Fallo permite construir el muro fronterizo de Trump entre Sonora y Arizona, pero el posible requisito de permisos para ingresar a tierras ancestrales Tohono O’odham abre otro frente en la disputa
La Nación indígena colocó letreros de “Prohibido el paso” y exige autorización para el ingreso de contratistas a zonas de la reserva situadas fuera del corredor federal Roosevelt.

HERMOSILLO, Sonora.- El fallo que permite al gobierno de Donald Trump avanzar con cerca de 100 kilómetros de muro fronterizo junto a la reserva Tohono O’odham no resolvió qué ocurrirá si trabajadores, contratistas y maquinaria necesitan ingresar a tierras ubicadas fuera del corredor federal autorizado.
Las autoridades tribales exigen permisos y licencias para acceder a otras áreas de la reserva, una condición que abre un nuevo frente en la disputa y podría generar controversias durante la construcción, de acuerdo con información de El Universal.
La resolución autoriza los trabajos dentro de una franja bajo control federal, pero no concede acceso general al territorio de la Nación Tohono O’odham. Antes del fallo, pobladores ya habían colocado letreros de “No Trespassing” o “Prohibido el paso” para advertir que no permitirán ingresos sin autorización.
¿QUÉ PERMITIÓ EL FALLO SOBRE EL MURO DE TRUMP?
El juez federal estadounidense Richard Leon rechazó el 14 de agosto la solicitud de la Nación Tohono O’odham para suspender la construcción de 62 millas de muro, equivalentes a cerca de 100 kilómetros, entre Arizona y Sonora.
Como informó EL IMPARCIAL tras conocerse la resolución, el proyecto contempla una barrera de doble capa de acero y concreto de al menos 30 pies, cerca de nueve metros de altura.
El juez determinó que el gobierno estadounidense puede avanzar dentro del denominado corredor de la Reserva Roosevelt, una franja de 60 pies de ancho, equivalentes a 18.28 metros, que se extiende por la frontera con México desde Nuevo México hasta California.
Este corredor fue reservado para uso federal en 1907 mediante una proclamación del entonces presidente Theodore Roosevelt, con el propósito original de impedir el contrabando. La reserva Tohono O’odham fue establecida formalmente en 1917.
Según Associated Press, el juez consideró que la comunidad indígena no demostró, en esta etapa del proceso, que el muro modificaría ilegalmente los límites de la reserva o representaría una invasión de sus terrenos.
La resolución negó la suspensión temporal de los trabajos, pero la demanda principal continúa y la Nación analiza otras opciones legales.

¿QUÉ DEJÓ SIN RESOLVER EL JUEZ?
La sentencia permite construir dentro del corredor Roosevelt, pero no establece cómo llegarán trabajadores, contratistas y maquinaria a los distintos puntos donde se levantará la barrera.
Para trasladar personal, materiales y equipo pesado, las empresas podrían necesitar utilizar caminos o cruzar terrenos que sí se encuentran bajo la administración de la Nación Tohono O’odham.
El fallo tampoco determina qué ocurrirá si actividades como el movimiento de maquinaria, el almacenamiento de materiales o la instalación de áreas de trabajo se extienden fuera de los 60 pies del corredor federal.
En esos casos podrían entrar en discusión:
- Los permisos expedidos por el Gobierno tribal.
- Las autorizaciones para circular por caminos de la reserva.
- Las leyes contra el ingreso no autorizado.
- La posible intervención de la Policía Tohono O’odham.
- Los daños ocasionados fuera de la franja federal.
El gobierno estadounidense puede avanzar con la construcción dentro del corredor, pero el ingreso por otras tierras de la reserva queda sujeto a las disposiciones de la Nación indígena.
TOHONO O’ODHAM YA EXIGEN PERMISOS DE ACCESO
Antes de que se conociera la resolución judicial, habitantes de la reserva comenzaron a colocar letreros de “No Trespassing” o “Prohibido el paso” en distintos puntos del territorio indígena.
El objetivo es advertir a contratistas y trabajadores que no pueden ingresar sin autorización a las zonas ubicadas fuera del corredor federal.
La Nación ya había advertido que no toleraría el ingreso no autorizado de constructores relacionados con el muro.
Las autoridades tribales sostienen que toda persona o empresa que ingrese a otras áreas debe contar con las autorizaciones, permisos y licencias correspondientes.
También pidieron a los habitantes reportar ante la Policía Tohono O’odham cualquier actividad sospechosa y evitar confrontaciones directas con los trabajadores.
La comunidad aclaró que no todos los vehículos de construcción que circulan por su territorio están vinculados con el muro, debido a que existen proyectos autorizados de vivienda y rehabilitación de caminos.

