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El uso excesivo del celular de los padres eleva el riesgo de depresión y trastornos de ansiedad en los hijos cuando llegan a la adultez, según la psicología

Una investigación clínica en Estados Unidos midió cómo la distracción digital de los padres daña la autoestima de los menores y altera su estabilidad emocional a largo plazo.

El uso excesivo del celular de los padres eleva el riesgo de depresión y trastornos de ansiedad en los hijos cuando llegan a la adultez, según la psicología

Una reciente investigación realizada por el Centro de Investigación e Innovación de Newport Healthcare en Pensilvania, Estados Unidos, reveló que la distracción excesiva de los padres por el uso del teléfono celular provoca daños emocionales y psicológicos directos en el desarrollo de sus hijos adolescentes. El estudio enciende las alertas para las familias, ya que demuestra cómo la falta de atención plena debilita la seguridad afectiva de los menores, quienes perciben que deben competir contra las pantallas de sus cuidadores para ser escuchados.

El análisis clínico arroja luz sobre un fenómeno silencioso en los hogares modernos: la atención paterna “fragmentada”. Las interrupciones constantes provocadas por las notificaciones de los dispositivos móviles deterioran la calidad de la convivencia diaria, transformando entornos que deberían ser seguros en espacios de inestabilidad emocional que impactan directamente la autoestima de los hijos en una de las etapas más vulnerables de su crecimiento.

La distracción excesiva de los padres por el uso del teléfono celular provoca daños emocionales y psicológicos directos en el desarrollo de sus hijos adolescentes.| Pexels

Esta información resulta de vital utilidad para los padres de familia, especialmente para las generaciones más jóvenes o nativas digitales. Entender cómo los hábitos tecnológicos de los adultos moldean la salud mental de los menores permite identificar conductas de riesgo a tiempo y adoptar pautas de crianza más conscientes, desconectadas de las pantallas y enfocadas en la presencia real.

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¿Qué descubrió el estudio sobre la distracción con el celular?

La investigación, liderada por el especialista Don Grant —quien ha documentado este tipo de patrones en pacientes durante la última década—, aplicó una herramienta de medición específica llamada “escala de interferencia del apego a los dispositivos”. A través de esta métrica, se evaluó de forma directa cómo el uso de la tecnología por parte de los adultos afecta las interacciones familiares cotidianas.

El estudio se basó en una encuesta representativa a 600 adolescentes en Estados Unidos, con edades comprendidas entre los 12 y 17 años. Los resultados confirmaron una relación estadística significativa: a mayor nivel de distracción digital o uso del celular por parte de los padres, mayores son los niveles de apego inseguro desarrollados por sus hijos. El reporte advierte además que los padres millennials, al haber crecido a la par del auge tecnológico, muestran una mayor propensión a padecer esta dependencia de los dispositivos frente a sus familias.

¿Cómo afecta el uso del móvil al vínculo emocional con los hijos?

El principal riesgo detectado por Newport Healthcare es el desarrollo de un estilo de apego inseguro. Los adolescentes que perciben que sus padres priorizan el teléfono celular tienden a manifestar su inestabilidad emocional mediante dos conductas principales:

  • Conductas ansiosas y dependientes: El menor desarrolla un miedo constante al abandono y busca de manera persistente la aprobación o cercanía de sus cuidadores para sentirse validado.
  • Vínculos distantes y evitativos: Como un mecanismo de defensa ante el rechazo o la falta de disponibilidad de sus padres, el adolescente se vuelve evasivo y se aísla emocionalmente.

Los especialistas enfatizan un dato crucial: el daño no se limita a infancias complejas. Incluso si un niño desarrolló un apego sano y seguro durante sus primeros años de vida, este puede fracturarse y volverse inseguro durante la adolescencia si el menor nota que sus padres han disminuido su disponibilidad afectiva a causa del uso del celular.

Los principales problemas de los adolescentes están ligados, sino a dificultades para manejar emociones, ansiedad y depresión. Foto: Generada con IA

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¿Qué consecuencias psicológicas tiene a largo plazo?

Los patrones de aislamiento o ansiedad generados por la distracción digital en casa no desaparecen al crecer. De acuerdo con las conclusiones de la investigación, los efectos colaterales de vivir con padres absortos en las pantallas pueden prolongarse hasta la adultez, incrementando la prevalencia de:

  • Trastornos de ansiedad generalizada y depresión.
  • Baja autoestima persistente y dificultades severas de socialización.
  • Problemas para establecer o mantener relaciones de pareja sanas, estables y satisfactorias en el futuro.

La gravedad del problema queda ilustrada en la percepción cotidiana de los propios jóvenes. El informe cita el caso real de una menor que confrontó a su madre, de profesión psicóloga clínica, con una pregunta directa: “¿Quieres más a tu teléfono que a mí?”.

Hasta el momento, los expertos sugieren que el primer paso para revertir esta tendencia en los hogares es establecer tiempos de desconexión digital obligatorios durante las comidas o conversaciones familiares, priorizando el contacto visual y garantizando a los adolescentes que su voz es más importante que cualquier notificación.

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