Chimpancés llevan más de una década arrojando piedras a los mismos árboles: científicos buscan explicar por qué
La mayoría de los sitios de lanzamiento de piedras identificados años atrás y revisados en 2017 seguían en uso durante una campaña reciente en Guinea-Bissau, lo que indica que algunos árboles pueden ser utilizados por chimpancés durante más de una década.

En algunos bosques y sabanas de África occidental hay árboles marcados por golpes y rodeados de piedras. No es el resultado de personas que hayan apilado rocas: chimpancés silvestres regresan a esos mismos puntos para tomar piedras y arrojarlas o golpearlas contra el tronco, una conducta documentada desde hace años cuya función todavía desconcierta a los investigadores.
Una reciente campaña de campo en Boé, Guinea-Bissau, añadió un dato especialmente llamativo. Las investigadoras Robyn Nakano y Ammie Kalan reportaron que la mayoría de los lugares identificados originalmente por el Pan African Programme y revisados por un equipo en 2017 continuaban en uso, lo que significa que algunos de estos sitios han sido utilizados por chimpancés durante más de una década.
Las grabaciones muestran que quienes realizan con mayor frecuencia esta conducta son machos adultos de chimpancé occidental. Los animales toman una roca, se acercan a un árbol concreto y la arrojan contra el tronco o sus raíces. En ocasiones también golpean el árbol con manos y pies y emiten un pant-hoot, una vocalización potente que los chimpancés utilizan para comunicarse a distancia.
El comportamiento ha sido denominado lanzamiento acumulativo de piedras, debido a que con el tiempo quedan concentraciones de rocas alrededor de determinados árboles. El primer registro directo mediante cámaras ocurrió en Guinea en marzo de 2011; investigaciones posteriores lo localizaron en cuatro poblaciones de chimpancés occidentales de Guinea-Bissau, Guinea, Liberia y Costa de Marfil.
El comportamiento se suma a otras conductas complejas observadas entre estos primates. En otro trabajo reciente, investigadores documentaron cómo una comunidad de chimpancés de Uganda terminó dividiéndose y protagonizando enfrentamientos letales entre antiguos miembros del mismo grupo. Científicos documentan “guerra civil” entre chimpancés en Uganda
¿Por qué escogen determinados árboles?
Una de las pistas más importantes está en el sonido.
Una investigación publicada en Biology Letters en 2019 comparó árboles utilizados por los chimpancés con otros disponibles en su entorno. Los científicos encontraron que los árboles seleccionados producían impactos más resonantes y con mayor energía en frecuencias bajas, características que podrían favorecer que el sonido viaje a mayor distancia.
Eso reforzó la posibilidad de que los animales no estén golpeando árboles al azar. Sin embargo, que una roca produzca un sonido llamativo no explica por sí sola qué mensaje intenta enviar el chimpancé.
Un estudio posterior, publicado en 2025 también en Biology Letters, examinó la llamada percusión asistida con piedras en chimpancés de Boé. Los investigadores encontraron semejanzas con los golpes tradicionales de manos y pies sobre las raíces de los árboles, utilizados en contextos de comunicación y exhibición, pero también diferencias en las vocalizaciones y movimientos que ocurrían inmediatamente antes y después.
En 78% de los casos analizados en ese trabajo, los chimpancés recogían las piedras directamente de los sitios ya existentes. Por ello, las pilas no necesariamente aumentan cada vez que un animal realiza la conducta: muchas rocas son reutilizadas una y otra vez.
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¿Es una forma de comunicación o una tradición cultural?
Esa es precisamente la pregunta que todavía no tiene una respuesta definitiva.
La distribución limitada del comportamiento —no aparece en todas las poblaciones aunque existan piedras y árboles adecuados— es una de las razones por las que los investigadores consideran que podría transmitirse culturalmente, es decir, aprenderse socialmente dentro de determinados grupos. No obstante, hablar de una función simbólica, territorial o comunicativa sigue siendo una hipótesis que debe ponerse a prueba.
La investigación original publicada en 2016 ya planteaba distintas posibilidades, incluida su relación con exhibiciones de los machos o con lugares de importancia especial dentro de un territorio. Los autores advertían, sin embargo, que las acumulaciones de piedras por sí solas no permiten conocer lo que esos lugares significan para los chimpancés.
Chimpanzees have been hurling rocks at the same trees for more than a decade - https://t.co/pv61zICMZX
— Ken Gusler (@kgusler) August 29, 2026
Ahora, el equipo que regresó a Guinea-Bissau busca obtener más información mediante dos cámaras de video colocadas en cada sitio y dispositivos para registrar sonidos. Como esos chimpancés no están habituados a la presencia humana y se alejan si detectan personas, las observaciones directas tienen limitaciones.
Las grabaciones permitirán estudiar la edad y el sexo de quien arroja la piedra, pero también algo clave: quiénes están cerca y cómo reaccionan los otros chimpancés. Esa información podría ayudar a determinar si el ruido está dirigido a otros miembros del grupo y qué información puede transmitir.
El estudio del comportamiento de los primates también tiene implicaciones para su conservación. En México, por ejemplo, la Profepa ha advertido que los monos son animales silvestres con necesidades sociales y conductuales complejas y lanzó recientemente una campaña contra su tráfico como mascotas. “Los monos no son mascotas”: Profepa alerta sobre el tráfico de primates
Un comportamiento que también puede desaparecer
La incógnita científica ocurre además en un territorio bajo presión. Durante el trabajo de campo en Guinea-Bissau, el equipo encontró perforaciones relacionadas con la exploración de bauxita, una actividad que puede transformar o destruir hábitats si avanza la explotación minera.
Para los investigadores, conservar a los chimpancés no significa únicamente preservar individuos o poblaciones. Si estas conductas efectivamente se transmiten entre generaciones, la pérdida de una comunidad podría implicar también la desaparición de tradiciones animales locales que tardaron años en desarrollarse.
Ese interés por la cultura y capacidades de los chimpancés explica por qué siguen siendo uno de los primates más estudiados. El uso de herramientas, sus relaciones sociales y otras particularidades de la especie forman parte de los datos sobre chimpancés recopilados con motivo del Día Mundial de los Primates.
Por ahora, las piedras acumuladas al pie de los árboles ofrecen una evidencia duradera de que los chimpancés vuelven allí. Lo que todavía no se puede afirmar es qué significa para ellos hacerlo. Las nuevas cámaras, grabaciones acústicas y el análisis de las reacciones de otros individuos son los que podrán acercar a los investigadores a esa respuesta.
Lo que se sabe sobre los árboles de las piedras
- La conducta ha sido documentada en cuatro grupos de chimpancés occidentales de África occidental.
- Algunos de los sitios continúan activos más de una década después de sus primeros registros.
- Los chimpancés seleccionan árboles que pueden generar sonidos más resonantes y de menor frecuencia que otros árboles disponibles.
- Una investigación de 2025 encontró que en 78% de los episodios analizados las piedras ya se encontraban en el sitio y eran reutilizadas.
- La función exacta sigue sin demostrarse: entre las posibilidades estudiadas están comunicación, exhibición social, marcación territorial y transmisión cultural.
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