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Pepino de mar: investigan su potencial medicinal y acuícola en Ensenada

Especialistas del Cicese buscan reproducir en laboratorio dos especies amenazadas para impulsar su cultivo y conservación; estiman producir hasta mil ejemplares anuales en cinco años.

Pepino de mar: investigan su potencial medicinal y acuícola en Ensenada

Ensenada, B.C.- Considerado un recurso de alto valor en la alimentación y la medicina tradicional asiática, el pepino de mar también ha despertado interés científico por los compuestos que contiene y sus posibles aplicaciones biomédicas. En Ensenada, investigadores trabajan en desarrollar un método para reproducirlo en laboratorio y aprovechar su potencial sin presionar las poblaciones silvestres.

Benjamín Barón Sevilla, investigador titular del Departamento de Acuicultura del Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada (Cicese), explicó que distintas investigaciones han demostrado que estos organismos contienen moléculas con actividad contra enfermedades humanas, lo que ha incrementado su interés más allá de su aprovechamiento como alimento.

Se ha demostrado a través de la ciencia que los pepinos contienen diferentes moléculas que tienen actividad contra diferentes enfermedades humanas, cáncer, asma, presión arterial, diabetes, diferentes compuestos en diferentes especies de pepinos tienen esos atributos y entonces están tomando un valor adicional importante por esa razón”.

El investigador del Cicese, Benjamín Barón Sevilla, explicó que el pepino de mar tiene compuestos de interés para estudios biomédicos y cumple una función importante en los ecosistemas marinos. Foto: Cortesía

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¿Qué propiedades y funciones tiene el pepino de mar?

Su demanda comercial se concentra principalmente en dos vertientes: el consumo alimenticio, debido a sus cualidades nutricionales y su valoración en la cocina tradicional china, así como el aprovechamiento de sus derivados para investigaciones y posibles aplicaciones en el ámbito biomédico.

Sin embargo, su importancia no se limita a las propiedades que se investigan. Los pepinos de mar cumplen una función ecológica al consumir materia orgánica depositada en los fondos marinos, procesarla y devolver nutrientes al ecosistema, contribuyendo a mantener saludables estos ambientes.

Lo que hacen es reciclar la materia orgánica y mantener activo el ecosistema, son vitales en muchos ecosistemas, en los más vulnerables que son los arrecifes de coral son fundamentales”

El Cicese busca reproducir especies amenazadas

Ante la importancia comercial y ecológica de estos organismos, el proyecto que desarrolla el Cicese busca controlar su ciclo de vida en cautiverio para producir juveniles, conocidos como semilla en la acuicultura, que puedan utilizarse tanto para impulsar el cultivo en la región como para acciones de conservación y reintroducción en ambientes silvestres.

El investigador del Cicese, Benjamín Barón Sevilla, explicó que el pepino de mar tiene compuestos de interés para estudios biomédicos y cumple una función importante en los ecosistemas marinos. Foto: Cortesía

El equipo trabaja con dos especies de importancia comercial para Baja California: el pepino de mar café, distribuido en el Golfo de California, y el pepino verrugoso, presente en el Pacífico. El primero está protegido por la Norma Oficial Mexicana 059 de Semarnat, mientras que el segundo también enfrenta amenazas por su explotación.

Todos los pepinos de mar que se explotan comercialmente en el mundo están protegidos o están incluidos en una lista de una organización internacional que regula el comercio de especies silvestres, ahí todos los pepinos están considerados como especies amenazadas”

La reproducción representa uno de los principales retos, debido a que la captura de ejemplares durante su temporada reproductiva está restringida para especies protegidas. Por ello, el equipo desarrolla un método alternativo que consiste en mantener reproductores en laboratorio durante periodos de dos a cuatro años.

La intención es conseguir que los organismos maduren y se reproduzcan cada año bajo condiciones controladas, mediante el ajuste de factores como temperatura, fotoperiodo, calidad del agua y alimentación, para obtener huevos de calidad que permitan producir juveniles.

Estamos tratando de desarrollar una alternativa en la forma de producir a la que hacen otros laboratorios y estamos en eso, estamos en la etapa más o menos inicial de formulación de las condiciones adecuadas para mantenerlos”.

El proyecto tiene dos años de haber comenzado y todavía no registra producción de juveniles. La estimación del investigador es que, en un plazo de cinco años, el laboratorio tenga capacidad para producir alrededor de mil ejemplares anuales, con los cuales puedan comenzar experiencias piloto de cultivo, todavía sin llegar a una etapa comercial.

Cooperativas podrían participar en su cultivo

La proyección contempla que los primeros juveniles sean destinados a empresas sociales y cooperativas pesqueras, que podrían desarrollar experiencias de maricultivo mediante la selección de zonas adecuadas para su engorda y la instalación de estructuras tipo jaulas que permitan protegerlos.

A diferencia de otras especies de cultivo, los pepinos de mar no requieren alimentación proporcionada por los productores, ya que pueden obtener sus nutrientes directamente del ambiente natural, bajo un esquema similar al que actualmente se utiliza para el cultivo de ostiones y mejillones.

De concretarse esta etapa, el proyecto permitiría explorar una alternativa de producción acuícola y conservación para dos especies amenazadas, al tiempo que abriría la posibilidad de aprovechar su valor comercial sin depender exclusivamente de la extracción de ejemplares del medio silvestre.

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