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La seguridad vial también se construye

Los hechos recientes en el Bulevar 2000 evidencian la necesidad de priorizar la seguridad de quienes utilizan diariamente las vialidades.

Elmer Peña Ruvalcaba

Los recientes hechos registrados en el Bulevar 2000 nos recuerdan que la movilidad no debe analizarse únicamente desde la perspectiva del tránsito vehicular, sino también desde la seguridad de quienes diariamente utilizan nuestras vialidades, pues cada accidente de grandes dimensiones representa una oportunidad para revisar qué puede hacerse mejor en materia de infraestructura y prevención.

Como sociedad, sabemos que debemos ser responsables al momento de conducir, ya que el comportamiento influye de manera importante en los incidentes, sin embargo, también es indispensable evaluar las condiciones de las vialidades, la señalización, los accesos, los retornos, la iluminación y todos aquellos elementos que forman parte de un sistema integral de movilidad segura.

Desde la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción consideramos que es momento de fortalecer los programas de revisión y modernización de las principales vialidades de la ciudad, particularmente aquellas que registran un alto flujo vehicular y de transporte pesado, toda vez que la prevención siempre será menos costosa que atender las consecuencias de un accidente.

La infraestructura vial debe evolucionar conforme crece la ciudad, ya que hoy existen corredores que fueron diseñados una demanda mucho menor a la que actualmente soportan, por lo que resulta indispensable actualizar sus condiciones operativas mediante estudios técnicos que permitan identificar puntos de riesgo y priorizar las intervenciones necesarias.

En ese sentido, la señalética juega un papel fundamental, es decir, contar con señalamientos visibles, oportunos y correctamente ubicados, así como con una adecuada demarcación de carriles, dispositivos preventivos, iluminación y elementos de protección, contribuye significativamente a reducir riesgos y ofrecer mayor certidumbre a quienes transitan por estas vías.

Asimismo, la movilidad eficiente no sólo implica construir nuevas vialidades, sino dar mantenimiento permanente a las existentes, revisar el funcionamiento de los retornos, incorporar soluciones de ingeniería vial y garantizar que la infraestructura responda a las necesidades actuales del parque vehicular y del transporte público.

Como ingenieros y constructores sabemos que las obras de infraestructura deben diseñarse pensando en la seguridad de las personas. Cada proyecto vial debe contemplar criterios de movilidad, operación, mantenimiento y prevención, porque una vialidad segura también es una vialidad que permite una circulación más ordenada y eficiente.

Desde la CMIC reiteramos nuestra disposición para colaborar con las autoridades mediante propuestas técnicas que contribuyan a fortalecer la infraestructura vial de nuestra región, porque invertir en movilidad, señalización y mantenimiento no sólo mejora la fluidez del tránsito, sino que también protege vidas, fortalece la competitividad de la ciudad y brinda mayor calidad de vida a sus habitantes.

*- El autor es presidente de CMIC Tijuana, Tecate y Rosarito.

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