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Zona Sísmica

Hace unos meses, el Valle de Guadalupe, particularmente la delegación de Francisco Zarco, era uno de los principales focos rojos de Ensenada.

Zona  Sísmica

Nuevo foco rojo

Hace unos meses, el Valle de Guadalupe, particularmente la delegación de Francisco Zarco, era uno de los principales focos rojos de Ensenada por la cantidad de homicidios registrados. Hoy, el escenario parece haberse desplazado hacia otra zona del municipio que comienza a concentrar hechos que no pueden pasar inadvertidos.

El reforzamiento de la presencia de las corporaciones policiacas ha permitido que el Valle de Guadalupe atraviese una temporada de Vendimia con mayor tranquilidad, precisamente cuando la Ruta del Vino recibe una importante cantidad de visitantes. El contraste con Maneadero resulta inevitable.

Tan solo ayer, un hombre fue asesinado a balazos a un costado de una tienda, mientras que unas horas antes una bebé había sido encontrada abandonada dentro de un bote de basura. Son hechos distintos, pero ocurridos en una misma delegación y que vuelven a poner sobre la mesa las condiciones de seguridad que enfrenta la zona.

El propio director de Seguridad Pública Municipal, Alejandro Monreal Noriega, ha reconocido que Maneadero concentra un alto número de casos de violencia familiar y condiciones de marginalidad.

A ello se suma su ubicación, al ser una de las delegaciones más alejadas de la cabecera municipal, lo que representa un reto para mantener una presencia policial constante.

La situación se complica todavía más ante el déficit de elementos que enfrenta actualmente la Policía Municipal. Menos agentes y una zona extensa significan mayores dificultades para mantener patrullajes frecuentes y una respuesta oportuna ante las emergencias.

El Ayuntamiento de Ensenada tendrá que tomar medidas urgentes, ya que la situación que comienza a dibujarse en Maneadero exige reforzar la presencia policial y atender las condiciones que han permitido que la violencia y la marginalidad se arraiguen en esta delegación, ignorar las señales sería esperar a que el problema crezca.

TARDE PERO SIN FRÍO

Casi para despedir el verano, el Ejército y la Guardia Nacional llegan a las calles de Mexicali con el Plan DN-III-E para instalar puntos de hidratación. La imagen podría parecer tranquilizadora, pero también debería provocarnos una pregunta incómoda: ¿por qué estamos reaccionando hasta ahora?

La temporada ya dejó más de 30 muertes por golpe de calor, tres veces más que las registradas durante todo 2025.

No estamos hablando solamente de una estadística, hablamos de personas que no lograron sobrevivir a las condiciones extremas de una ciudad que cada año enfrenta temperaturas más severas.

Que 28 elementos del Ejército, apoyados por la Guardia Nacional, estén en puntos como la Plaza del Mariachi y la colonia Libertad puede salvar vidas. Por supuesto que sí. Toda ayuda cuenta cuando el termómetro convierte caminar por la ciudad en un riesgo. Pero el Plan DN-III-E debería ser el último eslabón de una cadena de prevención, no el punto de partida.

Mexicali sabe perfectamente que el verano llegará. Sabe dónde se concentran las personas en mayor vulnerabilidad. Sabe que hay trabajadores en las calles, personas en situación de calle, adultos mayores y ciudadanos que no tienen acceso permanente a aire acondicionado. Entonces, si sabemos todo eso, la pregunta es por qué seguimos esperando a que las temperaturas y las muertes nos obliguen a reaccionar. El despliegue militar es necesario, pero no debería convertirse en la respuesta habitual a una emergencia que ocurre cada año y que puede anticiparse. El calor extremo ya no puede tratarse como una sorpresa del verano. Es una condición estructural de Mexicali.

Si algo debería quedar claro cuando el verano está por terminar es que la próxima estrategia no puede comenzar cuando llegue el siguiente golpe de calor. Tiene que empezar mucho antes.

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