petrolíferos procedentes de Estados Unidos eludiendo el pago de aranceles y contribuciones obligatorias.
El caso adquirió relevancia nacional porque expuso fallas críticas en la fiscalización portuaria y una red de complicidades institucionales que involucra tanto a exmandos navales como a empresarios del transporte de carga, cuyo desfalco erosiona las finanzas públicas y lacera directamente la estabilidad comercial de Petróleos Mexicanos (Pemex).
¿Cómo operaba la red transfronteriza de huachicol fiscal en los puertos y aduanas de México?
La estructura delictiva se consolidó mediante la importación de buques tanque cargados con gasolinas y diésel adquiridos en refinerías y comercializadoras de Estados Unidos, los cuales atracaban en puertos estratégicos del país.
En lugar de registrar legalmente la mercancía bajo las normativas fiscales vigentes, la red utilizaba empresas fachada y alteraba pedimentos aduanales para simular que ingresaban aditivos u otros productos químicos exentos de gravámenes pesados.
Este mecanismo de evasión permitía omitir el pago del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) y del Impuesto al Valor Agregado (IVA).
Al introducir el combustible al margen de la ley, los operadores logísticos lo colocaban en el mercado interno a precios artificialmente reducidos, generando una competencia desleal devastadora que desplazaba el producto legal distribuido por Pemex y afectaba de forma directa la recaudación fiscal destinada al gasto público.
¿Quién es ‘El Capitán Sol’ y cómo operaba la red de sobornos y protección institucional?
Sostener un contrabando de tal magnitud requería un blindaje institucional profundo que alcanzara los mandos encargados de la seguridad y administración portuaria.
En el centro de esta estructura operaba el Capitán de Corbeta en retiro Miguel Ángel Solano Ruiz, identificado en las investigaciones ministeriales como “El Capitán Sol” o “El Fantasma”, a quien un juez federal dictó prisión preventiva de oficio en el penal de máxima seguridad del Altiplano por delincuencia organizada y delitos en materia de hidrocarburos.

Los registros judiciales de la FGR detallan que Solano Ruiz fungía como el enlace operativo supremo encargado de coordinar los pagos ilícitos a los funcionarios a cargo de los recintos aduanales.
Declaraciones de testigos colaboradores, como el exdirector de la Aduana de Tampico, revelaron que “El Capitán Sol” entregaba sobornos millonarios mensuales por cada embarcación autorizada a descargar ilegalmente, utilizando su influencia para destrabar inspecciones imprevistas y garantizar la salida rápida de autotanques cargados con hidrocarburo robado.
¿Cuál es el papel de ‘El Señor de los buques’ y el impacto del caso Challenge Procyon?
Mientras las indagatorias cerraban el cerco sobre la protección castrense, la estructura logística y financiera del contrabando también comenzó a fracturarse con nuevas órdenes de aprehensión.
Un juez federal emitió un mandato de captura contra Roberto Blanco Cantú, conocido como “El Señor de los buques” (o Roberto Brown Cantú), copropietario de la empresa transportista Mefra Fletes, junto a su socio José René Tijerina Mendoza y José Isabel Murguía Santiago, alias “El Choko”.
Esta célula empresarial quedó expuesta de manera definitiva a raíz del expediente del megabuque Challenge Procyon, cuyo cargamento ilícito de hidrocarburo provocó un daño directo al fisco federal superior a los 146 millones de pesos. Las carpetas de investigación vinculan a estos personajes no solo con este barco, sino con decomisos históricos previos que superan los 11 millones de litros incautados en operativos terrestres y portuarios en estados como Baja California y Tamaulipas.

¿Cómo impacta este desfalco al mercado energético y cuáles son las medidas para frenarlo?
La dimensión de esta red de corrupción aduanera va mucho más allá de un caso aislado de evasión impositiva; representa una amenaza directa a la soberanía energética y económica del país. La sustracción sistemática de recursos tributarios debilita la capacidad del Estado para financiar infraestructura y programas sociales, al tiempo que desestabiliza el mercado formal de combustibles.
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El golpe asestado por las instituciones de procuración de justicia evidencia que el combate al huachicol fiscal requiere ir más allá de los aseguramientos superficiales de producto, desmantelando las redes financieras, las empresas fachada y las complicidades internas que facilitan el ingreso de mercancía ilegal desde Estados Unidos. La exigencia actual apunta a blindar tecnológicamente las aduanas y erradicar la impunidad en los recintos portuarios.
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