La lacerante pobreza multidimensional de 38.5 millones de mexicanos, la ausencia de oportunidades a la que se enfrentan millones de jóvenes con limitadas opciones educativas, laborales y de movilidad social, el fracaso de políticas públicas en seguridad, salud, democracia, justicia, anticorrupción me lleva a la reflexión de que debemos de conversar sobre la urgente necesidad de sumar en tiempos donde quienes gobiernan insisten en dividir.
Un día los monos le pidieron al Creador que los recibiera. Querían hablar con él. Bondadoso con todas sus criaturas, el Señor los atendió inmediatamente.
-Padre -le dijeron los monos-, por favor, habla con el hombre
Necesitamos cuentos porque necesitamos sentido, que es de naturaleza narrativa. Si el sentido colectivo ya no viene generado por cuentos sagrados, tendremos que buscarlo en los lugares más profanos.
El padre Arsilio se emocionó al ver a un ancianito y una ancianita que escucharon la misa con las manos de ella en las de él. Al final del oficio los felicitó: “¡Qué bello ejemplo de amor dan ustedes al estar así, tomados de las manos!”. Acotó la viejecita: “Es que si se las suelto le agarra las pompas a la mujer que está delante”.
La filiación divina nos ha de llevar a confiar plenamente en Dios que es Padre y toda bondad y amor. Algunos santos han luchado por vivirlo. Uno fue San Josemaría Escrivá que fundó su vida espiritual en saberse hijo de Dios.
No son pocos los países en los que se ha puesto a revisión la idea de jubilación forzosa de maestros por razón de edad, bajo este argumento: Disponer de más plazas para académicos jóvenes.