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Morena perfila a sus coordinadores rumbo a 2027, pero las designaciones en Zacatecas y Baja California exhiben disputas internas, reclamos del PT y negociaciones que ponen a prueba la alianza

El resultado fue una primera fotografía de los equilibrios internos que Morena deberá administrar antes de convertir estas coordinaciones en candidaturas formales.

Morena perfila a sus coordinadores rumbo a 2027, pero las designaciones en Zacatecas y Baja California exhiben disputas internas, reclamos del PT y negociaciones que ponen a prueba la alianza

Las primeras designaciones de los llamados coordinadores estatales de la Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional dejaron reclamos por el método de selección, acusaciones de intervención de grupos locales y diferencias entre Morena, PT y Verde. Zacatecas y Baja California concentran dos de los conflictos más visibles.

El proceso mediante el cual Morena definió a sus coordinadores estatales rumbo a las elecciones de 2027 dejó al descubierto las dificultades del partido para conciliar los intereses de sus gobiernos estatales, sus grupos internos y los partidos aliados.

En distintos estados, los procesos estuvieron acompañados por cuestionamientos a las encuestas, acusaciones de intervencionismo político y señalamientos de guerra sucia, mientras que el Partido del Trabajo (PT) reclamó acuerdos que, según sus dirigentes, no fueron respetados.

El Partido Verde Ecologista de México (PVEM), por su parte, logró colocar algunos de sus perfiles dentro de la ruta hacia las gubernaturas, lo que también modificó los equilibrios de la alianza.

Morena presentó las encuestas como el mecanismo central para definir a sus coordinadores. Para el proceso en 16 entidades recurrió a encuestas y ejercicios espejo realizados por siete empresas, mientras que en San Luis Potosí se optó por una designación por consenso. En Zacatecas, Baja California Sur y Nayarit, además, se instalaron mesas de revisión debido a inconformidades.

El resultado fue una primera fotografía de los equilibrios internos que Morena deberá administrar antes de convertir estas coordinaciones en candidaturas formales.

¿Por qué Zacatecas se convirtió en uno de los principales focos de conflicto?

En Zacatecas, la designación de Verónica Díaz Robles abrió una disputa entre grupos de Morena y provocó reclamos del PT.

Díaz Robles, senadora con licencia y exdelegada de los programas de Bienestar en la entidad, fue designada el 15 de septiembre como coordinadora estatal de Morena y quedó perfilada para encabezar la candidatura del partido a la gubernatura en 2027.

La decisión llegó después de un proceso en el que participaron perfiles de Morena, PT y PVEM, entre ellos Ulises Mejía Haro, José Narro Céspedes y Geovanna Bañuelos.

Uno de los elementos que aumentó la tensión fue la relación política de Díaz Robles con la familia Monreal. La nueva coordinadora fue esposa de Luis Enrique Monreal Ávila, hermano del gobernador David Monreal Ávila, circunstancia que ha sido utilizada por grupos internos para cuestionar su designación.

Durante la presentación de los resultados hubo incluso consignas contra el monrealismo, mientras sectores de Morena solicitaron revisar las encuestas.

La dirigencia nacional aceptó explicar los resultados, pero sostuvo que la designación no estaba sujeta a reversión.

¿Qué pasó con Ulises Mejía y el grupo cercano a Sheinbaum?

Uno de los elementos que más llamó la atención en Zacatecas fue que Ulises Mejía Haro, uno de los aspirantes que había sido identificado con sectores cercanos a la presidenta Claudia Sheinbaum, no obtuvo la coordinación.

Mejía había recibido respaldo político de Alfonso Ramírez Cuéllar, diputado federal y uno de los operadores políticos cercanos a Sheinbaum, quien defendió durante el proceso la necesidad de respetar los resultados de las encuestas y evitar acuerdos cupulares.

La designación terminó favoreciendo a Díaz Robles.

Sin embargo, hablar de un “descalabro” para Sheinbaum requiere una precisión: la presidenta no fue formalmente parte del proceso de selección y Morena sostiene que la designación se realizó a partir de sus mecanismos internos.

Lo que sí está documentado es que un perfil asociado políticamente con sectores cercanos a la presidenta no obtuvo el nombramiento, mientras que Díaz Robles, cercana a la estructura política de los Monreal, fue seleccionada.

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¿Las encuestas de Morena fueron cuestionadas?

Sí.

Zacatecas fue uno de los estados donde aspirantes solicitaron una revisión técnica de los resultados. La dirigencia explicó que el procedimiento permitió revisar aspectos como los tiempos del levantamiento, la muestra y la metodología utilizada.

