México reanudará la venta de ganado a Estados Unidos pero ahora con limitaciones por el gusano barrenador
El caso reportada ha cambiado la dinámica de exportación a Estados Unidos aunque no la suspendió como en ocasiones anteriores.

MÉXICO. — Luego de meses de paralización que afectaron severamente a la industria ganadera en ambos lados de la frontera, el comercio de ganado en pie entre México y Estados Unidos se reanuda a partir del 24 de agosto.
La suspensión temporal de importaciones, impuesta por el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), buscaba frenar la expansión del gusano barrenador (Cochliomyia hominivorax), una larva parásita que ataca heridas abiertas en animales de sangre caliente.
Pese a que el brote continúa activo en 30 de los 32 estados del país y registró recientemente su primer caso en la comunidad de Munihuasa, Sonora, los avances en la contención de la plaga —que redujeron los casos activos a 1,969— permitieron habilitar de nuevo el cruce comercial a través del puerto de Agua Prieta, Sonora, con destino a Douglas, Arizona.

¿Cuáles son las nuevas reglas y límites para la exportación de ganado?
La reapertura fronteriza no operará a su capacidad habitual de forma inmediata. Las autoridades estadounidenses establecieron un protocolo de ingreso gradual respaldado por tecnología de rastreo e inspecciones veterinarias estrictas.
De acuerdo con la información técnica compartida por la representación de sanidad animal en Sonora, las condiciones de cruce funcionarán bajo el siguiente esquema:
- Límites de cruce diario: Durante la primera semana solo se autorizará el paso de 700 reses al día. En la segunda semana la cuota subirá a 900 cabezas diarias, aumentando progresivamente hasta alcanzar un tope de 1,300 animales al día.
- Identificación electrónica: Cada res deberá portar obligatoriamente un aretes identificador con radiofrecuencia en las orejas.
- Escaneo tecnológico: Se instalaron arcos de detección electrónica en la aduana para validar la información de cada animal antes de cruzar.
- Inspección canina y médica: Funcionarios del USDA utilizarán perros entrenados y personal especializado para revisar las heridas o mucosas del ganado en busca de posibles larvas.

Un golpe económico de dos lados: Pérdidas en México y alza de la carne en EEUU
El veto al ganado mexicano generó consecuencias económicas profundas a ambos lados del Río Bravo.
México exportaba anualmente cerca de 1.2 millones de cabezas de ganado hacia Estados Unidos, provenientes principalmente de estados como Sonora, Chihuahua, Coahuila, Tamaulipas, Nuevo León, Baja California y Durango.
Las repercusiones comerciales de la paralización se dividen en los siguientes puntos:
- Pérdida de ingresos para ganaderos locales: Sin el mercado estadounidense, los productores mexicanos vendieron su ganado en el mercado interno a precios 40% por debajo de su valor habitual, obligándolos a recortar gastos y reducir el tamaño de sus hatos.
- Déficit e inflación en Estados Unidos: El hato ganadero estadounidense cayó a 86 millones de cabezas —su nivel más bajo en 75 años—, acumulando un déficit de 1.2 millones de animales. La falta de insumos provocó el cierre de plantas procesadoras y llevó el precio de la carne a máximos históricos para el consumidor estadounidense.
- Precios en el mercado mexicano: A pesar de la sobreoferta de reses en el país, el precio de la carne en México no bajó; al contrario, registró un incremento del 4.58% en el último año, debido a la fuerte integración con los costos internacionales del sector.

La visión de los productores: Cautela ante el futuro del sector
A pesar del anuncio de la reapertura, las dirigencias ganaderas de la región expresaron reservas sobre las limitaciones impuestas a los volúmenes de cruce.
Juan Carlos Ochoa, presidente de la Unión Ganadera Regional de Sonora, señaló que las restricciones frenan la velocidad de recuperación que requieren los ranchos:
“Es un momento complicado donde necesitamos que la autoridad deje de pensar más políticamente y piense más técnica y razonablemente.”
Por su parte, los productores del norte del país se mantienen a la expectativa sobre la continuidad de las operaciones.

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En entrevista para la agencia AP, el ganadero sonorense Martín Alfonso Ibarra resumió la incertidumbre que aún permea en el campo tras las pérdidas registradas en el último año:
“Todavía no se acaba la película... Tampoco hay que echar las campanas al vuelo.”
Las autoridades sanitarias de ambos países mantendrán el monitoreo en los puertos fronterizos para evaluar si los nuevos controles de bioseguridad previenen nuevos cierres y permiten estabilizar la cadena de suministro de carne en Norteamérica.
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