El petróleo vuelve a fluir por Ormuz hasta recuperar 81% del nivel previo a la guerra mientras Arabia Saudí reactiva su oleoducto hacia el mar Rojo, una combinación que aumenta la oferta disponible y presiona al Brent por debajo de 100 dólares
Los envíos de crudo del Golfo se recuperaron con fuerza en septiembre, mientras Arabia Saudí volvió a utilizar una ruta alternativa al estrecho. El repunte ayuda a contener el precio del petróleo, aunque los ataques, el transporte y los bajos inventarios mantienen el mercado bajo presión

El mercado petrolero recibió una señal de alivio después de que los flujos de crudo de los principales productores del Golfo, excluido Irán, superaran 81% de los niveles previos a la guerra durante septiembre. La recuperación coincidió con un aumento de las exportaciones saudíes y con la reactivación de una infraestructura que permite enviar petróleo hacia el mar Rojo sin depender por completo del estrecho de Ormuz.
La información fue reportada por Reuters, con base en datos de las empresas de análisis Vortexa y Kpler. De acuerdo con esos registros, los países del Golfo recuperaron una parte importante de sus exportaciones pese a los ataques contra instalaciones energéticas y buques en la región.
El cambio tiene una consecuencia directa para el mercado: hay más barriles disponibles para compradores internacionales, lo que reduce parte de la presión que había llevado al petróleo a niveles elevados durante el conflicto.
Sin embargo, la recuperación no significa que el problema de suministro haya terminado. La Agencia de Información Energética de Estados Unidos (EIA) calcula que los flujos de petróleo de Medio Oriente seguirán restringidos durante el último trimestre de 2026 y elevó su previsión para el Brent a un promedio de 105 dólares por barril entre octubre y diciembre.
¿Cuánto petróleo está volviendo al mercado?
Los datos de Vortexa muestran que los envíos de crudo, condensados y combustibles refinados desde Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Irak, Qatar, Omán y Bahréin alcanzaron un promedio de 19.2 millones de barriles diarios en septiembre.
La cifra equivale a más de 81% de los aproximadamente 23.6 millones de barriles diarios registrados antes del inicio de la guerra. En el caso específico del crudo y los condensados, la recuperación fue todavía mayor: llegaron a 91% de los niveles previos al conflicto.
Aquí es importante hacer una precisión sobre el dato que da origen al titular: el 81% corresponde al conjunto de los flujos petroleros del Golfo excluido Irán, no exclusivamente al petróleo que atraviesa Ormuz. Una parte de los barriles se está moviendo mediante rutas alternativas, transferencias entre buques y otros mecanismos logísticos.
Los datos de Kpler muestran además que las exportaciones de crudo y condensados de los principales productores del Golfo pasaron de unos 10.8 millones de barriles diarios en agosto a 14.7 millones en septiembre. El principal impulso provino de Arabia Saudí.
Arabia Saudí recupera una vía para evitar Ormuz
Uno de los cambios más importantes ocurrió con el oleoducto East-West, una infraestructura que conecta los campos petroleros saudíes con Yanbu, en la costa del mar Rojo.
Su importancia está en que permite transportar petróleo hacia una zona de exportación que evita el paso por el estrecho de Ormuz, uno de los principales puntos de tránsito energético del mundo.
Arabia Saudí reanudó las operaciones de esta infraestructura después de que un ataque con drones obligara a detenerla temporalmente en septiembre. La interrupción también afectó las cargas de petróleo en Yanbu.
El martes 6 de octubre, el ministro saudí de Energía, el príncipe Abdulaziz bin Salman, informó que el volumen bombeado por el East-West había alcanzado 5.8 millones de barriles.
Reuters también reportó que los flujos no habían vuelto a interrumpirse, pese a las nuevas tensiones en la zona y a los ataques relacionados con el conflicto regional.
La infraestructura se convirtió así en una vía de respaldo para las exportaciones saudíes. Durante la crisis, Riad llegó a redirigir aproximadamente 4 millones de barriles diarios por esta ruta hacia Yanbu, equivalentes a cerca de 4% del suministro mundial.
Ormuz sigue siendo clave para el mercado
Aunque Arabia Saudí cuenta nuevamente con una alternativa, el estrecho de Ormuz continúa siendo fundamental para el comercio energético internacional.
Antes de la guerra, por esta vía circulaba aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial. Las amenazas contra los buques hicieron que productores y compradores buscaran otras formas de mover el crudo.
