“El ajedrez me salvó la vida”; un maestro halló en un tablero una oportunidad para reconstruirse y crear comunidad en Mexicali
Después de atravesar dificultades económicas y una etapa de depresión, Gibránn Sánchez Pompa retomó el ajedrez y convirtió su afición en una forma de enseñar, convivir y acercar a más personas a este deporte en Mexicali.

Mexicali,B.C.-“Yo caí en depresión, a mí el ajedrez me salvó”, expresó Gibránn Sánchez Pompa, quien a los 27 años tuvo que dejar de trabajar como supervisor en una maquiladora debido a una enfermedad congénita que afecta los cartílagos del sistema óseo, conocida como enfermedad de Ollier.
Aunque la pensión le permitió sobrellevar los primeros meses, con el tiempo comenzaron las dificultades económicas y una etapa de depresión que lo llevó a buscar nuevas alternativas para salir adelante.
Fue entonces cuando el ajedrez, una actividad que había conocido años atrás, volvió a su vida, cuando su esposa, al buscar una forma de animarlo, le recomendó retomar el juego y Gibránn comenzó a buscar espacios donde pudiera jugar y convivir con otros aficionados.
Su regreso comenzó con un pequeño grupo de jugadores que se reunía en una cafetería de Mexicali. Sin embargo, aquella reunión terminó siendo la última en ese lugar y, al no encontrar un espacio permanente para continuar las partidas, decidió organizar encuentros en la Plaza Carranza.
Al principio eran apenas cinco jugadores, pero poco a poco se fueron sumando más personas hasta convertir aquellas reuniones en un punto de encuentro para quienes compartían el gusto por el tablero. Hoy, a sus 38 años, ha logrado destacar hasta convertir ese hobby en algo que le dio un nuevo sentido a su vida.

El tablero como punto de encuentro
En 2018, Sánchez Pompa fue invitado a abrir un club de ajedrez en una universidad y posteriormente comenzó a impartir clases en una primaria.
Con el paso de los años ha enseñado a personas de distintas edades, desde niños hasta adultos mayores, y ha observado cómo el juego puede transformar la manera en que se relacionan con los demás.
En los niños, explicó, ha observado cambios en su forma de expresarse y convivir, pues el ajedrez fomenta la tolerancia, el respeto y la paciencia.
Entre los adultos mayores, encontró otro efecto: un espacio de tranquilidad y desconexión de las preocupaciones cotidianas.
Para Gibránn, el ajedrez también se convirtió en una herramienta para construir comunidad.
Durante años impulsó encuentros entre jugadores de Mexicali, San Luis Río Colorado, Ensenada y Tijuana, mientras que actualmente reconoce un crecimiento en el número de clubes y espacios dedicados a esta disciplina en la ciudad.

El juego que no termina
Aunque lleva más de dos décadas frente al tablero y varios años enseñándolo, aseguró que todavía continúa aprendiendo.
Cada partida con sus alumnos y cada estudio personal representan una oportunidad para descubrir algo nuevo, una idea que también busca transmitir a quienes se acercan por primera vez al juego.
Por eso, su invitación está dirigida especialmente a quienes consideran que el ajedrez es demasiado complicado. Gibránn sostiene que cualquier persona con interés puede aprender y encontrar en este deporte algo más que una competencia.
“Yo los invito a que asistan a los puntos de juego para que se den la oportunidad de aprender. Con mucho gusto yo les puedo enseñar”, expresó.
Actualmente, quienes quieran acercarse pueden encontrarlo los lunes en Plaza Carranza, de 18:00 a 20:00 horas; los martes en Plaza Nuevo Mexicali, de 18:00 a 20:30 horas; y los miércoles en Café Fika Boutique, de 18:00 a 21:00 horas.
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