Un profesor se sometió a su propio experimento de longevidad y una IA estimó que era casi 15 años “más joven” luego de terminarlo
El director del Institute for Digital Medicine de la Universidad Nacional de Singapur fue el único participante del estudio DELTA, que combinó ayunos de hasta 48 horas, ejercicio, dieta, sueño, biomarcadores y wearables para explorar una nueva forma de medir la resiliencia del organismo.

Dean Ho decidió convertir su propio cuerpo en el único sujeto de un experimento científico. El profesor y director del Institute for Digital Medicine (WisDM) de la Universidad Nacional de Singapur se sometió a ayunos prolongados, ejercicio, una alimentación estructurada, cambios en su horario de sueño y un seguimiento constante de sus biomarcadores para estudiar cómo responde el organismo ante distintos tipos de estrés.
El proyecto, denominado DELTA, fue publicado el 12 de agosto de 2026 en la revista científica PLOS One. Se trata de un estudio prospectivo, abierto, intervencionista y participativo N=1, es decir, realizado sobre una sola persona: el propio Ho, identificado en el artículo como DELTA001.
NUS Medicine confirmó además que Ho es el director de WisDM y el único participante del estudio. La institución lo identifica actualmente con 47 años; el artículo científico especifica que tenía 45 años al ser reclutado y 46 cuando se elaboró el reporte.La propuesta de DELTA no fue comprobar una fórmula para vivir más años. El equipo quiso estudiar algo diferente: si la manera en que glucosa, cetonas, ApoB, homocisteína y otros indicadores cambian ante un desafío y después regresan hacia su nivel habitual puede revelar información sobre la llamada resiliencia biológica.
En otras palabras, en vez de observar la salud como una fotografía obtenida durante un chequeo anual, los investigadores intentaron seguirla como una secuencia en movimiento.
Una IA estimó su edad biológica en 31.8 años
Uno de los datos que más atención ha generado surgió de una herramienta experimental denominada Healthspan Copilot, un GPT personalizado desarrollado por el equipo para interpretar biomarcadores, ofrecer retroalimentación y estimar edad biológica.
Utilizando diez métricas de salud correspondientes a abril de 2025, el sistema calculó para Ho una edad biológica de 31.8 años, frente a una edad cronológica de 45 años utilizada en ese análisis. Entre los datos considerados estaban HbA1c, peso, circunferencia de cintura, hs-CRP, HDL, presión arterial y pulso.
NUS Medicine, que ahora identifica al investigador con 47 años, resumió públicamente el resultado como una edad biológica cercana a los 32 años.
Sin embargo, existe una diferencia importante entre decir que un modelo estimó una edad biológica y afirmar que una persona realmente “rejuveneció” 15 años.
El artículo señala expresamente que el cálculo fue producido mediante un modelo de regresión basado en una muestra poblacional y debe interpretarse dentro del carácter exploratorio de un estudio N=1. El Healthspan Copilot tampoco contó con una cohorte externa de validación ni con criterios preestablecidos de desempeño, por lo que los autores no presentan los 31.8 años como prueba definitiva de rejuvenecimiento.
El contexto difundido posteriormente por Deutsche Welle también identifica a Ho como el profesor que se convirtió en sujeto de su propio experimento, aunque el dato de la edad biológica requiere conservar precisamente esta cautela metodológica.
Ayunos de 20 horas y pruebas de 48 horas solo con agua
La rutina utilizada en DELTA incluía una ventana diaria de alimentación de aproximadamente cuatro horas, generalmente entre las 11:00 de la mañana y las 3:00 de la tarde, lo que implicaba un mínimo cercano a 20 horas de ayuno.
Para estudiar de manera más intensa la respuesta de sus biomarcadores, Ho realizó además ayunos de 48 horas únicamente con agua, sin calorías ni suplementos durante esas pruebas.
El protocolo también incorporó entrenamiento de fuerza y cardiovascular, una alimentación inspirada en la dieta mediterránea, monitoreo del microbioma y dispositivos digitales. En la comunicación institucional, NUS describió entrenamientos matutinos y una alimentación centrada en verduras de hoja verde, semillas, aceite de oliva y proteínas magras.