Los operadores también recurrieron a mecanismos conocidos como “tránsitos oscuros”, mediante los cuales algunos petroleros desactivan sus sistemas de seguimiento durante parte de sus recorridos. Reuters señala que esta práctica ha ayudado a mantener los flujos, aunque también dificulta conocer con precisión el volumen que atraviesa la zona.
En paralelo, aumentaron las transferencias de petróleo entre buques y se modificaron las rutas de exportación. La EIA considera que estas alternativas seguirán contribuyendo a la recuperación de los envíos durante los próximos meses.
¿Por qué el Brent baja si el riesgo continúa?
La recuperación de los flujos ayuda a explicar la presión bajista sobre el Brent, pero el precio del petróleo todavía no refleja una normalización completa del mercado.
Durante la jornada del martes, el Brent llegó a cotizar alrededor de los 98 dólares por barril antes de recuperar parte del terreno. Reuters reportó que el mercado estaba equilibrando el aumento de las exportaciones de Medio Oriente con los riesgos de nuevos ataques y problemas de suministro.
El mecanismo es relativamente sencillo: si los compradores reciben más barriles de los productores del Golfo, disminuye la preocupación por una escasez inmediata. Eso reduce parte de la prima de riesgo incorporada al precio.
Pero todavía existen obstáculos. El transporte marítimo es más costoso, las rutas siguen expuestas a ataques y los inventarios internacionales han caído de manera importante.
Por ello, un mayor flujo de petróleo no significa necesariamente que el consumidor vaya a recibir de inmediato un combustible más barato.
Los inventarios mundiales son otro problema
La recuperación de las exportaciones ocurre mientras las reservas disponibles se encuentran bajo presión.
El director ejecutivo de Saudi Aramco, Amin Nasser, advirtió que los inventarios mundiales de petróleo han sufrido una reducción importante durante la crisis. Según Reuters, la industria estima que alrededor de 1,000 millones de barriles fueron retirados de las reservas mundiales durante este periodo.
Nasser también estimó que recuperar esos inventarios podría tomar hasta dos años.
La advertencia ayuda a entender por qué el descenso del Brent no significa que el mercado haya recuperado su equilibrio. Hay más petróleo circulando, pero una parte de los colchones que normalmente permiten enfrentar interrupciones ya fue utilizada.
La EIA llegó a una conclusión similar desde otra perspectiva. Aunque espera una recuperación gradual de los flujos, elevó su pronóstico del Brent para el cuarto trimestre de 2026 a 105 dólares por barril, debido a la combinación de menores inventarios y un mercado de diésel especialmente ajustado.
Arabia Saudí también está ajustando sus ventas
El comportamiento de Saudi Aramco ofrece otra señal sobre la situación del mercado.
Reuters reportó que la empresa redujo sus precios oficiales de venta para algunos compradores asiáticos, incluso mientras su dirección advertía sobre el nivel de los inventarios internacionales. Esto refleja que el mercado físico y las expectativas sobre el suministro pueden moverse en direcciones distintas.
Los productores necesitan colocar su petróleo, mientras las refinerías compiten por determinados tipos de crudo y productos derivados que continúan escaseando.
Por eso, el precio internacional del Brent no depende únicamente de cuántos barriles existen. También influyen dónde están disponibles, cuánto cuesta transportarlos, qué tan accesibles son las rutas y qué capacidad tienen las refinerías para convertirlos en combustibles.
Más petróleo disponible no significa que la crisis haya terminado
El cambio más importante para el mercado es que la interrupción inicial de los flujos del Golfo está perdiendo parte de su intensidad.
Arabia Saudí recuperó capacidad de exportación mediante el East-West, mientras otros productores aumentaron sus envíos y encontraron formas de mantener operaciones pese a las amenazas en Ormuz.
Pero la situación sigue siendo vulnerable. La EIA calcula que la producción cerrada temporalmente por la crisis todavía promediará 4.5 millones de barriles diarios durante el cuarto trimestre.
Por ahora, el mercado cuenta con más rutas y más barriles que hace unas semanas. Esa recuperación explica la presión sobre el Brent. La incógnita es si esos flujos podrán mantenerse mientras continúan los ataques y los inventarios permanecen bajos.
Para los consumidores, esa diferencia será importante: una recuperación sostenida de las exportaciones podría aliviar gradualmente la presión sobre los precios, pero una nueva interrupción en Ormuz, en los oleoductos o en las refinerías podría volver a elevarlos.
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