Decidir bajo presión: la habilidad que marcará el liderazgo empresarial en 2027
La presión dejó de ser una situación exclusiva de las crisis y se convirtió en parte de la operación cotidiana de los altos directivos. Ante este escenario, la preparación, la anticipación y la capacidad de mantener la calma cobran mayor relevancia para reducir errores y responder mejor ante escenarios de riesgo.

Ciudad de México.- Tomar decisiones bajo presión se ha convertido en una práctica habitual para los líderes empresariales. De acuerdo con datos citados de Harvard Business Review, 60% de los errores estratégicos de las empresas provienen de decisiones tomadas bajo este estado. El dato pone al estrés y la presión en el centro de las dinámicas de la alta dirección, pero también plantea una pregunta: ¿es posible prepararse para decidir mejor cuando aumenta el riesgo?
Para Gerardo del Villar, explorador, fotógrafo de grandes depredadores, conferencista internacional, empresario y autor de Los Tiburones También Tienen Miedo, la respuesta está en la preparación. Después de más de dos décadas documentando algunas de las especies más imponentes del océano, sostiene que las decisiones importantes no deberían comenzar a prepararse cuando el peligro ya está presente.
“Las mejores decisiones rara vez salen de la adrenalina, pero siempre vienen desde la preparación”.
¿Por qué la presión puede llevar a tomar malas decisiones?
Cuando una persona enfrenta presión, la urgencia puede reducir el tiempo disponible para analizar alternativas y favorecer respuestas impulsivas. En el ámbito empresarial, esto puede traducirse en decisiones tomadas para resolver inmediatamente un problema, aunque no necesariamente sean las más convenientes a largo plazo.
Del Villar plantea que la diferencia comienza antes de que aparezca la crisis. Conocer el entorno, anticipar escenarios y establecer criterios claros permite actuar en lugar de simplemente reaccionar.
“Cuando no existe preparación, todas las decisiones parecen un riesgo que se toma a ciegas y frente a mayor presión”, señala.
Por ello, el problema no necesariamente está en que exista presión, sino en llegar a ella sin herramientas previamente desarrolladas para enfrentarla.

¿Qué relación existe entre el miedo y la toma de decisiones?
El miedo forma parte de cualquier escenario de riesgo. En lugar de intentar eliminarlo, la propuesta es reconocerlo, entender qué lo provoca y utilizar esa información para tomar mejores decisiones.
En una empresa, ese miedo puede aparecer de distintas maneras:
- Presión de inversionistas.
- Incertidumbre económica.
- Entrada de un nuevo competidor.
- Cambios inesperados en el mercado.
- Pérdida de clientes o ingresos.
- Decisiones que pueden comprometer recursos importantes.
Identificar estas amenazas permite pasar de una reacción emocional a un análisis más estructurado del escenario.
¿Por qué reaccionar rápido no siempre significa decidir mejor?
La velocidad suele asociarse con eficiencia, pero una respuesta inmediata no necesariamente es una buena decisión. Cuando el entorno cambia rápidamente, existe el riesgo de actuar antes de comprender completamente el problema.
Las decisiones corporativas más costosas pueden surgir no solo por falta de información, sino por la presión de tener que responder con demasiada rapidez.
En ese contexto, hacer una pausa para evaluar las opciones puede ser más útil que actuar de manera automática.
¿Qué habilidades necesitarán los líderes en 2027?
Más allá de la capacidad para responder ante situaciones de presión, el liderazgo empresarial deberá fortalecer habilidades relacionadas con la prevención y el análisis.
Entre ellas destacan:
- Preparación: establecer escenarios y planes antes de enfrentar una crisis.
- Anticipación: identificar señales de riesgo y posibles consecuencias.
- Calma: evitar que la presión determine por sí sola la respuesta.
- Análisis: evaluar información antes de tomar una decisión.
- Criterio: definir previamente qué principios deben guiar una respuesta.
- Propósito: mantener claros los objetivos incluso cuando las condiciones cambian.
La lógica es sencilla: preparar antes de improvisar y anticipar antes de caer en una reacción impulsiva.
¿Cómo pueden prepararse los equipos para decidir mejor bajo presión?
La preparación no consiste únicamente en crear planes de emergencia. También implica desarrollar criterios que permitan responder cuando las circunstancias no coinciden exactamente con lo previsto.
Para los líderes, esto significa conocer su entorno, identificar riesgos potenciales, analizar distintos escenarios y establecer con anticipación qué información será relevante para decidir.
Así, cuando aparece una situación crítica, el equipo no parte de cero. Cuenta con referencias, objetivos y criterios previamente construidos.
¿La calma es una característica de personalidad o una habilidad?
Para Del Villar, la calma puede entrenarse. Su experiencia con grandes depredadores le ha mostrado que improvisar cuando el riesgo ya está frente a uno puede ser demasiado tarde.
“La calma no es un rasgo de personalidad, sino una habilidad que se entrena; cuando estás frente a un tiburón, el peor momento para improvisar es cuando ya lo tienes enfrente; lo mismo ocurre con las empresas, las decisiones importantes se preparan mucho antes de que llegue la crisis”.
La comparación resume el principal desafío para los líderes: la capacidad de decidir en momentos críticos se construye antes de que llegue el momento crítico.
En un entorno empresarial marcado por la incertidumbre y la rapidez, prepararse, anticipar y conservar la capacidad de análisis puede reducir el margen de error cuando la presión finalmente aparece.
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