Ocho parientes humanos caminaron juntos hace 1.4 millones de años y algunos medían casi como nosotros
Las huellas encontradas en el norte de Kenia sugieren que al menos ocho antiguos parientes de los humanos estuvieron juntos en una antigua orilla del lago hace unos 1.43 millones de años, y algunos habrían alcanzado alrededor de 1.8 metros de estatura y 75 kilogramos.

KENIA.-Un conjunto de huellas fosilizadas en el norte de Kenia conserva una escena excepcionalmente breve de la evolución humana: al menos ocho antiguos parientes de nuestra especie estuvieron sobre la misma superficie hace aproximadamente 1.43 millones de años, y algunos habrían tenido dimensiones corporales comparables con las de una persona actual.
Las estimaciones obtenidas a partir de las pisadas apuntan a individuos de hasta 1.8 metros de altura y alrededor de 75 kilogramos, una talla mayor de la que se había calculado previamente para Paranthropus boisei a partir de los escasos huesos conservados debajo del cuello.
El hallazgo fue analizado por un equipo internacional encabezado por Kevin Hatala y publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS). Los rastros proceden de la formación Koobi Fora, en la región de Turkana, uno de los sitios más importantes del mundo para estudiar a los primeros miembros del linaje humano.
Te puede interesar: Huellas fosilizadas muestran la coexistencia de dos especies de homínidos hace 1.5 millones de años. Ese hallazgo previo, también en la región del lago Turkana, documentó rastros atribuidos a Homo erectus y Paranthropus boisei en el mismo ambiente.
¿Por qué los investigadores apuntan a Paranthropus boisei?
La identificación no se hizo porque hubiera un esqueleto junto a cada pisada. Los investigadores compararon la forma interna de las huellas, la anatomía aparente del pie y el patrón de locomoción con otros rastros estudiados previamente.
Esas características se parecen a las huellas que el equipo había atribuido a Paranthropus boisei y muestran diferencias respecto de la locomoción observada en humanos modernos. Algunos rasgos incluso resultan más semejantes a los descritos en australopitecos anteriores.
Paranthropus boisei es conocido principalmente por fósiles de cráneos, mandíbulas y dientes de grandes dimensiones. Esa abundancia contrasta con la escasez de restos del resto del cuerpo, lo que ha dificultado estimar con precisión cuánto podían medir o pesar estos individuos.
Otros hallazgos africanos también han mostrado hasta qué punto piezas aisladas pueden modificar el árbol de nuestros orígenes, como ocurrió con los dientes fósiles de 2.65 millones de años encontrados en Etiopía, asociados a distintos representantes tempranos de Australopithecus y Homo.
El tamaño de las huellas obliga a mantener abierta otra explicación
Aquí aparece la principal cautela del estudio. Las dimensiones corporales calculadas a partir de las pisadas superan las estimaciones esqueléticas más grandes disponibles para Paranthropus boisei.
Por esa razón, aunque la morfología de las huellas favorece esa atribución, los propios autores señalan en el artículo científico que no puede descartarse que algunos rastros correspondan a Homo erectus.
Si las huellas pertenecieron efectivamente a P. boisei, significaría que esa especie podía alcanzar tamaños corporales mucho mayores y presentar más variación física de la que se conocía.
La alternativa también sería llamativa: si fueran de Homo erectus, las diferencias en la anatomía y la forma de caminar tendrían que reflejar una variación dentro de esa especie mucho mayor que la documentada hasta ahora.
En cualquiera de los dos escenarios, el estudio concluye que los autores de las huellas incluían individuos de talla superior al promedio.
El tamaño corporal en nuestros antiguos parientes puede variar de manera notable entre linajes. Otro ejemplo son los fósiles de los llamados “hobbits” de Indonesia y sus ancestros, que alcanzaban estaturas considerablemente menores.
¿Realmente caminaban juntos?
Las huellas fósiles ofrecen una ventaja que los huesos casi nunca proporcionan: pueden registrar lo ocurrido durante un periodo muy corto.
Un conjunto de esqueletos encontrados en el mismo depósito pudo acumularse durante cientos o miles de años. Una superficie de pisadas, en cambio, puede conservar movimientos realizados en un intervalo mucho más reducido.
En este caso, la distribución de los rastros llevó al equipo a proponer que los ocho individuos pudieron haberse desplazado como grupo. Los investigadores consideran además que todos probablemente eran adultos y que varios habrían sido machos adultos.
Ese último punto también es una inferencia. Una huella no permite determinar directamente el sexo de quien la produjo: la propuesta depende, entre otros elementos, de las estimaciones de tamaño corporal.
Neil Roach, coautor del estudio e investigador de Harvard, considera que la presencia conjunta de varios individuos grandes podría apuntar a una organización social más compleja de lo pensado para P. boisei, con machos capaces de tolerarse dentro de un mismo grupo. Los datos, sin embargo, no permiten reconstruir por sí solos cómo eran esas relaciones ni demostrar por qué viajaban juntos.
Ancient footprints in Kenya reveal that eight Paranthropus boisei may have traveled together 1.4 million years ago, with some individuals reaching surprisingly large, human-like body sizes. The tracks offer a rare glimpse of their social behavior and suggehttps://t.co/HveMLM5eqJ
— Michael W. Deem (@Michael_W_Deem) August 30, 2026
El lago Turkana conserva más de una escena del pasado
El nuevo conjunto forma parte de una concentración mucho mayor de rastros encontrados alrededor de antiguos márgenes del lago Turkana.
Los investigadores han documentado cientos de huellas de homininos en más de media docena de sitios de la región. Los registros abarcan más de 100 mil años y sugieren que estos ambientes junto al agua fueron utilizados repetidamente por distintos parientes humanos.
El entorno era una zona lacustre y deltaica, por lo que probablemente ofrecía recursos capaces de atraer a distintos animales y homininos. Para los científicos, entender por qué estas superficies se preservaron también puede ayudar a explicar por qué nuestros antiguos parientes regresaban continuamente al mismo tipo de hábitat.
El equipo prevé continuar las investigaciones en Kenia. Cada nueva superficie de huellas puede conservar una escena distinta y aportar información que los huesos, por sí solos, rara vez muestran: cómo caminaban, qué tamaño tenían, qué lugares frecuentaban y si coincidían con otros individuos en un mismo momento.
Lo que realmente permiten concluir estas huellas
- Tienen una antigüedad aproximada de 1.43 millones de años.
- El conjunto representa al menos ocho individuos.
- Algunas pisadas corresponden a cuerpos estimados en hasta 1.8 metros y unos 75 kilogramos.
- La morfología favorece su atribución a Paranthropus boisei, pero el estudio reconoce que el tamaño mantiene abierta la posibilidad de Homo erectus.
- La presencia conjunta de varios individuos grandes respalda la hipótesis de desplazamiento grupal, aunque la estructura social exacta no puede demostrarse únicamente con las huellas.
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