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Arqueólogos descubren en Turquía, un barco de la Edad de Bronce con más de 4 mil 700 años de antigüedad y definido por los investigadores como “una cápsula del tiempo en el fondo del mar”

Para Hakan Öniz, el descubrimiento no se limita a la antigüedad de los objetos. También representa una oportunidad para acercarse a las personas que participaron en aquella travesía.

Arqueólogos descubren en Turquía, un barco de la Edad de Bronce con más de 4 mil 700 años de antigüedad y definido por los investigadores como “una cápsula del tiempo en el fondo del mar”

TURQUÍA.- El barco mercante se hundió durante la Edad del Bronce y podría ser el naufragio más antiguo conocido hasta ahora. Aunque la madera desapareció, los investigadores encontraron más de 30 vasijas de cerámica, tres anclas de piedra y residuos que podrían revelar qué transportaba la embarcación cuando navegaba por el Mediterráneo.

Un equipo de arqueólogos identificó frente a la isla de Kekova, en la provincia de Antalya, Turquía, los restos de un barco mercante que habría naufragado hace entre 4,400 y 4,700 años, durante la Edad del Bronce Temprano. El hallazgo fue anunciado el 14 de octubre de 2026 por el ministro turco de Cultura y Turismo, Mehmet Nuri Ersoy, quien señaló que los objetos recuperados podrían ayudar a reconstruir las antiguas rutas comerciales del Mediterráneo oriental y conocer cómo vivían los marineros de aquella época.

La información fue difundida por el Ministerio de Cultura y Turismo de Turquía y la agencia oficial Anadolu, además de medios internacionales como CBS News y BBC News.

La embarcación habría medido cerca de 10 metros de largo. Su estructura de madera no sobrevivió al paso de los milenios, pero parte de la carga permanece en el fondo marino, a unos 30 metros de profundidad. Entre los objetos localizados hay más de 30 recipientes de cerámica conocidos como ánforas y tres anclas de piedra.

El descubrimiento destaca porque las vasijas tienen características similares a las encontradas en yacimientos arqueológicos de Egipto, Troya y Creta. Los investigadores consideran que el barco pudo partir de la costa oriental del Mediterráneo y dirigirse hacia el oeste, aunque todavía no se ha establecido su ruta exacta ni se ha identificado de manera definitiva el contenido de todas las vasijas.

¿Dónde encontraron el naufragio de casi 5,000 años?

Los restos fueron localizados cerca de la isla de Kekova, frente a la costa mediterránea de Antalya, en el sur de Turquía. El sitio se encuentra a unos 30 metros bajo el agua.

De acuerdo con la información publicada por Euronews y CBS News, la zona había sido identificada durante exploraciones submarinas anteriores. El equipo dirigido por Hakan Öniz, profesor asociado de la Universidad Akdeniz, reconoció inicialmente las vasijas, pero su antigüedad no era evidente a simple vista.

El investigador explicó que, cuando encontraron el sitio por primera vez, las ánforas parecían tener apenas uno o dos siglos de antigüedad. La interpretación cambió cuando el equipo comparó sus formas con las de recipientes documentados en publicaciones de arqueología egipcia.

“Efectivamente, eran similares a las encontradas en las pirámides de Giza, en Egipto”, relató Öniz a CBS News.

La comparación llevó a los especialistas a regresar al lugar y examinar los objetos con mayor detalle. Las excavaciones autorizadas por el Ministerio de Cultura y Turismo de Turquía comenzaron en 2026, bajo la dirección del Museo de Antalya.

¿Qué encontraron los arqueólogos dentro del barco?

Los restos de la embarcación incluyen objetos que permiten reconstruir parte de su carga y de las actividades que realizaban sus tripulantes.

Entre los principales hallazgos se encuentran:

  • Más de 30 ánforas: recipientes de cerámica utilizados para almacenar y transportar productos.
  • Tres anclas de piedra: objetos relacionados con las maniobras y el fondeo de la embarcación.
  • Residuos dentro de algunas vasijas: restos de material que todavía deben analizarse para determinar su composición y posible procedencia.
  • Un recipiente con nueve marcas y dos perforaciones: una pieza que podría haber tenido una función diferente a la del almacenamiento convencional.

Aunque la estructura de madera desapareció, la conservación de las vasijas ofrece una oportunidad para estudiar las mercancías que circulaban por el Mediterráneo durante la Edad del Bronce.

La arqueóloga Karin Sowada, de la Universidad Macquarie de Australia, examinó los recipientes después de que fueran recuperados. En declaraciones difundidas por la BBC y CBS News, describió la cantidad de residuos que permanecían adheridos al interior de algunas piezas.

“Miré dentro y casi me desmayo. No podía creer la cantidad de residuos que se veían. No eran solo manchas... aún quedaba mucho material”, afirmó.

Los restos podrían ayudar a identificar qué productos se transportaban y cómo se utilizaban las vasijas. Sin embargo, todavía no se ha confirmado que todas contuvieran la misma mercancía.

