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Francia sanciona la moda ultrarrápida: Shein y Temu enfrentan multas por vender ropa de bajo costo

Las nuevas sanciones buscan reducir la sobreproducción y el impacto ambiental de la moda ultrarrápida. Los cobros pueden alcanzar 12 euros por prenda y subirán a partir de 2030, aunque la medida también abrió un conflicto comercial con China.

Francia sanciona la moda ultrarrápida: Shein y Temu enfrentan multas por vender ropa de bajo costo

Francia comenzó este martes a aplicar sanciones económicas contra los casos considerados más extremos de moda ultrarrápida, un modelo de negocio asociado con plataformas como Shein y Temu.

La medida deriva de una ley aprobada en junio para reducir los efectos ambientales de la sobreproducción textil y establece cobros que van desde 0.25 euros por productos como calcetines o ropa interior hasta 12 euros por un abrigo, con un límite de 50% del precio de venta antes de impuestos.

La información corresponde a las autoridades francesas y al Ministerio de Comercio de China, que cuestionó la norma y la calificó de discriminatoria.

El cambio afecta principalmente a las plataformas que incorporan grandes cantidades de productos y modelos nuevos de manera constante.

La sanción no se aplica simplemente por vender ropa barata: su cálculo considera factores como el volumen de productos comercializados, el precio y la reparabilidad.

Además, los importes aumentarán a partir de 2030. Francia busca así modificar los incentivos económicos de un modelo basado en producir y ofrecer grandes cantidades de prendas en periodos muy cortos.

¿Qué sanciones comenzó a cobrar Francia a la moda ultrarrápida?

Las nuevas reglas establecen una sanción por producto que puede alcanzar diferentes cantidades dependiendo de sus características.

Entre los ejemplos contemplados están:

  • 0.25 euros por un par de calcetines o calzoncillos bóxer.
  • Hasta 12 euros por un abrigo.
  • El cobro no puede superar 50% del precio de venta antes de impuestos.
  • Las sanciones aumentarán a partir de 2030.

La cantidad final no depende únicamente del precio de una prenda. La fórmula considera también variables relacionadas con la cantidad de productos vendidos y su reparabilidad.

El objetivo es que las empresas con una oferta particularmente extensa y una alta rotación de modelos enfrenten un costo mayor por el impacto asociado con ese modelo de producción y comercialización.

¿Por qué Francia quiere frenar la moda ultrarrápida?

El origen de la medida está en las preocupaciones ambientales relacionadas con la sobreproducción de ropa.

La lógica de la legislación francesa es incorporar un costo adicional a determinados modelos comerciales que colocan grandes cantidades de prendas en el mercado y renuevan su catálogo de forma constante.

El caso de Shein ilustra la dimensión de este fenómeno. Según su propio folleto informativo, la plataforma tenía más de 2 millones de artículos disponibles al 31 de marzo de 2026 y añadía alrededor de 4,700 nuevos modelos de ropa cada día.

La medida francesa pretende, por tanto, actuar sobre la escala y velocidad con la que determinados productos llegan al consumidor.

¿Shein y Temu serán las principales afectadas?

Shein y Temu están entre las plataformas que enfrentan el nuevo marco francés, aunque la legislación no identifica únicamente a estas dos compañías por nombre.

La diferencia está en el modelo comercial. Las autoridades francesas indicaron que los minoristas europeos que mantienen catálogos más reducidos en sus sitios web, como Zara, de Inditex, y H&M, no serían los principales afectados por estas medidas.

Esto significa que no se trata de una sanción general contra todas las empresas que venden ropa económica. El mecanismo busca distinguir entre el comercio de prendas convencional y los modelos considerados de moda ultrarrápida.

¿Cómo se calcula la sanción por cada prenda?

El sistema francés toma en cuenta varios elementos para determinar el importe.

La fórmula considera:

  • Número de productos vendidos.
  • Precio de las prendas.
  • Reparabilidad de los productos.

A partir de estos factores se determina el importe correspondiente, respetando el límite establecido por la ley: 50% del precio de venta antes de impuestos.

La estructura también contempla un incremento de las sanciones a partir de 2030, por lo que el costo para los productos afectados será mayor en los próximos años.

¿La medida francesa también afecta a las empresas europeas?

Las autoridades francesas sostienen que los minoristas europeos con una oferta más limitada no serían los principales destinatarios de las sanciones.

En ese contexto, empresas como Zara y H&M quedan diferenciadas de plataformas que manejan catálogos mucho más amplios y una incorporación constante de nuevos modelos.

