El mar podría convertirse en una nueva fuente de agua potable para Baja California con una desaladora en Rosarito que llegará a producir 380 millones de litros diarios para reforzar el abasto y reducir la dependencia del río Colorado
La primera etapa de la planta tendrá una capacidad de 2,200 litros por segundo y podrá beneficiar a cerca de un millón de personas en Tijuana y Playas de Rosarito

El agua del océano Pacífico podría convertirse en una nueva fuente de abastecimiento para Baja California. En Playas de Rosarito se construirá una planta desaladora que, una vez desarrollada por completo, tendrá capacidad para producir hasta 380 millones de litros de agua potable al día.
El proyecto busca reforzar el suministro de Tijuana y Playas de Rosarito, dos zonas que enfrentan una creciente presión sobre sus fuentes de agua. De acuerdo con información de Xataka México, la obra es impulsada por la Comisión Nacional del Agua (Conagua) y forma parte de los proyectos prioritarios de infraestructura hídrica.
La primera etapa tendrá una capacidad de 2,200 litros por segundo, equivalente a unos 190 millones de litros diarios, y se estima que podrá beneficiar a alrededor de 994 mil personas. La capacidad podría duplicarse posteriormente hasta alcanzar 4,400 litros por segundo.
¿Por qué Baja California busca agua en el mar?
Una parte importante del suministro de agua de Baja California depende del río Colorado, una fuente compartida con Estados Unidos y sometida a una fuerte presión por la demanda, las condiciones de disponibilidad y los efectos de la sequía.
Ante este escenario, la incorporación de una fuente que no dependa directamente del río representa una alternativa para fortalecer el sistema regional.
La desaladora de Rosarito no pretende sustituir de inmediato al río Colorado. Su objetivo es sumar una fuente adicional de agua que permita reducir la vulnerabilidad del suministro ante posibles restricciones o cambios en la disponibilidad de esa fuente.
La documentación oficial del proyecto establece que la infraestructura está planteada para atender las necesidades de agua potable de Tijuana y Playas de Rosarito, dentro de una región cuya población continúa creciendo.
¿Cuánta agua producirá la nueva desaladora?
La planta será desarrollada por etapas.
En su primera fase podrá procesar 2,200 litros de agua de mar por segundo. Si se mantiene esa capacidad durante un día completo, representa alrededor de 190 millones de litros de agua potable diarios.
La segunda etapa contempla ampliar la capacidad hasta 4,400 litros por segundo.
Eso equivale a más de 380 millones de litros diarios, una cantidad que coloca al proyecto entre las mayores instalaciones de desalinización destinadas al consumo humano en América Latina.
La capacidad final no significa que la planta comenzará produciendo ese volumen desde el primer día. Los 380 millones de litros corresponden al desarrollo completo del proyecto, mientras que la primera etapa tendrá aproximadamente la mitad de esa capacidad.
¿A cuántas personas beneficiará?
La primera etapa está proyectada para beneficiar a cerca de un millón de habitantes de la zona de Tijuana y Playas de Rosarito.
El Gobierno de México estima que la incorporación de esta infraestructura permitirá aumentar la disponibilidad de agua potable para la región y reducir la presión sobre las fuentes existentes.
Esto es especialmente relevante para una zona fronteriza que concentra una población importante y que requiere garantizar el suministro para hogares, comercios e industrias.
La planta, por lo tanto, no está planteada únicamente como una obra para producir agua, sino como una infraestructura adicional para darle mayor capacidad de respuesta al sistema de abastecimiento regional.
¿Cómo se convierte el agua de mar en agua potable?
La planta utilizará ósmosis inversa, una tecnología empleada en instalaciones de desalinización de distintos países.
El proceso comienza con la captación del agua del mar. Posteriormente, el líquido pasa por sistemas de tratamiento y por membranas semipermeables capaces de separar gran parte de las sales y otros componentes presentes en el agua marina.