Una versión difundida posteriormente sobre los resultados señaló una diferencia extremadamente amplia entre Díaz Robles y Mejía: 9.75 puntos sobre 10 para la primera y 0.25 para el segundo. Esos resultados provocaron nuevas preguntas entre los inconformes.

Morena, sin embargo, sostuvo que sus procesos se realizaron mediante mecanismos técnicos y que los aspirantes habían aceptado previamente las reglas.

La controversia ilustra uno de los principales problemas del método: una encuesta puede ser presentada como mecanismo de legitimidad, pero si los participantes cuestionan la metodología o sus resultados, el conflicto político no desaparece con la publicación del ganador.

¿Qué papel juega el PT en la disputa de Zacatecas?

El Partido del Trabajo llegó al proceso con aspirantes propios y esperaba que los acuerdos de la alianza fueran considerados.

Después de la designación de Díaz Robles, el PT no otorgó de inmediato su respaldo a la coordinadora morenista.

El problema es particularmente relevante porque Morena y PT necesitarán definir si competirán juntos o separados en varias entidades, y las diferencias por las coordinaciones pueden trasladarse posteriormente a las candidaturas formales.

En Zacatecas, Díaz Robles agradeció públicamente el respaldo del PVEM, pero no contó con el respaldo explícito del PT al momento de asumir la coordinación.

La disputa forma parte de un fenómeno más amplio: el PT ha expresado inconformidad con el reparto de posiciones y, en algunos estados, ha mantenido aspirantes propios.

¿Qué ocurre en Baja California?

En Baja California, el conflicto tomó una ruta diferente.

Morena designó el 15 de septiembre a la senadora con licencia Julieta Ramírez Padilla como coordinadora estatal de la Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional. Con ello quedó perfilada para contender por la gubernatura en 2027.

Ramírez tiene una trayectoria política vinculada con Morena en Baja California y previamente trabajó con Marina del Pilar Ávila, actual gobernadora.

Sin embargo, durante el proceso interno buscó marcar distancia respecto de la mandataria y sostuvo contactos con Jaime Bonilla Valdez, exgobernador y actual dirigente del PT en Baja California. La reunión entre ambos fue uno de los episodios que modificaron el tablero interno.

El encuentro ocurrió en medio de la disputa entre Bonilla y Ávila y mientras el PT impulsaba a Montserrat Caballero Ramírez como su perfil para la gubernatura.

¿El PT puede romper con Morena en Baja California?

La alianza quedó sometida a negociación.

Jaime Bonilla había respaldado a Montserrat Caballero y cuestionado el proceso de Morena. Después de la designación de Julieta Ramírez, mantuvo la postura de que Caballero continuaba registrada como aspirante del PT.

Posteriormente, Caballero declaró que aceptaría que Ramírez encabezara la coordinación si el PT aprobaba los términos de la coalición.

El episodio muestra que la designación de Morena no equivale automáticamente a una candidatura de toda la alianza.

Cada partido conserva sus propios órganos y acuerdos internos, y el reparto de candidaturas para 2027 todavía depende de las negociaciones entre las fuerzas que pretendan competir juntas.

¿Por qué la relación de Julieta Ramírez con Bonilla generó ruido?

Porque Bonilla es uno de los principales opositores políticos de la gobernadora Marina del Pilar Ávila.

Ramírez, quien anteriormente estuvo vinculada al grupo político de la mandataria, decidió durante el proceso interno abrir comunicación con el exgobernador.

La reunión fue difundida públicamente y ocurrió en las oficinas de Primer Sistema de Noticias (PSN), medio relacionado con Bonilla.

El contacto tuvo una lectura política adicional debido a que el PT había respaldado a Montserrat Caballero y cuestionaba el proceso de Morena.

Después de la designación, el propio Bonilla se reunió nuevamente con Ramírez, mientras el PT continuaba negociando su posición frente a la coalición.

¿Qué tienen en común Zacatecas y Baja California?

Aunque los conflictos son distintos, ambos muestran un mismo problema: la coordinación entre la estructura nacional de Morena, los gobernadores, los grupos locales y los partidos aliados no ha sido uniforme.

En Zacatecas, la disputa se concentró en:

  • La designación de Verónica Díaz.
  • Los vínculos políticos con el grupo Monreal.
  • La inconformidad de sectores que apoyaban a Ulises Mejía.
  • Las solicitudes de revisión de las encuestas.
  • La falta de respaldo inmediato del PT.

