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Encontraron un Mastodonsaurus de hace 240 millones de años que convivió con los primeros dinosaurios, un anfibio de casi 6 metros cuyo enorme esqueleto permitirá estudiar cómo vivía uno de los grandes depredadores acuáticos del Triásico

Un fósil hallado en Polonia revela las dimensiones de este gigante acuático del Triásico, mientras científicos y miles de voluntarios trabajan para reconstruirlo y conocer cómo vivía hace 240 millones de años

Encontraron un Mastodonsaurus de hace 240 millones de años que convivió con los primeros dinosaurios, un anfibio de casi 6 metros cuyo enorme esqueleto permitirá estudiar cómo vivía uno de los grandes depredadores acuáticos del Triásico

Un fósil descubierto en el sur de Polonia está permitiendo conocer mejor a uno de los grandes anfibios que habitaron la Tierra durante el Triásico Medio, hace unos 240 millones de años. El ejemplar de Mastodonsaurus podía alcanzar casi 6 metros de longitud y su esqueleto pesa alrededor de 1,300 kilos.

Según información difundida por Radio Mitre y corroborada con datos del Centro de Ciencias Copérnico, la Universidad de Varsovia, la Academia Polaca de Ciencias y la agencia Associated Press (AP), los restos fueron encontrados en 2023 y actualmente son preparados en un laboratorio de Varsovia con la participación de más de 2,000 voluntarios.

El objetivo no es solamente recuperar los huesos. Los investigadores buscan reconstruir el esqueleto para estudiar con mayor precisión cómo era este enorme anfibio, cómo se desplazaba y qué papel desempeñaba en los ecosistemas acuáticos de una época anterior al dominio de los dinosaurios.

¿Qué era el Mastodonsaurus?

El Mastodonsaurus fue un anfibio gigante del Triásico que vivió en ambientes acuáticos. Aunque su aspecto podía recordar al de un cocodrilo, no pertenecía al mismo grupo de animales.

Tenía una cabeza ancha y plana, mandíbulas largas y dientes cónicos, características que le permitían capturar presas dentro del agua. Los científicos consideran que era un depredador de emboscada que se alimentaba principalmente de peces y de otros anfibios de menor tamaño.

Su existencia ocurrió en un momento especialmente importante de la historia de la vida. El animal vivió aproximadamente 240 millones de años atrás, cuando los primeros dinosaurios comenzaban a aparecer, pero mucho antes de que estos se convirtieran en los vertebrados dominantes de numerosos ecosistemas terrestres.

Por ello, estudiar a Mastodonsaurus permite observar cómo eran algunas comunidades animales durante una etapa temprana del Triásico.

Un fósil encontrado en Polonia que destaca por su tamaño

El hallazgo ocurrió en Miedary, en la región de Silesia, al sur de Polonia, en 2023. Los investigadores Tomasz Sulej, del Instituto de Paleobiología de la Academia Polaca de Ciencias, y Wojciech Pawlak, de la Universidad de Varsovia, participaron en el descubrimiento.

El sitio ya había demostrado tener un importante valor paleontológico. En la zona se localizaron más de 1,000 huesos pertenecientes a diferentes animales extintos, entre ellos peces, anfibios y reptiles que vivieron hace unos 240 millones de años.

Sin embargo, el Mastodonsaurus encontrado sobresalió por sus dimensiones.

Los ejemplares conocidos de este género suelen tener entre 2 y 3 metros de longitud, mientras que el esqueleto descubierto en Polonia alcanza aproximadamente entre 5 y 6 metros. Los investigadores señalan que no se conoce otro esqueleto de Mastodonsaurus de un tamaño comparable.

El conjunto fósil tiene un peso cercano a 1,300 kilos, por lo que su traslado al Centro de Ciencias Copérnico requirió incluso el uso de una grúa.

Más de 2,000 personas ayudan a recuperar los huesos

Una de las características más particulares del proyecto es que la restauración no está limitada a paleontólogos.

El Centro de Ciencias Copérnico de Varsovia habilitó un laboratorio con paredes de cristal para que el público pueda observar cómo se prepara el fósil. Desde noviembre de 2025, miles de personas han participado en diferentes sesiones bajo la supervisión de especialistas.

La participación llegó a superar las 2,000 personas. Los voluntarios no necesitan ser paleontólogos para colaborar, pero reciben capacitación y utilizan equipo de protección antes de comenzar.

