A las puertas del Sáhara, Marruecos convirtió miles de espejos en una enorme batería térmica con un complejo solar de 580 MW que puede almacenar el calor del día y utilizarlo durante la noche para seguir produciendo electricidad
El complejo Noor Ouarzazate combina energía solar térmica y fotovoltaica, con una torre de 250 metros capaz de concentrar la radiación solar y almacenar energía mediante sales fundidas

A las puertas del Sáhara, en una zona árida del centro de Marruecos, miles de espejos forman parte de un complejo energético que busca aprovechar una de las mayores fuentes naturales disponibles en la región: la radiación solar. El proyecto Noor Ouarzazate combina distintas tecnologías para convertir esa energía en electricidad.
Según información de Gizmodo, el complejo comenzó a tomar forma con la entrada en operación de Noor I en 2016 y posteriormente incorporó nuevas instalaciones hasta alcanzar una capacidad total de 580 megavatios (MW). El Banco Mundial también señala que el proyecto fue concebido para combinar centrales solares de concentración con tecnología fotovoltaica.
La característica que distingue a una parte de Noor es que la energía solar no tiene que utilizarse inmediatamente. Algunas de sus instalaciones pueden almacenar el calor captado durante el día para emplearlo posteriormente en la generación de electricidad.
Una torre de 250 metros concentra la luz del Sol
La imagen más llamativa del complejo corresponde a Noor III, una central de energía solar de concentración que utiliza una torre de aproximadamente 250 metros de altura.
A su alrededor se encuentran numerosos heliostatos, espejos que pueden orientarse para seguir la posición del Sol. Su función consiste en reflejar la radiación hacia un receptor ubicado en la parte superior de la torre.
La energía concentrada calienta un sistema térmico y posteriormente ese calor se utiliza para producir vapor. El vapor mueve una turbina que genera electricidad.
Noor III tiene una capacidad de 150 MW y dispone de un sistema de almacenamiento mediante sales fundidas diseñado para conservar energía térmica durante aproximadamente siete horas. La información técnica de ACWA Power, empresa vinculada al proyecto, señala que la central comenzó sus operaciones comerciales en el último trimestre de 2018.
Esto es importante porque la torre que suele aparecer en las imágenes del complejo no estaba operativa cuando Noor I comenzó a producir electricidad en 2016. Forma parte de una etapa posterior del proyecto.
Noor no es una sola planta solar
El complejo de Uarzazate está compuesto por diferentes instalaciones que utilizan tecnologías distintas.
Noor I cuenta con una capacidad de 160 MW y utiliza colectores cilindroparabólicos. Su puesta en operación ocurrió en febrero de 2016. Posteriormente se incorporaron Noor II, con 200 MW, y Noor III, con 150 MW, ambas dentro del desarrollo de energía solar de concentración.
A ellas se sumó Noor IV, una instalación fotovoltaica de 70 MW. La combinación de estas cuatro plantas lleva la capacidad instalada del complejo hasta 580 MW.
La diferencia entre ambas tecnologías ayuda a entender el funcionamiento del proyecto.
En una planta fotovoltaica, los paneles convierten directamente la radiación solar en electricidad. En cambio, las centrales de concentración solar utilizan espejos para concentrar la energía y convertirla primero en calor, que posteriormente puede emplearse para generar electricidad.
El almacenamiento térmico permite aprovechar parte de esa energía incluso cuando la radiación solar disminuye.
¿Cómo puede generar electricidad después de que se pone el Sol?
La respuesta está en las sales fundidas utilizadas como sistema de almacenamiento térmico.
Durante las horas de mayor radiación, la energía concentrada permite elevar la temperatura de estas sales. En lugar de perder todo ese calor cuando deja de haber Sol, el sistema puede conservarlo durante un periodo determinado.
Cuando se necesita electricidad posteriormente, el calor almacenado puede utilizarse para generar vapor y accionar una turbina.
De esta manera, una central termosolar puede desplazar parte de su generación hacia horas posteriores a la puesta del Sol. No significa que pueda producir indefinidamente durante toda la noche, sino que dispone de una reserva térmica limitada.
En el caso de Noor III, el sistema está diseñado para almacenar energía durante aproximadamente siete horas.
¿Por qué Marruecos apostó por este tipo de energía?
El proyecto también responde a una cuestión energética para Marruecos. El país cuenta con abundante radiación solar, pero durante años tuvo una elevada dependencia de fuentes de energía provenientes del exterior.
Documentos del Banco Mundial señalan que, cuando se desarrolló el proyecto, Marruecos dependía de fuentes no domésticas para más de 97% de su demanda energética, mientras buscaba aumentar la participación de las energías renovables en su sistema eléctrico.
Por eso, aprovechar el potencial solar del país tenía un doble objetivo: aumentar la generación renovable y reducir la vulnerabilidad asociada a la importación de combustibles y energía.
El complejo Noor fue concebido dentro de esa estrategia y se convirtió en uno de los proyectos de energía solar de concentración de mayor escala desarrollados en el mundo.
El proyecto también mostró los límites de esta tecnología
El tamaño de Noor no significa que su funcionamiento haya estado libre de problemas.
Uno de los principales ocurrió en Noor III, que sufrió una avería relacionada con una fuga en uno de sus tanques de almacenamiento de sales fundidas. El problema provocó una interrupción prolongada de sus operaciones.
De acuerdo con una evaluación publicada por el Banco Mundial, la central permaneció fuera de servicio hasta abril de 2025 debido a esa falla en el sistema de almacenamiento térmico. El organismo señaló que el incidente evidenció uno de los riesgos asociados con tecnologías innovadoras y con sistemas que requieren una operación y mantenimiento complejos.
ACWA Power informó que las reparaciones comenzaron durante 2024 y concluyeron en abril de 2025, cuando Noor III retomó sus operaciones completas. La empresa también registró pérdidas y provisiones relacionadas con la interrupción de la planta.
Una década después, Noor sigue siendo un proyecto energético singular
El complejo de Uarzazate muestra una de las principales diferencias entre la generación solar convencional y la energía solar de concentración: el objetivo no es únicamente convertir la luz del Sol en electricidad mientras hay radiación disponible, sino también aprovechar parte de esa energía en forma de calor para utilizarla posteriormente.
Con 580 MW de capacidad instalada, Noor combina centrales termosolares y fotovoltaicas en una misma infraestructura. El proyecto también fue planteado como una forma de aumentar la seguridad energética de Marruecos y reducir emisiones asociadas a la generación eléctrica.
La torre de 250 metros de Noor III resume visualmente esa apuesta: durante el día, cientos de heliostatos concentran la radiación solar en lo alto de la estructura; después, el calor almacenado puede seguir utilizándose para generar electricidad cuando el Sol ya desapareció.
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