El resultado es un agua con una concentración de sales mucho menor, que después debe someterse a los procesos necesarios para cumplir con las condiciones requeridas para incorporarse al suministro de agua potable.
La tecnología permite obtener agua dulce a partir del mar, pero requiere infraestructura especializada y un consumo importante de energía.
¿Cuánta electricidad necesita desalinizar agua de mar?
Uno de los principales retos de este tipo de proyectos es precisamente su consumo energético.
De acuerdo con la Agencia Internacional de Energía (IEA), la desalinización de agua de mar mediante ósmosis inversa requiere aproximadamente entre 2.5 y 6 kilovatios-hora de electricidad por cada metro cúbico de agua producido, dependiendo de las características de la instalación y las distintas etapas del proceso.
Esto significa que producir grandes cantidades de agua potable a partir del océano requiere un suministro eléctrico constante.
Por ello, aunque la desalación permite aprovechar una fuente de agua que existe en grandes cantidades, no es una solución sin costos ni requerimientos adicionales.
¿Qué ocurre con la sal que queda después del proceso?
La desalación también genera un subproducto conocido como salmuera.
Se trata del agua que queda después de retirar buena parte del agua dulce y que contiene una concentración de sales superior a la del agua marina original.
Su manejo es uno de los principales aspectos ambientales que deben considerarse en una planta desaladora. La descarga al océano debe realizarse mediante sistemas diseñados para reducir posibles efectos sobre el entorno marino.
Por eso, además de la cantidad de agua que puede producir una instalación, su operación debe contemplar el consumo de energía, el tratamiento de los residuos y la forma en que se devuelve la salmuera al mar.
¿Quién construirá la planta?
La construcción estará a cargo de Cox, empresa española especializada en infraestructura de agua y energía, que obtuvo el proyecto mediante un concurso público.
Según la información difundida por la compañía y retomada por Xataka México, el contrato contempla una inversión de 304 millones de dólares.
La empresa será responsable de trabajos que incluyen la ingeniería, el suministro de equipos especializados y la construcción de la infraestructura.
La documentación oficial de proyectos del Gobierno de México maneja para la primera etapa una inversión estimada de 12,861.4 millones de pesos, por lo que las cifras deben entenderse de acuerdo con el alcance y la etapa del proyecto a la que corresponde cada estimación.
¿Cuándo estará lista?
Las obras están previstas para desarrollarse durante aproximadamente tres años.
La infraestructura será construida de manera modular, por lo que la capacidad inicial y la capacidad final corresponden a diferentes etapas del proyecto.
La primera fase será la que permita incorporar alrededor de 190 millones de litros diarios al sistema regional. Posteriormente, el proyecto contempla ampliar esa capacidad hasta alcanzar los 380 millones de litros diarios.
¿Es la primera desaladora de México?
No. México ya utiliza la desalinización en distintas regiones costeras donde las fuentes de agua dulce son limitadas.
Existen instalaciones en estados como Baja California, Baja California Sur y Quintana Roo, además de otros proyectos destinados a atender necesidades locales de abastecimiento.
Lo que diferencia a la planta de Rosarito es su escala y su función dentro del sistema de suministro de Baja California.
La capacidad final proyectada de 4,400 litros por segundo la colocaría entre las instalaciones más grandes de América Latina destinadas a producir agua para consumo humano.
El mar como alternativa ante la presión sobre el agua
La planta de Rosarito representa un cambio importante en la forma de buscar nuevas fuentes de abastecimiento para una región que históricamente ha dependido de fuentes de agua dulce ubicadas fuera de su territorio inmediato.
El proyecto no elimina los problemas relacionados con el agua en Baja California, pero sí puede proporcionar una fuente adicional que no dependa directamente del volumen disponible en el río Colorado.
Al mismo tiempo, su operación tendrá que resolver los retos propios de la desalación: consumo energético, costos de operación y manejo de la salmuera.
La apuesta consiste en aprovechar la enorme disponibilidad de agua del Pacífico para transformarla en un recurso que la región necesita cada vez más: agua potable para sus ciudades.
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