Japón encontró una manera de producir electricidad sin dejar de cultivar arroz: paneles solares móviles colocados sobre los campos cambian de posición durante la temporada agrícola para reducir la sombra sobre los cultivos y aprovechan la luz reflejada con módulos bifaciales
La planta de 2 megavatios comenzó a operar en febrero de 2026 sobre un arrozal de Tokushima; durante los meses de cultivo los paneles modifican su orientación para dejar pasar más luz al arroz y después vuelven a priorizar la generación eléctrica

Japón comenzó a probar una forma distinta de combinar la generación de energía solar con la agricultura. Una planta de 2 megavatios fue instalada sobre un arrozal que continúa en producción, con paneles colocados a 3.8 metros de altura que pueden cambiar de posición según las necesidades del cultivo.
Según información de Idemitsu Kosan, la empresa responsable del proyecto, la instalación se encuentra en la ciudad de Komatsushima, en la prefectura de Tokushima, y comenzó a operar en febrero de 2026. El sistema fue diseñado para que los paneles reduzcan la sombra sobre el arroz durante la temporada de crecimiento y después vuelvan a orientarse para maximizar la generación eléctrica.
La propuesta forma parte de la llamada agrovoltaica, que busca utilizar un mismo terreno para producir alimentos y electricidad. En este caso, la tecnología permite que ambas actividades se desarrollen en el mismo espacio sin que los paneles permanezcan siempre orientados hacia el Sol.
Los paneles cambian su posición para no quitarle luz al arroz
En una instalación solar convencional, los paneles buscan mantenerse orientados hacia el Sol para recibir la mayor cantidad posible de radiación.
El proyecto japonés utiliza una lógica diferente durante la temporada agrícola.
Entre abril y agosto, aproximadamente, el sistema modifica automáticamente la orientación de los paneles para reducir la sombra que proyectan sobre el arroz. En lugar de mantenerlos en la posición que produce más electricidad, los coloca de manera que la luz pueda llegar con mayor facilidad al cultivo.
El objetivo es mantener un equilibrio entre las dos actividades.
La estructura se encuentra a unos 3.8 metros sobre el terreno, una altura que permite que la maquinaria agrícola pueda trabajar debajo de los paneles sin tener que modificar las labores habituales del campo.
¿Cómo siguen generando electricidad si dejan de recibir el Sol directamente?
Aquí aparece uno de los elementos más importantes del proyecto.
Los paneles utilizados son bifaciales, lo que significa que pueden generar electricidad aprovechando la luz que llega tanto por su cara frontal como por la posterior.
Durante la temporada de cultivo, parte de la radiación solar puede reflejarse en el agua del arrozal y en la propia vegetación. Esa luz puede alcanzar la parte posterior de los módulos y contribuir a la producción eléctrica.
De esta manera, el sistema no necesita elegir por completo entre proteger el cultivo o generar electricidad.
La orientación de los paneles se modifica para disminuir la sombra directa sobre el arroz, mientras la tecnología bifacial permite aprovechar parte de la luz disponible desde el otro lado.
Después de la cosecha, los paneles vuelven a buscar el Sol
La instalación tiene dos configuraciones principales.
Durante la temporada de crecimiento, el sistema prioriza la cantidad de luz que recibe el arroz.
Cuando termina el periodo agrícola y el terreno deja de estar ocupado por el cultivo, los paneles pueden cambiar nuevamente de orientación para funcionar de una manera más cercana a una planta solar convencional.
Esto permite aprovechar el mismo terreno durante diferentes momentos del año.
La idea es que el campo siga teniendo una función agrícola mientras el sistema solar genera electricidad cuando las condiciones permiten darle mayor prioridad a la producción energética.
El proyecto comenzó con una prueba mucho más pequeña
La planta de Tokushima no fue el primer intento de Idemitsu.
En junio de 2023, la empresa instaló un sistema piloto de aproximadamente 45 kilovatios sobre un arrozal en Kisarazu, en la prefectura de Chiba.
El proyecto piloto permitió estudiar durante dos temporadas cómo funcionaban los paneles sobre un cultivo de arroz y qué ajustes eran necesarios para que la maquinaria agrícola pudiera trabajar en el terreno.
