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SEP y Sheinbaum cambiaron las escuelas de todo México y con la modificación del calendario escolar surgió la preocupación de si habrá menos tolerancia con las faltas y si afectarían las calificaciones a pesar del fallo de la Suprema Corte sobre la reprobación

El marco normativo nacional y la resolución judicial de la SCJN ratifican que el registro de ausencias no puede ser utilizado como un castigo numérico ni como causa directa para repetir el grado escolar.

SEP y Sheinbaum cambiaron las escuelas de todo México y con la modificación del calendario escolar surgió la preocupación de si habrá menos tolerancia con las faltas y si afectarían las calificaciones a pesar del fallo de la Suprema Corte sobre la reprobación

Con las recientes modificaciones al calendario escolar impulsadas por la Secretaría de Educación Pública (SEP) y respaldadas por la presidenta Claudia Sheinbaum, millones de familias en todo el país iniciaron el periodo lectivo con incertidumbre sobre la disciplina escolar.

La inquietud principal de madres, padres y tutores gira en torno a si la reorganización de los días de clase vendrá acompañada de una menor tolerancia hacia las inasistencias y si acumular faltas puede traducirse en una reprobación automática o en notas reprobatorias en las boletas de evaluación de educación básica.

La respuesta oficial de las autoridades y del Poder Judicial es clara y contundente: la asistencia regular ya no constituye un requisito obligatorio para aprobar el año escolar.

De acuerdo con el marco de evaluación fijado por la SEP en el Acuerdo 10/09/23 del Diario Oficial de la Federación (DOF)y respaldado por la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), ningún estudiante de preescolar, primaria o secundaria puede ser reprobado ni privado de la acreditación de grado tomando como único pretexto el número de faltas acumuladas.

¿Cuántas faltas se permiten en educación básica y qué cambió en el conteo de asistencias?

Durante décadas, la normativa escolar en México establecía que los estudiantes debían cumplir con un mínimo del 80% de asistencia efectiva a lo largo del año para tener derecho a ser promovidos. En un ciclo típico de 185 a 190 días de clase, rebasar las 36 faltas se traducía de forma automática en la pérdida del curso.

Estudiantes en una escuela.

En el esquema de evaluación vigente, ese límite numérico quedó cancelado como mecanismo de reprobación. El conteo de días que el alumno se presenta al aula continúa registrándose, pero con una función completamente distinta:

  • Informativa y preventiva: Las inasistencias se reflejan en la boleta de evaluación trimestral únicamente para que los docentes y la familia identifiquen alertas tempranas de rezago, problemas de salud o situaciones vulnerables en el entorno del estudiante.
  • Prohibición de sanción directa: Ninguna dirección escolar, ya sea de una escuela pública o de un colegio privado incorporado, tiene la atribución legal de condicionar la entrega de boletas, la presentación de exámenes o el pase de año al número de faltas registradas.

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¿Qué resolvió la Suprema Corte de Justicia sobre la reprobación por faltas en escuelas públicas y privadas?

La validez y alcance nacional de esta disposición quedaron firmemente blindados tras la resolución de la Suprema Corte de Justicia de la Nación en el Amparo en Revisión 419/2025.

El expediente se originó cuando un colegio particular promovió un recurso legal para exigir la aplicación de sus propios reglamentos internos, los cuales imponían la reprobación automática a los alumnos que rebasaran determinado número de ausencias.

Al revisar el caso, el máximo tribunal del país negó el amparo a la institución privada y determinó que las normas de evaluación emitidas por la SEP son plenamente constitucionales y de observancia obligatoria en todo el país.

