El precio del tomate se dispara en México y mientras el consumidor paga hasta 55 pesos por kilo, el agricultor apenas recibe 17, una brecha que exhibe cómo intermediarios y tiendas concentran ganancias y encarecen un alimento básico en plena presión inflacionaria
El aumento del tomate revela una brecha creciente entre el campo y el consumidor que impacta directamente en la inflación y en el gasto diario de las familias mexicanas

El precio del tomate registró un aumento importante en México durante las últimas semanas, afectando directamente el gasto de millones de hogares. Mientras los consumidores enfrentan precios más altos en mercados y supermercados, los productores apenas reciben una fracción de ese incremento, lo que evidencia una diferencia en la cadena de comercialización.
De acuerdo con información publicada por La Jornada, con base en datos del Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA), el encarecimiento no se origina principalmente en el campo, sino en los procesos intermedios que llevan el producto hasta el consumidor final. Esta situación ha provocado que actualmente se pague más de tres veces el valor que recibe el agricultor por cada kilo de tomate.
¿Cuánto subió el precio del tomate en México?
En el último mes, el incremento ha sido notorio tanto en origen como en punto de venta, aunque con diferencias importantes:
- En campo: el precio pasó de 14.50 a 17 pesos por kilo, un aumento de 2.50 pesos (17.2%)
- Al consumidor: subió de 43.24 a 55.50 pesos por kilo, es decir, 12.26 pesos más (28.3%)
Esto muestra que el aumento del precio es mucho más fuerte fuera de la producción agrícola.
¿Por qué el consumidor paga hasta tres veces más?
La diferencia se explica por la estructura de la cadena de distribución. Entre el productor y el consumidor intervienen varios actores:
- Transporte
- Centros de distribución
- Intermediarios
- Tiendas de autoservicio y comercios
Cada uno agrega costos y márgenes de ganancia. Según el GCMA, los mayores incrementos se concentran en la etapa final de venta, especialmente en comercios.
El director del organismo, Juan Carlos Anaya, explicó:“El incremento es más pronunciado conforme el producto se acerca al consumidor. El agricultor recibe un aumento moderado, mientras las mayores alzas ocurren en la intermediación.”

¿Qué factores están detrás del aumento?
El encarecimiento del tomate responde a una combinación de elementos:
- Ajustes en la oferta por temporadas de producción
- Cambios en la logística y distribución
- Mayor demanda en zonas urbanas
- Incremento en márgenes comerciales en puntos de venta
Estos factores provocan que el precio final no suba de forma uniforme, sino que se intensifique en los últimos eslabones de la cadena.
¿Cómo impacta en la inflación y en la economía familiar?
El tomate es un alimento básico en México, por lo que su aumento tiene efectos amplios.
Según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), la inflación anual se ubicó en 4.59% en marzo, su nivel más alto en 16 meses, influida en parte por el incremento en este producto.
Esto se traduce en:
- Mayor gasto en alimentos
- Presión sobre el presupuesto familiar
- Incremento en el costo de otros productos y platillos
¿El problema está en la producción?
El análisis del GCMA señala que no. La principal dificultad se encuentra en la comercialización de alimentos.
El organismo advierte que existe:
- Una brecha creciente entre productor y consumidor
- Una transmisión desigual de precios
- Márgenes elevados en la intermediación
Esto genera una desconexión entre quienes producen y quienes compran.
¿Qué soluciones se plantean para reducir el precio?
Especialistas proponen varias medidas para mejorar la situación:
- Impulsar la venta directa del productor al consumidor
- Fortalecer mercados regionales
- Aumentar la transparencia en la formación de precios
- Reducir la dependencia de intermediarios
El objetivo es equilibrar la cadena de suministro y evitar que los aumentos recaigan principalmente en el consumidor final.
¿Qué puede hacer el consumidor ante estos aumentos?
Aunque se trata de un problema estructural, hay acciones prácticas que pueden ayudar:
- Comparar precios del tomate entre distintos puntos de venta
- Preferir mercados locales o tianguis
- Ajustar el consumo según precios de temporada
Estas decisiones pueden contribuir a mitigar el impacto en el gasto diario.

Un reflejo de un problema mayor en los alimentos
El caso del tomate en México evidencia una situación más amplia en el sistema alimentario: la diferencia entre el precio en origen y el precio final al consumidor.
Entender cómo se forman estos precios no solo permite tomar mejores decisiones de compra, también pone sobre la mesa la necesidad de cambios en la cadena de distribución, mayor transparencia en los mercados y condiciones más equitativas para productores y consumidores, evitando que el impacto recaiga principalmente en el bolsillo de las familias mexicanas.
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