Idemitsu informó que el arroz producido bajo el sistema presentó resultados de rendimiento y calidad comparables a los de cultivos realizados en condiciones convencionales. Estos resultados corresponden al proyecto piloto y no deben confundirse con los resultados de la nueva planta de 2 megavatios.
La nueva instalación de Tokushima ocupa una superficie aproximadamente 40 veces mayor que aquel proyecto inicial.
La maquinaria también obligó a cambiar el diseño
Uno de los problemas detectados durante las primeras pruebas no estaba relacionado directamente con los paneles, sino con los espacios que necesitaban las máquinas agrícolas.
Los postes que sostienen la estructura pueden crear zonas en las que la maquinaria no puede trabajar con facilidad.
Por ello, el diseño de la planta de Tokushima tuvo que considerar el ancho y los recorridos de los equipos agrícolas para colocar los soportes de manera que no impidieran las labores del campo.
La experiencia del proyecto piloto permitió adaptar la nueva instalación a las condiciones reales de cultivo.
También existe una posición para proteger los paneles del viento
Tokushima se encuentra en una zona de Japón expuesta a condiciones meteorológicas que pueden incluir fuertes vientos y tifones.
Por esa razón, el sistema cuenta con mecanismos para modificar la posición de los paneles cuando se presentan condiciones adversas.
Idemitsu explica que las filas pueden adoptar una posición de protección frente a vientos fuertes, una función necesaria debido a que la instalación está elevada sobre un campo abierto.
La estructura, por lo tanto, no solamente debe responder a la posición del Sol y al crecimiento del arroz. También necesita adaptarse al clima.
Japón busca producir más energía sin ocupar nuevas tierras
El interés por este tipo de instalaciones tiene una explicación relacionada con la disponibilidad de terrenos.
Japón necesita aumentar la participación de las energías renovables en su generación eléctrica, pero dispone de una superficie limitada para construir grandes plantas solares convencionales.
La agrovoltaica plantea una alternativa: utilizar terrenos agrícolas sin abandonar necesariamente su función productiva.
Idemitsu estima que instalar sistemas solares de este tipo en alrededor del 5% de las tierras agrícolas de Japón podría representar una capacidad cercana al doble de la capacidad solar actualmente instalada en el país. Se trata de una estimación realizada por la propia empresa, no de una proyección independiente.
El modelo también busca generar ingresos para los agricultores
La propuesta no se limita a compartir físicamente el terreno.
De acuerdo con la información publicada sobre el proyecto, parte de los ingresos obtenidos por la generación eléctrica se destina a los agricultores mediante el pago por el uso de las tierras.
Este aspecto adquiere relevancia en un país donde el sector agrícola enfrenta problemas como el envejecimiento de los productores, la falta de sucesores y el abandono de tierras de cultivo.
La posibilidad de obtener ingresos adicionales sin dejar de utilizar el terreno para producir alimentos es uno de los argumentos detrás de este modelo.
La primera cosecha a gran escala todavía está pendiente
A pesar de los resultados obtenidos en el proyecto piloto, todavía existe una pregunta que la nueva instalación debe responder.
La planta de 2 megavatios apenas comenzó su primera temporada completa de cultivo, por lo que todavía no existen resultados definitivos que permitan determinar si el sistema mantiene el rendimiento del arroz a esta escala.
Ese dato será fundamental para saber si el modelo puede replicarse en otros campos.
La tecnología ya demostró que es posible mover los paneles, reducir su sombra y mantener el funcionamiento de la maquinaria agrícola. Ahora falta comprobar qué cantidad de arroz puede producirse y cuánta electricidad puede generarse durante un ciclo completo.
Una misma tierra para dos actividades
El proyecto de Tokushima plantea una solución a un problema que cada vez tiene mayor importancia para los sistemas energéticos: cómo instalar más paneles solares sin competir directamente con otros usos del suelo.
En lugar de retirar un terreno de la actividad agrícola para construir una planta solar, la propuesta coloca los paneles por encima del cultivo y modifica su comportamiento durante el año.
La clave está en el movimiento.
Cuando el arroz necesita luz, los paneles cambian de posición para reducir la sombra. Cuando el campo permite priorizar la electricidad, vuelven a orientarse hacia el Sol.
Si los resultados agrícolas y energéticos de la planta de 2 megavatios confirman las expectativas de Idemitsu, el proyecto podría convertirse en un modelo para ampliar la generación solar en terrenos donde la agricultura debe continuar.
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