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NASA revisó 40 años de imágenes de pingüinos emperador y encontró una capacidad que no se veía con claridad

Investigadores reconstruyeron décadas de movimientos de colonias antárticas mediante Landsat y otras observaciones; encontraron grupos capaces de desplazarse hacia icebergs y plataformas de hielo antes de regresar a sus antiguos sitios de reproducción.

NASA revisó 40 años de imágenes de pingüinos emperador y encontró una capacidad que no se veía con claridad

Los pingüinos emperador pueden ser más flexibles al elegir dónde reproducirse de lo que se pensaba. Una investigación que reconstruyó casi cuatro décadas de observaciones satelitales encontró colonias que, después de perder o ver alterado el hielo que utilizaban, se desplazaron temporalmente hacia icebergs, bahías o plataformas de hielo y posteriormente regresaron a sus antiguos sitios.

Los resultados fueron destacados el 26 de agosto de 2026 por NASA Earth Observatory, que reunió hallazgos de dos investigaciones recientes basadas en el archivo de los satélites Landsat y otras fuentes. Una precisión es importante: aunque las imágenes de NASA-USGS fueron esenciales para el análisis, los estudios fueron desarrollados por equipos científicos externos, entre ellos investigadores de la Universidad de Durham y de la Universidad de Freiburg.

La posibilidad de observar décadas completas es especialmente valiosa en la Antártida. Muchas colonias se encuentran en costas remotas y prácticamente inaccesibles para realizar censos terrestres frecuentes. Los satélites tampoco distinguen a cada pingüino individual, pero permiten localizar concentraciones de animales gracias a las manchas de guano que quedan sobre el hielo.

Landsat detectó evidencia de pingüinos emperador en la isla Smyley desde 1989, cerca de dos décadas antes de lo que se había documentado originalmente.

NASA señala que los estudios satelitales recientes sitúan a cientos de miles de pingüinos emperador distribuidos en 66 colonias alrededor de la costa antártica. Estos animales dependen especialmente del hielo marino adherido a la costa para reproducirse, criar a sus polluelos y mudar el plumaje.

Casi 40 años permitieron seguir a tres colonias

Uno de los estudios, encabezado por el especialista en percepción remota Grant Macdonald, examinó observaciones acumuladas entre 1984 y 2024 de las colonias Astrid, Mertz y SANAE. El equipo utilizó datos de Landsat, del instrumento ASTER instalado en el satélite Terra de NASA y de otras fuentes para reconstruir cómo reaccionaron los animales cuando desprendimientos de icebergs o rupturas prematuras del hielo alteraron sus zonas habituales.

En Mertz y SANAE, los investigadores encontraron que los pingüinos respondieron trasladándose temporalmente a icebergs, zonas protegidas de la costa o plataformas de hielo, antes de volver posteriormente a áreas que habían utilizado en el pasado.

El caso de SANAE ofrece una de las secuencias más claras. Landsat registró a la colonia en 1984 sobre hielo fijo en una bahía protegida de la Tierra de la Reina Maud, en la Antártida Oriental. Después de un gran desprendimiento ocurrido en 2011, el lugar quedó más expuesto al viento y los animales se desplazaron aproximadamente 11 kilómetros hacia el sur.

El movimiento no fue definitivo. Una parte de la colonia cambió nuevamente de sitio y otra regresó al área original en 2016. Durante la temporada reproductiva 2016-2017 ocurrió algo todavía más llamativo: aunque había hielo fijo estable, algunos animales caminaron hacia la plataforma de hielo y se reprodujeron allí. En las imágenes de Landsat quedó visible un largo rastro de guano que marcaba su recorrido.

Para 2022, después de aproximadamente una década de desplazamientos y divisiones entre diferentes sitios, la colonia completa había regresado a su zona original de reproducción y continuó utilizándola en los años siguientes observados.

Un antecedente muestra por qué estos desplazamientos pueden ser decisivos. En 2024, un gran desprendimiento en la plataforma de hielo Brunt generó preocupación por una colonia de pingüinos emperador situada cerca de la zona de fractura.

