Ante los bajos ingresos que predominan en la mayor parte del territorio nacional, los hogares recurren cada vez más a transferencias y fuentes de ingresos ajenas al trabajo tradicional, y especialistas advirtieron que está creciendo la dependencia de apoyos del gobierno frente a los salarios insuficientes
El aumento generalizado en el ingreso corriente de los hogares contrasta con la persistencia de miles de municipios atrapados en la precariedad económica y la desigualdad estructural.

De acuerdo con los resultados de la tercera edición del estudio Ingreso Corriente para los Municipios de México (ICMM) 2024, publicado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), tres de cada cuatro municipios del país se concentran en los estratos de ingreso medio, bajo y muy bajo. Esta realidad obliga a millones de hogares a diversificar sus fuentes de recursos y buscar alternativas económicas más allá de la remuneración salarial tradicional para sostener sus gastos cotidianos.
Aunque las cifras oficiales muestran un incremento general en el ingreso corriente promedio a escala nacional, la distribución de la riqueza está lejos de ser homogénea.
Las disparidades regionales, sumadas a la creciente dependencia de transferencias no laborales —como los programas sociales—, configuran un panorama complejo que exige analizar tanto el bienestar de las familias como la sostenibilidad de las finanzas públicas a mediano y largo plazo.
¿Cómo se distribuyen los ingresos en los municipios de México según el INEGI?
El informe del INEGI, que analiza un total de 2,469 municipios a partir de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH), detalla que la mayor parte del territorio nacional experimenta limitaciones financieras significativas.
Del total de demarcaciones evaluadas:
- 737 municipios (el 29.9% nacional) se ubican en el estrato medio, con un ingreso corriente promedio trimestral por hogar que oscila entre los 45,000 y menos de 60,000 pesos.
- 562 municipios se sitúan en el estrato muy bajo, percibiendo menos de 35,000 pesos trimestrales por hogar.
- 541 municipios pertenecen al estrato bajo, con entradas económicas de entre 35,000 y menos de 45,000 pesos por trimestre.
Te puede interesa: Registra Mexicali 4 mil 700 hogares con desplazamiento forzado por violencia: INEGI

En conjunto, estos tres grupos agrupan al 74.5% de los municipios del país, lo que significa que en tres de cada cuatro demarcaciones los hogares subsisten con percepciones promedio inferiores a los 60,000 pesos cada tres meses.
En el otro extremo, apenas 481 municipios alcanzaron el estrato alto (de 60,000 a menos de 80,000 pesos) y 148 municipios (el 6% del total) lograron ubicarse en el nivel muy alto, con ingresos trimestrales por hogar iguales o superiores a los 80,000 pesos.
La extrema desigualdad: hay una brecha de 16 veces entre las regiones del país
El contraste territorial se vuelve evidente al analizar los extremos de la medición realizada por el INEGI. En el plano nacional, el ingreso corriente promedio trimestral por hogar aumentó un 10.6% entre 2022 y 2024, al pasar de 70,391 a 77,864 pesos, registrando avances reales en 1,504 municipios frente a descensos en 954 demarcaciones.
Sin embargo, las diferencias geográficas marcan abismos considerables en la calidad de vida:
- Los municipios con mayores ingresos se concentraron primordialmente en zonas urbanas del norte del país y en áreas metropolitanas selectas. Benito Juárez, en la Ciudad de México, registró el nivel más alto del país con 176,661 pesos trimestrales por hogar, seguido de Miguel Hidalgo (155,273 pesos) y San Nicolás de los Garza, Nuevo León (149,095 pesos).
- En contraste, los municipios con menores ingresos se ubican principalmente en el sur y sureste del territorio nacional. Santa Magdalena Jicotlán, en Oaxaca, reportó el menor ingreso con apenas 10,617 pesos trimestrales, seguido de Santa María Yalina (también en Oaxaca) con 13,033 pesos, y San Miguel Ixitlán, en Puebla, con 14,584 pesos.
Esta disparidad significa que el ingreso promedio en la demarcación más rica del país supera en 16.6 veces al registrado en la comunidad más vulnerable.
El crecimiento de los hogares dependientes de ingresos no laborales
Ante la insuficiencia de los ingresos derivados estrictamente de la actividad laboral formal o informal en diversas regiones, los hogares mexicanos han tenido que diversificar sus fuentes de subsistencia.
En estados como Chihuahua, por ejemplo, la proporción de viviendas donde al menos un integrante recibe recursos monetarios de fuentes distintas al trabajo aumentó de 34.9% a 44.8% en los últimos años, de acuerdo con mediciones estadísticas oficiales.
Esta tendencia refleja cómo las familias complementan sus presupuestos mediante remesas, pequeños emprendimientos informales o transferencias gubernamentales. No obstante, expertos advierten sobre los riesgos estructurales de este fenómeno.
Ricardo Melgoza, profesor e investigador de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ), señala que si bien los apoyos gubernamentales representan un alivio indispensable para los hogares, deben concebirse exclusivamente como un puente transitorio.
Los programas sociales son una muy buena ayuda, pero deben ser sólo una transición. Qué bueno que más del 40 por ciento de los hogares reciben una ayuda, pero los programas sociales deben ser sólo una ayuda mientras la economía de la familia se recupera”, apuntó el académico.
Asimismo, Melgoza advierte que el crecimiento desmedido de transferencias financiadas mediante endeudamiento público —con proyecciones de contratación de deuda millonaria para apuntalar el gasto social en los próximos años— podría detonar presiones financieras complejas para las finanzas nacionales a mediano plazo si no se reactivan las actividades productivas regionales.
¿Cómo impacta esta desigualdad en tu economía familiar y qué opciones tienes?
Para las familias mexicanas ubicadas en los estratos de ingreso medio y bajo, comprender estas dinámicas nacionales ayuda a replantear la planeación financiera del hogar.
Ante salarios que en la mayoría de los municipios no superan los umbrales de confort económico, depender de una sola fuente de ingresos o esperar una recuperación salarial inmediata puede resultar insuficiente.

Frente a este escenario, los especialistas en finanzas personales y desarrollo económico recomiendan:
- Diversificar las fuentes de ingresos: Fomentar el autoempleo, el desarrollo de habilidades digitales o la capacitación técnica para acceder a mercados laborales más dinámicos.
- Optimizar el presupuesto doméstico: Dar prioridad al gasto esencial y blindar el ahorro familiar ante posibles fluctuaciones económicas o encarecimientos de la canasta básica.
- Aprovechar los programas de apoyo de forma estratégica: Utilizar las transferencias oficiales o subsidios como un soporte temporal para capitalizar proyectos productivos o educación, evitando caer en una dependencia financiera permanente que vulnere la estabilidad del hogar a largo plazo.
Sigue nuestro canal de WhatsApp
Recibe las noticias más importantes del día. Da click aquí






Grupo Healy © Copyright Impresora y Editorial S.A. de C.V. Todos los derechos reservados