El envejecimiento de la población en México, con más adultos mayores y menos natalidad, elevó el gasto de las pensiones a 2.5 billones de pesos, reduciendo drásticamente el dinero disponible para salud, educación e infraestructura
El aumento de adultos mayores y la caída en la natalidad transforman los hogares mexicanos y reducen el margen del presupuesto público para inversión.

México está envejeciendo más rápido de lo esperado, un cambio demográfico que ya se refleja tanto en los bolsillos de las familias como en las cuentas públicas del país.
De acuerdo con la Encuesta Intercensal 2025 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), la edad mediana de los mexicanos subió de 29 a 32 años, mientras que uno de cada seis hogares ya recibe ingresos por una pensión o jubilación.
Esta transformación coincide con una fuerte presión presupuestaria, ya que el Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP) calcula que el gasto gubernamental en pensiones alcanzará los 2.5 billones de pesos para 2027.
¿Cómo ha cambiado la población y la edad en México?
La transición demográfica del país avanza a pasos firmes. Los datos del Inegi muestran que la población se concentra cada vez menos en los grupos más jóvenes, mientras aumenta la participación de adultos y adultos mayores.
Entre las personas de 12 años y más que no trabajan, la proporción que declaró estar pensionada o jubilada subió de 8.2% en 2020 a 10.9% en 2025.
Este cambio también se nota en la economía familiar: en 2020, el 13% de los hogares tenía al menos un integrante con ingresos por jubilación o pensión, pero para 2025 esa proporción subió a 16.6%, lo que significa que aproximadamente uno de cada seis hogares ya depende de estos recursos.

Además, la mitad de los hogares mexicanos (50.1%) recibió algún ingreso distinto al trabajo, impulsado principalmente por programas gubernamentales y pensiones.
¿Por qué el gasto en pensiones costará 2.5 billones de pesos al gobierno?
Mientras los hogares reciben más apoyos, las cuentas nacionales enfrentan una presión cada vez mayor. Para 2027, el Proyecto de Presupuesto de Egresos contempla recursos que el CIEP calcula en 2.5 billones de pesos, equivalentes al 6.3% del Producto Interno Bruto (PIB), sumando pensiones contributivas y no contributivas.
Sólo las pensiones contributivas del IMSS y del ISSSTE subirán 4.7% en términos reales frente a 2026, mientras que las Pensiones para el Bienestar tendrían un incremento real de apenas 0.1%.
Para dimensionar la factura, las pensiones y el pago de la deuda absorberán unos 3.9 billones de pesos en 2027, es decir, más de tres veces lo destinado a la inversión pública.
Con el 80% del presupuesto federal comprometido en gasto obligatorio, queda un espacio fiscal de apenas 1.6% del PIB para atender nuevas prioridades.
¿Qué impacto tiene la caída de nacimientos en el futuro del país?
El otro lado del problema está en la base de la pirámide poblacional: en México nacen cada vez menos niños.
La Tasa Global de Fecundidad cayó de 1.9 hijos por mujer en 2019 a apenas 1.2 en 2024, una cifra muy por debajo del nivel de 2.1 necesario para mantener estable la población.
- La caída es más fuerte en la Ciudad de México (0.8 hijos), Baja California (1.0) y Querétaro (1.1), mientras que Chiapas registró la más alta con 1.8.
A esto se suma que la población residente en viviendas creció a un promedio anual de apenas 0.7% entre 2020 y 2025. Esto significa que, con el paso de los años, habrá más personas en edad de retiro y menos jóvenes ingresando al mercado laboral.
Por otro lado, el Sistema de Ahorro para el Retiro acumulaba 78.5 millones de cuentas (cerca de 70.5 millones en Afores) a agosto de 2026, según la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (Consar), lo que muestra la enorme escala que el sistema tendrá que administrar en las próximas décadas.
¿Cómo afecta el envejecimiento de la población a tu economía y a los servicios públicos?
Para los ciudadanos, el reto principal no es una falta inmediata de dinero en las Afores, sino la manera en que el envejecimiento del país afecta las finanzas públicas.
Cuando una parte masiva del presupuesto se destina de forma obligatoria al pago de pensiones y deudas, el gobierno reduce de manera drástica el dinero disponible para mejorar la salud, la educación, la seguridad y la infraestructura urbana.
Además, las carreras laborales marcadas por la informalidad y la disminución de trabajadores jóvenes complican la estabilidad económica a largo plazo para las siguientes generaciones.

Sostenibilidad financiera frente a una nueva realidad demográfica
El rápido envejecimiento de la población y la desaceleración de la natalidad exigen una planeación financiera profunda y ajustes estructurales en México.
Garantizar pensiones dignas sin descuidar los servicios esenciales y la inversión pública será uno de los mayores desafíos económicos del Estado mexicano en los próximos años, obligando a buscar un equilibrio entre el gasto social y la viabilidad fiscal del país.
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