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Las imágenes también revelaron colonias mucho más antiguas

La investigación satelital no solo permitió reconstruir desplazamientos. Otro estudio de 2026 encontró que 18 colonias de pingüinos emperador existían desde antes de su identificación inicial, en promedio unos 17 años antes de lo que se tenía registrado.

La colonia de la isla Smyley, en el mar de Bellingshausen, es uno de los ejemplos. Se estima que agrupa alrededor de 6 mil aves y las imágenes de Landsat muestran evidencia de su presencia desde al menos 1989, aproximadamente dos décadas antes de lo que se conocía anteriormente.

NASA comparó una imagen tomada por Landsat 4 el 24 de diciembre de 1989 con otra captada por Landsat 8 el 10 de diciembre de 2025. En ambas pueden distinguirse las manchas dejadas por la colonia sobre el hielo. Las composiciones utilizan observaciones infrarrojas, rojas y verdes para hacer más visibles esas señales.

Smyley también sirve para mostrar los límites de esa capacidad de adaptación. La colonia pudo haber sufrido una falla reproductiva total en 2022, cuando el hielo marino antártico alcanzó niveles excepcionalmente bajos. Las imágenes mostraron al grupo dividiéndose y a algunos animales ocupando un gran iceberg varado cerca de la costa. Pese a las condiciones posteriores de poco hielo, la colonia siguió apareciendo en las observaciones satelitales hasta diciembre de 2025.

La situación coincide con otros episodios recientes documentados en la Antártida. En la isla Coulman, por ejemplo, un estudio contabilizó 6 mil 658 polluelos vivos en 2025, aproximadamente 69% menos que en 2024 y que el promedio de 2017 a 2024; los investigadores analizaron si un iceberg que obstaculizó las rutas hacia las zonas de alimentación contribuyó al descenso.

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Poder moverse ayuda, pero no elimina el riesgo

La conclusión de los investigadores no es que los pingüinos emperador estén a salvo de la pérdida de hielo. El estudio plantea que desplazarse y reproducirse sobre superficies alternativas —como icebergs, plataformas o hielo fracturado— podría ser más frecuente y viable de lo que se creía, pero esa flexibilidad por sí sola no necesariamente compensará una pérdida prolongada del hielo marino.

Las manchas de guano sobre el hielo permiten a los investigadores localizar colonias desde el espacio, aunque los satélites no puedan distinguir a cada pingüino por separado.

El contexto es especialmente delicado porque el hielo marino de la Antártida se mantuvo relativamente estable entre finales de la década de 1970 y 2015, pero ha mostrado un descenso desde 2016. El hielo fijo que utilizan los emperador no se comporta igual en todas las regiones y sigue siendo un campo activo de investigación.

En abril de 2026, El Imparcial informó sobre la reclasificación del pingüino emperador como especie en peligro de extinción por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza y sobre proyecciones que apuntan a una posible reducción de hasta 50% de su población para la década de 2080.

Consulta el contexto sobre el riesgo de extinción del pingüino emperador y su dependencia del hielo marino

Los cambios no se limitan al pingüino emperador. Investigaciones realizadas entre 2012 y 2022 sobre pingüinos papúa, barbijo y Adelia encontraron adelantos en sus temporadas reproductivas; en los papúa, el cambio fue de 13 días en promedio durante una década y llegó a 24 días en algunas colonias.

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Para los científicos, el valor de los satélites está precisamente en seguir estas historias durante décadas. Las colonias antárticas son demasiado remotas para observarlas continuamente desde tierra, mientras que el archivo de Landsat se remonta a comienzos de los años 80 y permite volver a imágenes antiguas para reconstruir dónde estuvieron los animales y cómo respondieron a cambios drásticos en su entorno.

Lo que revelaron cuatro décadas desde el espacio

  • 1984: Landsat ya registraba a la colonia SANAE en su sitio original.
  • 11 kilómetros: distancia aproximada que la colonia se desplazó al sur después del desprendimiento de 2011.
  • 2022: SANAE había regresado por completo a su antigua zona de reproducción.
  • 18 colonias: resultaron ser más antiguas de lo que indicaban sus primeras identificaciones, por un promedio de 17 años.
  • 1989: año más antiguo en el que Landsat encontró evidencia de la colonia de isla Smyley.

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