Con esta política trumpiana, la frontera entre protesta social y terrorismo se difumina y EE.UU podría presionar para endurecer la represión contra movimientos campesinos, sindicales e indígenas de México, Brasil o cualquier país.
La acción destructiva de López Obrador remite a tiempos de la colonia en el siglo XVI, y se compara con la destrucción del patrimonio que tuvo lugar en esos años.
La CNDH decide ahora dinamitar ese consenso. No sólo sostiene que no existen elementos suficientes para responsabilizar a la Sedena; va mucho más lejos.