Rescatan en Alaska a una cría de morsa huérfana que estaba amenazada por gaviotas y osos polares y, tras esperar tres días por una tormenta, la trasladan a un centro donde vivirá bajo cuidado humano porque no podrá regresar a la naturaleza
El ejemplar macho pesaba 200 libras cuando llegó al Alaska SeaLife Center el 14 de septiembre; recibió tratamiento por deshidratación y heridas superficiales, y ahora tendrá un hogar permanente donde ayudará a crear conciencia sobre la conservación de su especie.

Una cría de morsa del Pacífico quedó atrapada en una isla remota de Alaska, entre los restos de dos ejemplares adultos y bajo la amenaza de depredadores. Tras varios días de espera por una tormenta, dos investigadores consiguieron trasladarla a un centro especializado, donde recibió atención veterinaria.
El rescate permitió salvar al animal, pero también marcó el inicio de un proceso de cuidado permanente. Debido a sus necesidades físicas y sociales, la cría no podrá regresar a su hábitat natural y tendrá un nuevo hogar donde ayudará a crear conciencia sobre su especie.
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¿Dónde encontraron a la cría de morsa?
El ejemplar macho fue localizado en una playa remota de la región de Point Lay, Alaska, cuando el biólogo Tony Fischbach, del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), y Violet Anniskett, estudiante de Ilisagvik College y residente de la localidad, investigaban los restos de morsas.
La cría estaba entre los cuerpos de dos ejemplares adultos. Según Fischbach, quien tiene amplia experiencia trabajando con manadas de esta especie, nunca había encontrado una situación similar en la zona.
El animal estaba en peligro inmediato por la presencia de una bandada de gaviotas que intentaba alimentarse de él. Además, dos osos polares se encontraban activos en la isla.
Antes de intervenir, los investigadores solicitaron autorización a la comunidad indígena iñupiaq de la región y al Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos.
¿Por qué tardaron varios días en trasladarla?
Una vez que recibieron los permisos necesarios, los investigadores debían llevar a la cría al Alaska SeaLife Center, el único centro de rehabilitación de mamíferos marinos de Alaska, ubicado a más de 800 millas de distancia.
Sin embargo, las condiciones meteorológicas impidieron el traslado durante varios días. Mientras esperaban a que mejorara el clima, Fischbach y Anniskett llevaron al animal a un edificio abandonado para protegerlo de los depredadores.
Durante tres días, ambos permanecieron con la cría, que desarrolló rápidamente un vínculo con ellos.
Anniskett explicó que el animal no quería dormir si ninguno de los investigadores estaba en la habitación, lo que hizo más exigente la espera durante la tormenta.
¿En qué condiciones llegó al centro de rehabilitación?
La cría finalmente fue trasladada al aeropuerto local y llegó al Alaska SeaLife Center el 14 de septiembre de 2026, después de un viaje en avión y una conexión por carretera.
El ejemplar pesaba alrededor de 200 libras, equivalentes a unos 91 kilogramos. Aunque presentaba deshidratación, su estado físico general era bueno.
El equipo veterinario le proporcionó líquidos, atendió heridas superficiales y aplicó otros tratamientos para estabilizarlo.
No obstante, su recuperación requería mucho más que atención médica.
¿Por qué una cría de morsa necesita cuidados especiales?
Las morsas del Pacífico (Odobenus rosmarus) mantienen una relación estrecha con sus madres durante sus primeros años de vida. Las crías suelen permanecer con ellas entre uno y dos años.
Durante ese periodo, el contacto físico y la interacción con otros ejemplares son fundamentales para su desarrollo.
Cuando una cría queda huérfana, los especialistas deben sustituir parte de esos cuidados mediante alimentación, contacto físico, interacción social y vigilancia veterinaria constante.
El Alaska SeaLife Center explicó que al menos dos integrantes de su equipo trabajan en turnos continuos para atender al ejemplar.
Entre las principales necesidades de una cría huérfana se encuentran:
- Alimentación y líquidos: para cubrir sus necesidades nutricionales y evitar la deshidratación.
- Contacto físico: para proporcionarle parte de la interacción que tendría con su madre.
- Supervisión permanente: para detectar cambios en su estado y atender posibles complicaciones.
- Atención veterinaria: para tratar heridas y vigilar su desarrollo.
¿Por qué no podrá regresar a la naturaleza?
El cuidado prolongado implica que la morsa se acostumbre a la presencia humana y dependa de los especialistas para cubrir sus necesidades. Por este motivo, el ejemplar no podrá ser liberado en su hábitat natural.
Ahora vivirá en una instalación de largo plazo cuya ubicación no ha sido anunciada. Allí cumplirá una función educativa como representante de su especie, al ayudar a informar al público sobre las morsas del Pacífico y las necesidades de conservación de estos mamíferos marinos.
El rescate, por tanto, no terminó con su llegada al centro. La nueva etapa consiste en garantizar su bienestar a largo plazo y aprovechar su historia para explicar la importancia de proteger a la fauna silvestre.
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