Huellas de hace 88 millones de años halladas en un remoto delta de Canadá confirmaron el primer registro del período Coniaciano en el país, un hallazgo que tardó más de tres décadas en poder estudiarse por completo
El sitio, tan remoto que solo se puede visitar en helicóptero, permitió reconstruir un ecosistema completo de herbívoros, carnívoros y dinosaurios acorazados que quedó oculto bajo el mar durante millones de años

Una zona remota de Columbia Británica, en Canadá, guardaba desde hace millones de años un secreto que tardó más de tres décadas en salir a la luz: huellas de dinosaurio de 88 millones de años que representan el primer registro del período Coniaciano jamás encontrado en el país, de acuerdo con información de UNO.
Un hallazgo que esperó 34 años para ser estudiado
Todo comenzó en 1988, cuando el investigador Guy Plint encontró los rastros en una formación rocosa cerca de Tumbler Ridge, en el nordeste de la provincia. El sitio es tan difícil de alcanzar que solo puede visitarse en helicóptero, una limitación que frenó la investigación durante años.
No fue hasta 2022 que Plint regresó al lugar, esta vez acompañado por el paleontólogo Charles Helm, para estudiar, medir y fechar las huellas con mayor precisión. El análisis confirmó que se trataba de las primeras huellas de dinosaurio del período Coniaciano —que transcurrió entre 89.8 y 86.5 millones de años atrás— registradas en Canadá.
Un delta que sobrevivió al paso del mar
Durante el Coniaciano, el nivel del mar era unos 100 metros más alto que el actual, por lo que las rocas de esa época en el oeste canadiense suelen ser de origen marino. Este yacimiento es distinto: conserva los restos de un antiguo delta fluvial, con raíces y troncos fosilizados que revelan una llanura cubierta de helechos, coníferas y plantas con flores.
¿Qué dinosaurios dejaron las huellas?
Las marcas más abundantes miden entre 30 y 50 centímetros de longitud y muestran tres dedos anchos y romos. La mayoría fueron atribuidas a ornitópodos, aunque los investigadores también identificaron rastros compatibles con terópodos carnívoros y dinosaurios acorazados.
A diferencia de otros yacimientos más antiguos de la región, donde predominaban los anquilosaurios, en este sitio destacan sobre todo las huellas de ornitópodos, lo que sugiere un cambio en la composición del ecosistema. La vegetación más nutritiva de la zona habría favorecido la presencia de grandes herbívoros y, con ellos, de los depredadores que se alimentaban de estos animales.
Aunque las huellas no permiten identificar especies exactas, sí ofrecen una imagen clara de la diversidad que existía en aquel delta: herbívoros gigantes, carnívoros y dinosaurios protegidos por placas o armaduras que convivieron en el mismo territorio hace 88 millones de años.
Una pieza clave para la paleontología canadiense
Los científicos difundieron imágenes digitales del terreno, que forma parte de la red de Geoparques Mundiales de la UNESCO. Para los especialistas, el hallazgo es relevante no solo por completar un vacío en el registro paleontológico de Canadá, sino también por ayudar a entender cómo evolucionaron las comunidades de dinosaurios en Norteamérica durante el Cretácico, en un paisaje que después quedó cubierto por el mar durante millones de años.
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