Hay una “regla no escrita” que dicta que los ex gobernadores deben retirarse de la vida pública y mantener un perfil bajo para no opacar ni desafiar a su sucesor.
Hay una diferencia fundamental: López Obrador era presidente. López Beltrán no ha ganado una sola elección. Por eso, que comience su carrera electoral rechazando a la prensa crítica revela una concepción patrimonial del poder.
La Presidenta que prometía gobernar mejor está dedicando buena parte de su capital político a preservar el proyecto 4T. A blindarlo. A prolongarlo. A protegerlo de todo contrapeso.
En la caótica y errática dictadura que paso a paso va construyendo la 4T priva la misma corrupción, o aún mayor, que aquella de la dominación del PRI, pero las obras del régimen actual son inútiles y gravosas al erario.