Cada sesión dura alrededor de dos horas o hasta dos horas y media, debido al polvo y a las vibraciones producidas por las herramientas utilizadas durante la preparación.

La iniciativa forma parte de un proyecto de ciencia ciudadana, mediante el cual personas sin formación especializada pueden participar directamente en una investigación científica bajo la supervisión de profesionales.

¿Cómo están reconstruyendo el esqueleto?

El trabajo requiere retirar cuidadosamente la roca que permanece alrededor de los huesos fosilizados.

Los voluntarios utilizan pequeños cinceles neumáticos para eliminar la matriz de roca poco a poco. El proceso debe realizarse con precisión porque una herramienta mal aplicada podría dañar el fósil.

También utilizan luz ultravioleta, que ayuda a distinguir determinadas diferencias entre el material fósil y la roca que lo rodea. De esta manera pueden identificar con mayor claridad dónde termina el hueso y dónde comienza la matriz.

El procedimiento se realiza milímetro a milímetro y bajo la supervisión de especialistas.

La preparación comenzó de manera pública en 2025. Para finales de ese año, varios huesos ya habían quedado expuestos, mientras que el Centro de Ciencias Copérnico calculaba que el trabajo de preparación continuaría durante 2026.

¿Qué quieren descubrir los científicos?

El interés científico del ejemplar va más allá de su tamaño.

Los investigadores esperan que el fósil permita obtener información sobre la estructura corporal de Mastodonsaurus que no estaba disponible con otros ejemplares.

Tomasz Sulej señaló que la estructura corporal del ejemplar es diferente de lo que se conocía hasta ahora, lo que podría aportar información nueva para comprender mejor a estos animales.

La reconstrucción también puede ayudar a estudiar aspectos como la forma del cuerpo, la movilidad y la relación entre sus distintas estructuras óseas.

A partir de esos datos, los especialistas pueden comparar el ejemplar con otros fósiles y obtener una imagen más precisa de cómo vivía este depredador acuático.

Vivió antes de que los dinosaurios dominaran la Tierra

El contexto temporal es uno de los aspectos más importantes del hallazgo.

El Mastodonsaurus vivió durante el Triásico Medio, una etapa en la que los ecosistemas se encontraban en proceso de recuperación y transformación después de la gran extinción ocurrida al final del Pérmico.

Los primeros dinosaurios ya habían comenzado a aparecer, pero todavía no dominaban los ecosistemas como ocurriría millones de años después.

En ese escenario, grandes anfibios acuáticos como Mastodonsaurus podían ocupar el papel de depredadores dentro de ambientes de agua dulce o asociados con cuerpos de agua. Su estudio ayuda a reconstruir las comunidades que existieron durante una etapa temprana de la evolución de los vertebrados.

¿Cuándo estará listo para exhibirse?

El proyecto busca completar la preparación y el montaje del esqueleto durante 2026.

Las estimaciones más recientes apuntan a que la exhibición podría abrir entre octubre y noviembre de 2026, aunque el calendario depende del avance de los trabajos de restauración y montaje.

Una vez terminado, el Centro de Ciencias Copérnico espera exhibir el esqueleto como el ejemplar de Mastodonsaurus más grande mostrado en un museo.

La pieza también podrá utilizarse para futuras investigaciones, ya que la preparación de los fósiles no tiene únicamente una finalidad de exhibición.

Un fósil que permite mirar una etapa anterior a los dinosaurios

El hallazgo en Polonia ofrece una oportunidad para estudiar un animal que vivió en un momento de importantes cambios evolutivos.

Hace aproximadamente 240 millones de años, el planeta estaba habitado por especies muy diferentes a las actuales. Los dinosaurios apenas comenzaban su historia evolutiva y, en los ambientes acuáticos, grandes anfibios como Mastodonsaurus podían ocupar posiciones importantes dentro de las cadenas alimentarias.

Ahora, la recuperación de este ejemplar permitirá conocer mejor cómo era uno de esos grandes depredadores y cómo funcionaban los ecosistemas en los que vivió.

La particularidad del proyecto es que esa investigación se está realizando frente al público y con la participación de miles de personas. Mientras los especialistas supervisan el proceso, los voluntarios ayudan a retirar la roca que durante millones de años mantuvo ocultos los restos de uno de los anfibios más grandes conocidos.

Cuando la reconstrucción termine, el esqueleto no solo permitirá apreciar las dimensiones de un animal desaparecido hace millones de años, sino también aportar nueva información sobre la vida durante una época en la que los dinosaurios apenas comenzaban a aparecer.

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