Este tipo de régimen no debe confundirse con una recomendación general. Una revisión de 99 ensayos clínicos sobre ayuno intermitente encontró que, en términos generales, sus resultados son similares a los obtenidos con restricción calórica continua y que la elección del método depende también de seguridad y adherencia.
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Además, Ho ya tenía experiencia previa con ayuno, ejercicio y buena parte de la dieta antes de DELTA. El estudio reconoce que esas prácticas no comenzaron desde cero con el experimento; entre los cambios específicos estuvo trasladar su ventana de alimentación hacia el mediodía y adelantar de manera considerable la hora de dormir.
La figura 1 del estudio, ubicada en la página 5, muestra visualmente esta combinación de sueño, ejercicio, alimentación, microbioma, análisis de sangre, wearables y mediciones físicas, en lugar de presentar el ayuno como una intervención aislada.
Qué pasó con su metabolismo durante el ejercicio
Una de las partes más singulares del trabajo ocurrió durante el segundo día de varios ayunos de 48 horas.
Cuando Ho llevaba aproximadamente 40 a 42 horas sin comer, realizó entrenamiento con pesas mientras se medían repetidamente glucosa y cetonas, en algunos casos con intervalos de cinco a 20 minutos.

Al comenzar el ejercicio, los investigadores observaron un aumento de glucosa y una reducción de cetonas. Después del entrenamiento ocurrió el movimiento contrario: las cetonas comenzaron a recuperarse y siguieron aumentando durante alrededor de 100 minutos o más en algunas sesiones.
El equipo interpreta este cambio entre utilización de glucosa y grasas como una manera de estudiar la flexibilidad metabólica.
En distintas sesiones de entrada a cetosis bajo un esquema de una comida al día, los tiempos observados fueron desde alrededor de 20 horas hasta una lectura posterior cercana a 16.5 horas. No obstante, el artículo evita afirmar que esto demuestre una mejora progresiva causada por el protocolo.
Dormir más temprano produjo uno de los cambios más visibles
El sueño fue una de las intervenciones que sí cambió claramente respecto a los hábitos anteriores de Ho.
Su horario se adelantó desde aproximadamente la medianoche hasta una meta de acostarse a las 9:15 de la noche, con la intención de estar dormido alrededor de las 9:45.
Durante el estudio utilizó simultáneamente un WHOOP 4.0, Garmin Epix Pro 2 y Apple Watch 9, con los que se registraron duración y etapas del sueño, frecuencia cardiaca y otras métricas.
Los registros mostraron que el sueño total promedio pasó de 372.3 minutos en el periodo retrospectivo —unas 6 horas con 12 minutos— a 493.3 minutos al final, equivalentes a unas 8 horas con 13 minutos.
El sueño REM pasó de 65.2 a 108 minutos y el sueño profundo de 28.9 a 43.3 minutos. Al mismo tiempo, el tiempo despierto durante la noche disminuyó de 26.6 a 13.2 minutos.
Los autores, sin embargo, no atribuyen esos cambios únicamente a acostarse más temprano. Durante el mismo periodo también se modificaron ejercicio, horario de comida, higiene del sueño y otras conductas, mientras factores como estrés, carga de trabajo y estacionalidad no fueron controlados.
Para entender por qué los horarios pueden influir en el descanso, puede consultarse la explicación sobre qué es el proceso circadiano y cómo cuidarlo.
Qué comía Dean Ho durante el experimento
La alimentación fue descrita como inspirada en la dieta mediterránea.
Incluía pescado, pollo y garbanzos como fuentes de proteína; verduras de hoja verde, col morada, aceite de oliva extra virgen, semillas de chía y linaza, además de preparaciones con vegetales y frutos como arándanos, brócoli y jengibre. El protocolo contemplaba también suplementos.
En la evaluación cualitativa, la rutina registrada incluía abundantes vegetales, fibra, proteína, pan de masa madre o avena como fuentes de carbohidratos y aceite de oliva como grasa de cocina.

El patrón mediterráneo cuenta con evidencia científica independiente mucho más amplia que este caso individual. Sus características principales pueden consultarse en Día Mundial de la Dieta Mediterránea: ¿Por qué deberías consumirla?.