La sentencia de la SCJN subrayó tres pilares fundamentales:

  1. La excelencia académica no es un castigo: La calidad y la evaluación formativa deben medir los aprendizajes alcanzados, no convertirse en un contador punitivo de días de presencia física.
  2. Protección contra la deserción: Sancionar con la repetición de año por inasistencias suele castigar a menores que enfrentan problemas económicos, de traslado o de salud, incrementando el riesgo de abandono escolar.
  3. Cero reglamentos superiores a la ley: Ningún plantel particular puede anteponer un reglamento interno por encima de las normas generales de evaluación expedidas por la autoridad educativa nacional.

Criterios oficiales de la SEP para calificar y aprobar cada grado escolar

A pesar de que las inasistencias no reprueban de forma automática, el alumnado debe cumplir con el proceso de evaluación continua en los cuatro campos formativos del plan de estudios (Lenguajes; Saberes y Pensamiento Científico; Ética, Naturaleza y Sociedades; y De lo Humano y lo Comunitario). Las reglas de acreditación se aplican de la siguiente forma según el nivel:

  • Preescolar y 1° de primaria: La acreditación y promoción al siguiente grado es automática. Se concreta por el solo hecho de haber estado inscrito y haber cursado el periodo lectivo.
  • 2° a 6° de primaria: Para aprobar el grado se exige obtener un promedio final mínimo de 6 en los campos formativos. La cifra de asistencias no altera numéricamente este promediado.
  • Secundaria: Las calificaciones se expresan en números enteros del 5 al 10. Para repetir el ciclo completo, el estudiante debe finalizar el año con cinco o más disciplinas sin acreditar. Si adeuda entre una y cuatro materias, tiene derecho a someterse a los periodos de regularización fijados por la institución antes de que se determine una condición de reprobación.

¿Cómo afecta el ausentismo recurrente al aprendizaje y rendimiento de los estudiantes?

Aunque la ley proteja al alumno frente a una baja o reprobación automática, la ausencia constante a las aulas sí genera consecuencias directas en la formación integral de las niñas, niños y adolescentes:

  • Pérdida de la evaluación continua: Faltar los días en que se realizan actividades grupales, proyectos o evaluaciones formativas puede derivar en la falta de evidencias de aprendizaje, lo que sí afectaría la calificación del periodo.
  • Dificultad en la secuencia temática: La interrupción continua de clases complica la comprensión de temas complejos que requieren continuidad pedagógica, especialmente en áreas como matemáticas y lectura.
  • Impacto socioemocional: La inasistencia recurrente dificulta la integración con el grupo de pares, la convivencia diaria y la consolidación de hábitos de responsabilidad y trabajo en equipo.

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¿Qué deben hacer las familias ante ausencias justificadas o emergencias de salud?

Para evitar contratiempos durante el ciclo escolar, la SEP recomienda mantener un canal de comunicación directo y transparente con los profesores de grupo y la directiva del plantel:

  1. Notificación oportuna: Informar de inmediato a la escuela sobre la causa de la ausencia, presentando justificantes médicos o cartas explicativas firmadas por la madre, padre o tutor.
  2. Solicitud de tareas de apoyo: Acordar con el docente la entrega de actividades o guías de estudio que permitan al estudiante ponerse al corriente en los contenidos vistos durante sus días de inasistencia.
  3. Seguimiento en boletas: Consultar oportunamente las boletas de evaluación en cada uno de los tres cortes del año para verificar que los registros de inasistencia y las observaciones docentes coincidan con el avance real del estudiante.
boletas de calificaciones

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Garantía del derecho a la educación y acompañamiento en el entorno familiar

El modelo educativo impulsado por la SEP y respaldado por la justicia federal busca que la escuela sea un espacio de inclusión y no un entorno excluyente.

Al desvincular el conteo mecánico de faltas de la decisión de aprobar o reprobar un grado, las autoridades apuestan por un acompañamiento pedagógico centrado en las necesidades particulares de cada estudiante.

La responsabilidad compartida entre el personal docente y las familias resulta fundamental para asegurar que, más allá de los números y las asistencias, cada niño y joven adquiera las herramientas necesarias para su desarrollo académico y personal.

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