¿LOS PERMISOS PODRÍAN RETRASAR LA CONSTRUCCIÓN?
La posibilidad de retrasos dependerá de si las empresas pueden llegar al corredor federal sin cruzar terrenos tribales o si necesitan permisos adicionales para transportar personal, maquinaria y materiales.
Si las actividades permanecen dentro de la franja autorizada, el fallo permite que la obra avance. Si se extienden hacia otras áreas de la reserva, podrían surgir nuevas controversias legales y territoriales.
La sentencia no establece que la Nación Tohono O’odham pueda detener todo el proyecto mediante las restricciones de acceso, pero tampoco concede a trabajadores y contratistas autorización para circular libremente por el resto de sus tierras.
Los caminos utilizados, los puntos de entrada y las áreas necesarias para operar podrían convertirse así en asuntos separados del litigio sobre la construcción dentro del corredor Roosevelt.

EL MURO ATRAVESARÁ UN TERRITORIO BINACIONAL
La Nación Tohono O’odham posee alrededor de 2.8 millones de acres en Arizona, mientras que su territorio ancestral se extiende entre Sásabe y Sonoyta, en Sonora.
Sus integrantes mantienen vínculos familiares, culturales y religiosos a ambos lados de la frontera. En México existen comunidades en San Luis Río Colorado, Puerto Peñasco, General Plutarco Elías Calles, Caborca y Sáric.
EL IMPARCIAL documentó previamente la importancia de estas tierras para la alimentación, el sustento y la identidad de los Tohono O’odham.
La comunidad considera que una nueva barrera física profundizará la separación iniciada en 1853 con la venta de La Mesilla, cuando su territorio ancestral quedó dividido entre México y Estados Unidos.
La mayor parte de la Nación permanece en Arizona, mientras que en territorio mexicano viven integrantes de la comunidad conocida también como Pápago.
CEREMONIAS Y PEREGRINACIONES PODRÍAN VERSE AFECTADAS
La Nación Tohono O’odham advierte que el muro y las actividades necesarias para construirlo podrían afectar sitios sagrados, ceremonias religiosas, peregrinaciones y caminos tradicionales.
Entre sus prácticas se encuentra la caminata de la sal, una travesía de varios días desde Sells, Arizona, hasta las minas ubicadas en la región de Caborca, Sonora. La sal obtenida durante el recorrido es utilizada en rituales tradicionales de sanación.
En su territorio también se encuentran zonas desérticas, ríos, flora y fauna consideradas sagradas por la comunidad, además de espacios ceremoniales cercanos a la reserva de la biosfera El Pinacate.
La Nación sostiene que posee derechos ancestrales sobre esas tierras desde antes de la proclamación de Roosevelt y del establecimiento de la actual frontera internacional.

¿QUÉ SIGUE EN LA DISPUTA POR EL MURO?
Por ahora, el fallo permite al gobierno de Trump continuar con el proyecto dentro del corredor Roosevelt, pero la Nación Tohono O’odham mantiene su oposición y analiza las vías legales disponibles.
Al mismo tiempo, las restricciones de ingreso fuera del corredor obligarán a definir cómo llegarán los contratistas a las zonas de construcción y qué autorizaciones necesitarán para circular por otras áreas de la reserva.
La controversia ya no se limita a si el muro puede construirse dentro de la franja federal: también incluye cómo ingresarán trabajadores y maquinaria sin acceder a tierras tribales carentes de autorización.
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