No pasará mucho tiempo sin que los ciudadanos estadounidenses, aun esos hillbillies de la política que son los republicanos ultraconservadores, reconozcan al fin que su país está gobernado por un demente.
Sheinbaum ha seguido casi al pie de la letra las iniciativas de López Obrador. Dos excepciones han sido la prohibición de la minería a cielo abierto, que hubiera paralizado la mitad de la minería del País, y ahora la del fracking.
La mera exploración de estas alternativas choca con la convicción antifracking arraigada en una buena parte del movimiento que ha apoyado a la denominada Cuarta Transformación.