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Complicidad presidente-CEO

¿Cómo debe ser la relación entre el presidente del consejo y el director general?

Carlos  Dumois

Dueñez* empresaria

¿Cómo debe ser la relación entre el presidente del consejo y el director general?

Los resultados empiezan a mejorar después de dos años de la entrada del nuevo director. El presidente nos dice que no ha logrado que él siga todos sus lineamientos. El director confiesa que no ha podido convencerlo de hacer cambios en el equipo gerencial. Es claro que hay buena relación, pero insuficiente trabajo en equipo.

Me preguntan, ¿cómo podríamos hacer más sinergia? Les digo: “Tienen que ser verdaderos cómplices”. Esto merece una aclaración.

En el universo de las familias empresarias, a veces pensamos que todo se soluciona con reglas y estructuras. Diseñamos protocolos detallados, sofisticamos el consejo de administración e integramos comités. Sin embargo, todo eso es insuficiente si en la cúspide organizacional no existe un efectivo equipo de liderazgo.

La complicidad tiene dos sentidos. Se refiere tanto a la cooperación secreta en un delito o acción censurable como a la conexión profunda entre dos o más personas en un sentido positivo. Es a esta última a la que me refiero aquí.

Ser cómplice implica crear y sostener un vínculo basado en la confianza, la empatía y el conocimiento mutuo. Es un elemento clave para favorecer el liderazgo sinérgico entre los máximos líderes de la empresa.

¿Cómo podemos construir una complicidad sana entre el dueño y el CEO? Puedo compartir algunos criterios.

Separación de roles: El presidente o líder de dueñez gobierna solo o con el consejo; parte de la querencia familiar como mandato y trabaja con los consejeros o con los socios activos en temas de la estrategia corporativa. El director general traza la estrategia competitiva con su equipo y lidera la organización. Su complicidad consiste en ayudarse entre ellos a tener éxito y respetar la frontera del otro sin invadirla.

Confianza mutua: Este equipo necesita seguridad de que ambos actúan de buena fe, respetándose el uno al otro, buscando el beneficio de la empresa, sin agendas ocultas ni sorpresas incómodas. Para eso necesitan ser muy transparentes, cumplir cabalmente sus compromisos y darse permiso de compartir sus vulnerabilidades.

Visión común: Trabajan para crear una perspectiva unificada de futuro y definir conjuntamente las prioridades estratégicas. Aunque pueden tener diferencias, estas se discuten primero en privado; aún sin coincidir en todo, hacia afuera, la postura es de coincidencias ya acordadas, o de dudas y cuestionamientos de ambos.

Calidad de diálogo: Deben poder decirse las verdades más duras sin filtros, sabiendo que el propósito común es el bien de la empresa y no un ataque personal. Los temas casi siempre están orientados a la gestión de lo más relevante, aunque se vean asuntos de la operación del negocio.

Protección mutua: El presidente blinda al CEO de los ruidos e interferencias de los miembros de la familia que no trabajan en el negocio. El director protege al presidente siguiendo y dándole peso al consejo y rindiendo cuentas con transparencia.

Comunicación continua: Además de las sesiones formales, conviene que ellos dos hagan contacto semanal o quincenalmente. En estas reuniones intercambian puntos de vista, el presidente transmite filosofía y criterios. El CEO actualiza de lo que está ocurriendo en la organización y el entorno.

Esta complicidad busca crear un equipo sinérgico de alto rendimiento, pero también debe cuidar no caer en el amiguismo o la complacencia. Esto puede ocurrir cuando el presidente solapa los errores al director, o cuando este no cuestiona a fondo las decisiones y actuación del primero.

También puede suceder que ambos rompan la meritocracia, si protegen a familiares o ejecutivos incompetentes en su gestión, o si deciden romper una regla o manipular la información que se debe presentar. Estas son formas perversas de complicidad.

El presidente citado y el nuevo director han caído en cuenta de la importancia de la complicidad que les toca construir. Se reunirán semanalmente y crecerá la confianza entre ellos. La empresa seguirá mejorando sus resultados.

Carlos A Dumois

c_dumois@cedem.com.mx http://www.cedem.com.mx

Carlos A. Dumois es presidente y socio fundador de Cedem.

* “Dueñez®” es una marca registrada por Carlos A. Dumois.

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