Biomarcadores que subían y después regresaban
DELTA puso especial atención no solo en el valor absoluto de un análisis, sino en su trayectoria antes, durante y después de una intervención.
La homocisteína ofrece un ejemplo. En el primer ciclo de 48 horas pasó de 6.6 µmol/L antes del ayuno a 13.2 µmol/L después, para volver posteriormente hacia el nivel basal durante la realimentación.
En pruebas posteriores, el incremento fue menor. Para los investigadores, ese patrón de respuesta y recuperación es precisamente el tipo de fenómeno que podría explorarse como indicador de resiliencia, aunque todavía debe validarse en más personas.
También se siguieron ApoB, ApoA y hs-CRP. El planteamiento central es que conocer cuánto cambia un marcador y cuánto tarda en recuperarse puede proporcionar información que una medición aislada no muestra.
El microbioma no mostró grandes diferencias por el ayuno
El estudio comparó muestras intestinales antes y después de ayunos de 48 horas y durante periodos con tres comidas diarias.
Los análisis no encontraron diferencias estadísticamente significativas en la abundancia general de los principales grupos bacterianos ni en tres índices de diversidad utilizados por los investigadores. Tampoco apareció una diferencia significativa en la relación Firmicutes/Bacteroidetes.
Un dato llamativo fue que Fusobacteria no fue detectada en ninguna de las muestras analizadas.
Esto tampoco demuestra que el ayuno o la dieta hayan eliminado ese grupo bacteriano. Al tratarse de una sola persona y no existir una comparación poblacional adecuada, no puede establecerse una relación causal.
El problema principal: Dean Ho era investigador y participante
La mayor limitación del experimento está incorporada en su propio nombre: N=1.
Solo se estudió a Dean Ho. Además, el participante era también investigador principal, conocía sus resultados mientras avanzaba el estudio y podía modificar su comportamiento a partir de los datos que recibía.
Los autores reconocen que esa retroalimentación pudo influir directamente en su conducta. También explican que el ayuno, alimentación, ejercicio, suplementación y sueño se aplicaron como un conjunto, por lo que no puede determinarse qué componente fue responsable de cada resultado.
Tampoco se trataba de una persona sedentaria que cambiara completamente de hábitos. Ho ya tenía experiencia extensa con alimentación restringida por horario, una comida al día, ejercicio y una dieta saludable antes de comenzar DELTA.
El propio investigador reconoció otro problema práctico: terminar de comer alrededor de las 3:00 de la tarde puede resultar difícil de mantener cuando existen cenas familiares, compromisos profesionales o actividades sociales.
Por ello, los autores subrayan que el protocolo fue diseñado específicamente para Ho y no está destinado a adoptarse de forma generalizada. Edad, sexo, estado de salud, características metabólicas y otras diferencias individuales pueden cambiar tanto la seguridad como la respuesta.
El trabajo también declara intereses de propiedad intelectual: Ho y varios coautores figuran como coinventores de desarrollos relacionados con biomarcadores de resiliencia, plataformas digitales de salud y el Healthspan Copilot.
El valor científico de DELTA, por tanto, no está en demostrar que ayunar 48 horas, comer hasta las 3:00 de la tarde o acostarse a las 9:15 permita a cualquier persona rejuvenecer.
Su aportación es más específica: plantear que la velocidad con la que el organismo responde y se recupera de un desafío podría convertirse en una nueva forma de medir la salud.
Para saber si esas señales realmente pueden utilizarse fuera del caso de Dean Ho harán falta estudios posteriores con grupos mayores, participantes diversos y diseños que permitan separar el efecto de cada intervención.
Las cifras que explican el experimento de Dean Ho
- 1 participante: Dean Ho fue investigador y único sujeto del estudio.
- 31.8 años: edad biológica estimada por el Healthspan Copilot con datos de abril de 2025; no demuestra rejuvenecimiento.
- 48 horas: duración de las pruebas de ayuno con agua utilizadas para estudiar metabolismo, biomarcadores y microbioma.
- 493.3 minutos: promedio de sueño total al final del seguimiento, frente a 372.3 minutos en el periodo retrospectivo.
- 3 wearables: WHOOP 4.0, Garmin Epix Pro 2 y Apple Watch 9.
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