La regulación se relaciona además con las obligaciones europeas sobre residuos textiles. La normativa de la Unión Europea establece que los Estados miembros deben contar con sistemas de responsabilidad ampliada del productor, mediante los cuales se recaudan recursos destinados a la recogida, clasificación y reciclaje de prendas desechadas.

¿Quién cobrará las nuevas sanciones en Francia?

La recaudación estará vinculada al sistema francés encargado de financiar la recogida y reutilización de textiles.

La organización francesa responsable de este esquema cobrará las nuevas cantidades al importador o fabricante de moda ultrarrápida que resulte responsable del pago.

De esta manera, el dinero recaudado se integra en un sistema relacionado con la gestión de los residuos textiles y no únicamente en una sanción administrativa aislada.

¿Por qué China considera discriminatoria la ley francesa?

La nueva legislación también generó una disputa comercial.

El Ministerio de Comercio de China calificó la medida de discriminatoria y de barrera comercial. Además, señaló que podría entrar en conflicto con los principios de la Organización Mundial del Comercio (OMC).

La postura china adquiere relevancia porque varias de las plataformas señaladas por su modelo de comercio electrónico tienen origen o una fuerte presencia empresarial en China.

Por ahora, la controversia plantea una segunda dimensión del caso: además de la discusión ambiental sobre la producción textil, existe un debate sobre si las medidas francesas establecen condiciones comerciales compatibles con las reglas internacionales.

¿Qué está pasando con Shein fuera de Francia?

Las sanciones llegan en un momento complicado para Shein.

La empresa también enfrenta cambios relacionados con el tratamiento de los paquetes de bajo valor enviados mediante comercio electrónico en la Unión Europea y Estados Unidos. El fin de determinadas exenciones arancelarias afectó las perspectivas económicas de las plataformas que dependen de envíos internacionales de bajo costo.

Estos cambios contribuyeron a presionar la valoración de Shein antes de su salida a bolsa en Hong Kong.

La empresa y Temu no respondieron a las solicitudes de comentarios sobre las nuevas sanciones francesas. Quentin Ruffat, portavoz de Shein en Francia, había señalado previamente que este tipo de medidas podría perjudicar a los consumidores al provocar un aumento de precios.

Desde el 15 de agosto de 2025, las compras en plataformas como Shein, Temu y AliExpress, usando empresas de mensajería o paquetería registradas ante aduanas, tendrán un arancel del 33.5%.

¿Qué significa la medida para quienes compran ropa en estas plataformas?

Para el consumidor, la consecuencia más directa podría estar relacionada con los precios, aunque el impacto final dependerá de cómo las empresas absorban o trasladen los costos.

La legislación no establece que todas las prendas vendidas por plataformas como Shein o Temu tengan automáticamente un recargo de hasta 12 euros. El importe depende de la fórmula establecida por Francia, del producto y de los criterios aplicables.

Por ello, es importante distinguir entre:

  • Una sanción regulatoria para la empresa.
  • El precio final que paga el consumidor.
  • Los costos relacionados con la gestión de residuos textiles.

La medida busca que parte del costo ambiental asociado con determinados modelos de producción y comercialización sea incorporado al sistema económico.

¿Qué puede cambiar a partir de 2030?

La legislación contempla sanciones mayores desde 2030. Esto significa que el impacto económico de la regulación no termina con las cantidades que comenzaron a aplicarse en 2026.

La intención es generar un incentivo progresivo para que las empresas reduzcan prácticas asociadas con la moda ultrarrápida, mejoren la reparabilidad de sus productos y disminuyan la presión sobre los sistemas de gestión de residuos textiles.

El caso francés también puede convertirse en referencia para el debate europeo sobre cómo regular el volumen de ropa que llega al mercado y quién debe asumir los costos relacionados con las prendas que terminan como residuos.

Lo importante para entender la nueva regulación

Francia no está prohibiendo Shein, Temu ni la venta de ropa barata. Lo que comenzó a aplicar son sanciones dirigidas a determinados modelos de moda ultrarrápida, calculadas mediante criterios que incluyen volumen de productos, precio y reparabilidad.

La disputa ahora tiene dos frentes: Francia defiende la medida como una herramienta ambiental, mientras China cuestiona su compatibilidad con las reglas comerciales internacionales.

Para los consumidores, el punto a observar será si los nuevos costos terminan trasladándose a los precios y cómo evolucionan las condiciones de compra de ropa mediante plataformas de comercio electrónico.

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