Alaska busca construir un gasoducto de más de mil 300 kilómetros para vender gas natural a Estados Unidos y otros países, pero la falta de compradores, los riesgos financieros y las posibles afectaciones ambientales mantienen en duda un proyecto que Donald Trump impulsa en plena disputa por el Senado
El proyecto busca transportar gas natural durante más de mil 300 kilómetros para abastecer mercados nacionales e internacionales, pero enfrenta dudas sobre su rentabilidad, riesgos ambientales y una disputa política que involucra a Donald Trump

El proyecto Alaska LNG, una megainfraestructura para transportar gas natural desde el norte de Alaska hasta los mercados de Estados Unidos y otros países, volvió al centro del debate político por las elecciones legislativas del próximo 3 de noviembre. La iniciativa, cuyo costo se estima entre 44 mil 500 y 54 mil 500 millones de dólares, promete generar empleos y aprovechar las reservas energéticas del estado, pero lleva más de cinco décadas sin concretarse.
La disputa también tiene implicaciones para el presidente Donald Trump, quien respalda la construcción del gasoducto y busca atraer inversionistas extranjeros. Según información de la agencia EFE, el mandatario anunció un compromiso de inversión de Taiwán por 4 mil 400 millones de dólares, mientras Corea del Sur considera sumarse al proyecto.

¿Qué es Alaska LNG y cómo funcionaría?
Alaska LNG es un proyecto de infraestructura energética que pretende trasladar gas natural desde North Slope, una región ubicada en el norte de Alaska, hasta las zonas de procesamiento y exportación.
El plan contempla construir un gasoducto de más de mil 300 kilómetros, una distancia comparable con el trayecto por carretera entre Los Ángeles y Seattle. El combustible podría abastecer a consumidores dentro de Estados Unidos y llegar a mercados internacionales.
La región de North Slope cuenta con aproximadamente 35 billones de pies cúbicos de reservas probadas de gas natural, además de un recurso potencial estimado en otros 200 billones de pies cúbicos.
Estas cantidades representan una oportunidad energética para Alaska. No obstante, disponer de grandes reservas no garantiza que extraerlas, transportarlas y venderlas resulte rentable.
Lleva más de 50 años sin construirse
Las propuestas para llevar gas natural desde el norte de Alaska hasta otros mercados existen desde hace más de medio siglo. Sin embargo, los planes anteriores tampoco lograron concretarse.
Matthew Berman, profesor de Economía e investigador del Instituto de Investigación Social y Económica de la Universidad de Alaska, explicó a EFE que el proyecto enfrenta dos obstáculos principales: el riesgo de que los costos aumenten en decenas de miles de millones de dólares y la ausencia de contratos firmes para comprar el gas.
Sin compradores comprometidos a adquirir grandes volúmenes de combustible, resulta difícil determinar si los ingresos permitirían recuperar la inversión.
Berman considera que la iniciativa ha dependido más de las decisiones políticas que de las condiciones económicas y comerciales.
«Este proyecto siempre ha dependido más de intereses políticos que de criterios económicos o de mercado; y hoy la situación no es distinta», señaló el académico.
¿Cuántos empleos podría generar el gasoducto?
De acuerdo con las estimaciones del promotor privado de la infraestructura, la construcción de Alaska LNG generaría alrededor de 12 mil empleos temporales.
Una vez que el sistema entre en operación, el proyecto prevé mantener aproximadamente mil empleos permanentes.
La iniciativa también busca aprovechar los recursos naturales del estado y abrir nuevas oportunidades de comercialización de gas. Sin embargo, estas proyecciones dependen de que la obra consiga financiamiento, compradores y condiciones comerciales que permitan llevarla a cabo.
Por ahora, los empleos anunciados son estimaciones vinculadas a un proyecto que todavía enfrenta obstáculos para concretarse.
¿Por qué el proyecto influye en las elecciones al Senado?
La infraestructura energética se incorporó al debate electoral porque el escaño republicano de Alaska podría cambiar de partido en los comicios del 3 de noviembre.
El senador republicano Dan Sullivan busca la reelección frente a la excongresista demócrata Mary Peltola. Según el reporte de EFE, las encuestas citadas colocaban la contienda en empate o con una ligera ventaja para Peltola.
Una victoria demócrata podría contribuir a modificar el equilibrio de fuerzas en el Senado, por lo que la elección es relevante para el gobierno de Trump.
La semana anterior, el presidente viajó a Alaska y anunció el compromiso de inversión taiwanés por 4 mil 400 millones de dólares. También se ha mencionado la posibilidad de un acuerdo con Corea del Sur.
Alaska tiene, además, una particularidad económica: sus habitantes reciben un dividendo anual financiado con ingresos petroleros, un elemento que forma parte del debate estatal sobre el aprovechamiento de los recursos energéticos.
Aunque políticos de ambos partidos respaldan el gasoducto, Berman y otros especialistas advierten que ese apoyo no elimina los problemas comerciales que enfrenta.
Riesgos ambientales que señalan las organizaciones ecologistas

El financiamiento no es la única preocupación. Organizaciones ambientales también cuestionan las consecuencias que la construcción y operación de Alaska LNG podrían tener sobre los ecosistemas.
Erik Grafe, abogado y director de la oficina regional de Alaska de Earthjustice, advirtió a EFE que el proyecto plantea «enormes amenazas» ambientales.
Entre los riesgos que señala están:
- Emisiones de gases de efecto invernadero asociadas con el proyecto y el uso del combustible.
- Pérdida de más de 10 mil acres de humedales, según las estimaciones citadas por el activista.
- Daños a ecosistemas sensibles durante la construcción y operación del gasoducto.
- Posibles afectaciones a especies amenazadas, como las belugas de la ensenada de Cook.
Grafe también considera que la infraestructura podría retrasar la transición de Alaska hacia fuentes de energía más limpias.
Estas advertencias corresponden a la postura de Earthjustice y deberán evaluarse junto con los estudios ambientales y las autorizaciones aplicables al proyecto.
¿Alaska LNG se construirá finalmente?
Por ahora, el futuro de Alaska LNG sigue condicionado a su viabilidad comercial. Las reservas de gas, los compromisos de inversión y las promesas de empleo no bastan para garantizar que la infraestructura pueda financiarse y operar de manera rentable.
Berman recomendó a los votantes de Alaska no confiar únicamente en las promesas de los candidatos sobre su capacidad para resolver los obstáculos del proyecto.
El gasoducto representa una oportunidad para desarrollar los recursos energéticos del estado, pero también implica una inversión de decenas de miles de millones de dólares y posibles costos ambientales.
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