¿Qué transportaba el barco hundido frente a Turquía?

Los primeros análisis apuntan a que la embarcación pudo transportar aceite de oliva o vino desde la región del valle del Jordán hacia el oeste del Mediterráneo.

El estudio de la arcilla utilizada en las ánforas sugiere que fueron fabricadas en talleres de esa región de Oriente Medio, situada entre los territorios actuales de Jordania, Israel y Cisjordania.

Hakan Öniz planteó que el barco pudo hundirse mientras llevaba esos productos hacia Troya o hacia la civilización minoica de Creta. Se trata de una hipótesis sobre su posible recorrido, no de una ruta confirmada.

La presencia de recipientes semejantes en Egipto, Troya y Creta respalda la posibilidad de que existieran conexiones comerciales entre distintas comunidades del Mediterráneo oriental durante ese periodo.

Además, los residuos conservados podrían contener información sobre el uso de las vasijas. Los investigadores deben determinar si corresponden a su carga original o a productos almacenados después, ya que algunos recipientes pudieron reutilizarse.

¿Una de las vasijas servía para fabricar queso o mantequilla?

Uno de los objetos recuperados llamó la atención por sus características. Se trata de una ánfora con nueve marcas visibles y dos perforaciones en el cuerpo.

Según la información difundida por el ministro Mehmet Nuri Ersoy y recogida por Euronews, los primeros exámenes sugieren que pudo utilizarse como recipiente para batir leche y elaborar queso o mantequilla.

Esta posibilidad abre otra línea de investigación sobre la vida cotidiana de los marineros. Si la interpretación se confirma, el objeto podría aportar indicios sobre la preparación de alimentos durante viajes marítimos prolongados.

Los especialistas también han planteado la posibilidad de que los tripulantes llevaran animales, como cabras, para obtener leche durante la travesía. Por ahora, esta explicación es una hipótesis y no un hecho demostrado por los restos recuperados.

¿Cómo determinaron que el naufragio tiene hasta 4,700 años?

La antigüedad se estimó principalmente mediante el análisis de las ánforas y la comparación de su forma con piezas encontradas en otros yacimientos arqueológicos.

Los recipientes presentan dos asas, una base plana y una nervadura en la parte central. Estas características corresponden a un tipo de cerámica asociado con la Edad del Bronce Temprano.

Como no se conservó la estructura de madera del barco, los investigadores no cuentan con ese material para realizar una datación por radiocarbono que permita establecer directamente cuándo se hundió.

Por ello, la estimación de entre 4,400 y 4,700 años se basa en la evidencia arqueológica disponible. Los análisis posteriores podrían precisar la interpretación del sitio y de su carga.

La cronología sitúa el naufragio en una época cercana a la construcción de las pirámides de Giza, en Egipto. Esa comparación permite dimensionar su antigüedad, aunque no significa que el barco tuviera una relación directa con la construcción de los monumentos.

¿Por qué este hallazgo podría cambiar lo que sabemos del comercio marítimo?

El naufragio ofrece información sobre una etapa en la que las comunidades del Mediterráneo ya transportaban mercancías entre regiones distantes.

Las ánforas pueden ayudar a estudiar tres aspectos:

  • Las rutas comerciales: su fabricación y distribución permiten investigar las conexiones entre los lugares de origen y los posibles destinos.
  • El intercambio de productos: los residuos pueden ayudar a identificar qué mercancías se trasladaban por mar.
  • La vida a bordo: las anclas, los recipientes y los posibles utensilios para preparar alimentos ofrecen pistas sobre las necesidades de los tripulantes.

El hallazgo también supera en antigüedad al naufragio que anteriormente era considerado el más antiguo conocido, localizado cerca de la isla griega de Dokos y fechado en unos 4,200 años. La comparación se refiere a los naufragios identificados hasta ahora, no a todos los barcos que pudieron hundirse en la historia.

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¿Qué dijo el arqueólogo que dirigió la expedición?

Para Hakan Öniz, el descubrimiento no se limita a la antigüedad de los objetos. También representa una oportunidad para acercarse a las personas que participaron en aquella travesía.

“El naufragio es una cápsula del tiempo en el fondo del mar”, afirmó el investigador, según CBS News.

En otra declaración difundida por el mismo medio, recordó a quienes fabricaron las vasijas, transportaron la carga y formaron parte de la tripulación.

“Somos los primeros humanos que hemos tocado estos objetos después de 5,000 años”, expresó.

El arqueólogo también evocó a las familias de los marineros que no regresaron del viaje. Sus palabras subrayan que, detrás de los objetos recuperados, hubo personas cuya historia todavía no se conoce.

Las investigaciones continuarán para precisar el origen de la carga, el uso de las vasijas y las circunstancias del hundimiento. Por ahora, el sitio de Kekova constituye una fuente de información sobre el comercio y la navegación en el Mediterráneo hace casi cinco milenios.

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