En Baja California, el conflicto se relacionó con:

  • La designación de Julieta Ramírez.
  • La ruptura política entre Marina del Pilar Ávila y Jaime Bonilla.
  • La candidatura que inicialmente impulsó el PT para Montserrat Caballero.
  • El acercamiento entre Ramírez y Bonilla.
  • La negociación pendiente sobre la alianza electoral.

En ambos casos, el resultado de las encuestas no cerró automáticamente la disputa política.

El PT se convirtió en un factor de presión para Morena

La situación de Zacatecas y Baja California ocurre mientras el PT intenta conservar margen de negociación frente a Morena.

El partido ha expresado inconformidad porque considera que el reparto de posiciones no refleja necesariamente la fuerza o los acuerdos de la coalición.

En contraste, el PVEM ha conseguido mayor presencia en algunas de las designaciones. Un análisis reciente sobre el proceso destaca que el Verde ganó espacios en entidades como Nayarit, Baja California Sur y Quintana Roo, aumentando su capacidad de negociación frente a Morena.

Eso modifica el equilibrio tradicional de la coalición.

Morena sigue siendo el partido central del bloque, pero PT y PVEM llegan a 2027 con incentivos propios y con mayor capacidad para negociar candidaturas estatales.

¿El problema de Morena son las encuestas o la unidad interna?

Las encuestas son sólo una parte del conflicto.

La dificultad principal aparece cuando un resultado formal choca con los intereses de grupos políticos que esperaban otro desenlace.

Morena intentó reducir ese riesgo mediante encuestas espejo y revisiones técnicas. La dirigencia incluso difundió resultados de los procesos para reforzar la percepción de transparencia.

Pero publicar una metodología no necesariamente resuelve las diferencias políticas.

En Zacatecas, por ejemplo, la revisión técnica no evitó que continuaran las críticas al proceso. En Baja California, el nombramiento de Ramírez tampoco resolvió automáticamente el acuerdo con el PT.

El problema, por tanto, no consiste únicamente en quién gana una encuesta, sino en qué ocurre con quienes pierden y con los partidos que esperaban obtener una posición.

¿Qué riesgo representa para Morena llegar dividido a 2027?

Las designaciones funcionan como una primera prueba de cohesión interna rumbo a las elecciones.

Los coordinadores todavía deben convertirse en candidatos mediante los procedimientos electorales correspondientes, y las alianzas tendrán que formalizarse conforme a las reglas electorales.

Pero los conflictos actuales muestran que Morena tendrá que administrar simultáneamente tres niveles de negociación:

El primero es interno: los distintos grupos morenistas que compiten por posiciones.

El segundo es territorial: gobernadores y liderazgos locales con intereses propios.

El tercero es aliancista: las negociaciones con PT y PVEM para determinar dónde competirán juntos y qué partido encabezará cada candidatura.

El proceso ya dejó ejemplos concretos de esa complejidad.

Las 17 designaciones dejaron un mapa político más complejo

Morena terminó de presentar sus coordinaciones estatales para las entidades que renovarán gubernaturas en 2027. El proceso incluyó perfiles provenientes de Morena y de sus aliados, además de negociaciones particulares en cada estado.

La dirigencia ha insistido en que los coordinadores deben trabajar por la unidad y que las diferencias internas no deben trasladarse a la campaña.

Pero las primeras semanas posteriores a las designaciones muestran que la definición del candidato no necesariamente termina con la competencia interna.

Zacatecas exhibió la confrontación entre grupos morenistas y la resistencia del PT. Baja California mostró cómo una designación puede quedar atrapada entre las disputas de dos liderazgos locales.

A ello se suman las negociaciones con el PVEM, que ha aumentado su capacidad para obtener posiciones rumbo a 2027.

El siguiente desafío: convertir las designaciones en candidaturas sin romper la alianza

El proceso de coordinadores cumplió una función política: identificar a quienes encabezarán los trabajos de Morena rumbo a las elecciones de 2027.

Pero también exhibió las diferencias que el partido tendrá que resolver antes de llegar a las urnas.

Las encuestas pueden definir un nombre; no necesariamente resuelven las relaciones entre grupos políticos.

Y en una coalición integrada por Morena, PT y PVEM, el desafío será todavía mayor: cada fuerza deberá decidir qué posiciones está dispuesta a ceder, cuáles considera indispensables y bajo qué condiciones mantendrá la alianza.

Por ahora, Zacatecas y Baja California muestran que la etapa de designaciones no cerró las disputas internas: las trasladó a la negociación política que seguirá rumbo a 2027.

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