Expertos recomiendan leer cuentos a bebés ya que fortalece el lenguaje, la memoria y el vínculo familiar, mientras cantar y jugar con él completa la estimulación que necesita su cerebro durante los primeros años
La voz, el contacto y la interacción diaria favorecen habilidades que comienzan a formarse desde los primeros años de vida.

Leer cuentos a un bebé no solamente sirve para entretenerlo o ayudarlo a dormir. Escuchar palabras, observar gestos y compartir la atención con sus padres o cuidadores favorece el lenguaje, la memoria, la imaginación y el vínculo afectivo.
Así lo explicó a EFE Salud el neuropediatra José Luis Peña Segura, integrante de la Junta Directiva de la Sociedad Española de Neurología Pediátrica (SENEP). El especialista señaló que la voz familiar puede adquirir importancia desde el embarazo y que leer, cantar y hablar con el niño ayuda a crear un entorno favorable para su desarrollo.
La lectura no funciona como un entrenamiento capaz de acelerar por sí solo el cerebro. Debe acompañarse con nutrición adecuada, descanso, seguridad, juego y atención receptiva.
¿Qué aprende un bebé cuando escucha un cuento?
Aunque todavía no comprenda la historia, el bebé comienza a reconocer:
- La voz de sus cuidadores.
- Los sonidos del lenguaje.
- El ritmo y las pausas al hablar.
- Las diferentes entonaciones.
- La relación entre palabras, dibujos y objetos.
“El lenguaje que se utiliza en la lectura de los cuentos, aunque esté adaptado al niño, va a ser siempre más complejo y más rico que el que utilizamos generalmente cuando hablamos con él”, explicó Peña Segura.
Los cuentos incorporan palabras y estructuras que no siempre aparecen en las conversaciones cotidianas. Esa variedad puede apoyar el aprendizaje del lenguaje desde los primeros meses.
¿Cuáles son los beneficios de leerle cuentos?
La lectura compartida puede:
- Fortalecer el vínculo afectivo.
- Dar al bebé una sensación de seguridad.
- Favorecer la atención conjunta.
- Ampliar su exposición a palabras y sonidos.
- Apoyar la memoria y la imaginación.
- Crear una rutina antes de dormir.
- Despertar el interés futuro por los libros.
Esta práctica también se utiliza con algunos bebés prematuros durante su hospitalización, de acuerdo con sus condiciones médicas y las indicaciones del personal de salud.
¿Leer durante el embarazo ayuda al bebé?
El desarrollo cerebral comienza durante las primeras semanas de gestación y continúa después del nacimiento. En este proceso intervienen factores genéticos, nutricionales, ambientales y relacionados con la salud materna.
Conforme avanza el embarazo, el feto puede percibir algunos sonidos y familiarizarse con:
- La voz de su madre.
- El ritmo del habla.
- La entonación.
- Sonidos repetitivos del entorno.
Esto no significa que comprenda el cuento ni que leer durante el embarazo garantice una mayor inteligencia. El beneficio se relaciona principalmente con la familiarización con la voz y el momento de tranquilidad que puede generar.
¿Cantar produce un efecto parecido?
Cantar puede apoyar la atención, la memoria, el movimiento y la regulación emocional cuando forma parte de una interacción directa.
“El mayor beneficio de la música es cuando es una interacción afectiva, cuando los padres cantan, miran al niño a la vez, le balancean, dan palmas, responden a los sonidos”, indicó el neuropediatra.
Para hacerlo de manera segura se recomienda:
- Mantener un volumen moderado.
- Evitar audífonos o cascos.
- No colocar bocinas cerca de sus oídos.
- Bajar el volumen si se sobresalta.
- Detener la música si muestra incomodidad.
¿Cómo leerle un cuento?
No existe una duración obligatoria. La lectura puede durar unos minutos y terminar cuando el bebé pierda interés o se muestre cansado.
Los cuidadores pueden:
- Elegir libros resistentes y con dibujos claros.
- Leer lentamente y cambiar la entonación.
- Señalar y nombrar objetos.
- Permitir que el bebé toque el libro.
- Responder a sus miradas, sonidos y gestos.
- Repetir sus cuentos preferidos.
La repetición ayuda al niño a reconocer palabras, anticipar sonidos y recordar secuencias.
¿Por qué conviene limitar las pantallas?
En bebés y niños pequeños, las pantallas pueden desplazar actividades necesarias como hablar, jugar, dormir, moverse y convivir con otras personas.
Su uso excesivo se ha asociado con:
- Menor interacción con los cuidadores.
- Menor progreso del lenguaje.
- Problemas para conciliar el sueño.
- Menos actividad física.
- Menos juego creativo.
- Dificultades para regular las emociones.
La Asociación Española de Pediatría recomienda evitar las pantallas de cero a seis años, salvo usos concretos y supervisados, como una videollamada familiar. Entre los siete y 12 años aconseja menos de una hora diaria, incluido el uso escolar.
¿Qué necesita el cerebro de un bebé?
No hacen falta aplicaciones ni métodos especiales. Las acciones cotidianas tienen mayor importancia:
- Hablar, leer y cantar diariamente.
- Jugar cara a cara.
- Consolarlo cuando llora.
- Respetar sus periodos de sueño.
- Ofrecerle alimentación y cuidados adecuados.
- Evitar la sobreestimulación.
- Dedicarle tiempo sin distracciones digitales.
“La crianza es muy sencilla. Es ofrecer cariño, compartir tiempos, hablar al niño, leer al niño, cantar con el niño, jugar con el niño”, concluyó Peña Segura.
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