Hemofilia A adquirida, tris
Las características de la Hemofilia A adquirida son, esencialmente las siguientes: somos los adultos mayores los que la adquirimos; no es hereditaria: puede aparecer en hombres y mujeres por igual.
Antes del diagnóstico que recibí de parte de la Doctora Marilyn S, Norton y de la enfermera familiar Valentina Ruvalcaba, en el Sharp Medical Center, en Chula Vista, California, en mi cuerpo habían aparecido unos hematomas rojos y púrpuras, que cubrían gran parte de mis extremidades, pero que tenían la característica de que se mudaban de una extremidad a otra, siguiendo un patrón intenso con dolor y después, una disminución paulatina, hasta que el nuevo espacio de invasión era la pierna o el brazo opuesto. El sufrimiento era intenso y se agudizaba en las madrugadas, logrando despertarme hasta que el cansancio y el sueño me doblaban y volvía a dormir. Los análisis clínicos que me practicaron en Tecate, B.C. México, dieron información suficiente como para que se pudiera sospechar la presencia de la hemofilia, especialmente los resultados de la protrombina y la tromboplastina parcial, pero no se les dio seguimiento.
Las características de la Hemofilia A adquirida son, esencialmente las siguientes: somos los adultos mayores los que la adquirimos; no es hereditaria: puede aparecer en hombres y mujeres por igual: las hemartrosis, o sea la acumulación de sangre dentro de una cavidad articular, son raras, no existe correlación entre el Factor VIII y la gravedad de la hemorragia, y, por último, la mortalidad es elevada. “La incidencia de la Hemofilia A adquirida es muy baja. Se estima de 1.3 a 1.5 casos por millón de personas al año, por lo que se considera una enfermedad “huérfana”, aunque es probable que hayan muchos casos no diagnosticados. En México no existe registro, pero podemos hacer inferencias con base en la experiencia del Centro Médico Nacional La Raza, del Instituto Mexicano del Seguro Social, cuya área de influencia es de tres millones de habitantes y solo se registraron 13 casos en 30 años.” https://doi.org/10.24875/gmm.19005469
La causa de la adquisición de este trastorno hemostático se desconoce, pero su incidencia en México son las mujeres en edad reproductiva y los individuos mayores de 70 años. Su característica principal son las hemorragias graves, producidas por traumatismos, y equimosis grandes en tronco y extremidades. Por alguna razón que en lo personal desconozco, hay una producción de anticuerpos en la vida adulta, los cuales inactivan al Factor VIII. Al existir bajas concentraciones del Factor VIII, la disminución resultante en la concentración de éste está relacionada con una tendencia hemorrágica importante. (Publicado por la Federación Mundial de Hemofilia en 2005. Revisado el 2012)
Desde mi punto de vista y como nuevo recipiente de este trastorno, es importante mantenerse informado de cómo se va desarrollando, tratando de comparar los datos para poder observar los cambios existentes. De la misma manera, se deben procurar evitar los golpes que produzcan sangrado común o las hemorragias severas, ya que podrían llegar a convertirse en mortales. En ese mismo nivel se encuentra la obligatoriedad del seguimiento puntual de los medicamentos, que refuerzan la existencia de los niveles normales del Factor VIII de la coagulación.
Siendo un trastorno raro la escasez de información es limitante. Por ejemplo, no existen áreas amplias en los hospitales, que puedan proporcionar información constante y valiosa, sobre su evolución, tratamiento y descubrimientos. No existe un medicamento que pueda eliminarla y abra el camino hacia un sendero, sin la Hemofilia A adquirida. Los que la contrajimos, deberemos darle seguimiento constante, oportuno y de por vida. Siempre debemos tener en cuenta que lo que se afecta en nuestro organismo, es la capacidad de coagular adecuadamente. Una herida pequeña debe ser atendida de manera adecuada, para eliminar el sangrado recurrente. Pero un traumatismo de mayor magnitud podría producir hemorragias fatales. No debe dejarse espacio al descuido, porque existen otros factores en nuestro organismo que pueden agravar las cosas y ser fatales. Seamos precavidos. Vale.
*- El autor es licenciado en Economía con Maestría en Asuntos Internacionales por la UABC.
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