Pentágono ordena auditoría a 30 universidades de EEUU por posibles vínculos con entidades extranjeras de preocupación
Las universidades estadounidenses reciben recursos federales para desarrollar investigaciones en áreas como defensa, inteligencia artificial, ingeniería, tecnología, medicina y ciencias aplicadas.

ESTADOS UNIDOS.- El Departamento de Defensa de Estados Unidos, identificado actualmente por la administración de Donald Trump como Departamento de Guerra, ordenó a 30 universidades revisar sus relaciones internacionales de investigación y detectar posibles vínculos con las denominadas “entidades de preocupación”, una categoría que incluye instituciones extranjeras consideradas un riesgo para la seguridad nacional.
Las universidades notificadas tienen hasta el 31 de agosto para analizar sus asociaciones académicas, financieras y científicas. Según el comunicado del Departamento de Guerra, también deberán determinar si información sensible o tecnología sujeta a controles de exportación pudo haber quedado expuesta y, en caso necesario, proponer medidas para reducir el riesgo o terminar las colaboraciones cuestionadas.
La medida fue anunciada por el Departamento de Guerra y forma parte de una estrategia más amplia para vigilar la transferencia de tecnología y las relaciones entre instituciones estadounidenses y entidades extranjeras incluidas en listas de seguridad nacional. El incumplimiento podría afectar la posibilidad de las universidades de recibir financiamiento del Pentágono en el futuro, indicó Actualidad RT.

¿Qué pidió el Pentágono a las 30 universidades?
La orden establece una revisión de las relaciones internacionales vinculadas con la investigación financiada o relacionada con el Departamento de Guerra.
Las instituciones deben analizar, entre otros aspectos, sus asociaciones:
- Académicas.
- De investigación.
- Financieras.
- Institucionales.
El objetivo es identificar posibles relaciones con entidades clasificadas como de preocupación y determinar si esas colaboraciones implican riesgos relacionados con la transferencia de conocimientos, tecnología o información sensible.
La revisión no se limita a acuerdos recientes. Las universidades deberán examinar sus asociaciones para establecer si existen vínculos que deban ser modificados o terminados.
Las universidades tienen hasta el 31 de agosto
El plazo otorgado para realizar la auditoría es reducido. Las 30 instituciones notificadas deben completar la revisión antes del 31 de agosto, por lo que disponen de un periodo de aproximadamente dos semanas desde el anuncio de la medida.
Durante ese tiempo deberán identificar posibles exposiciones de:
- Tecnología sujeta a controles de exportación.
- Información sensible.
- Propiedad intelectual.
- Resultados de investigación que puedan tener implicaciones para la seguridad nacional.
Si detectan alguna relación considerada problemática, las universidades deberán presentar medidas para resolverla. Entre las posibles acciones se encuentra la finalización de determinadas colaboraciones.
¿Qué son las “entidades de preocupación”?
El concepto se refiere a instituciones extranjeras que el gobierno estadounidense ha identificado dentro de sus mecanismos de vigilancia por posibles riesgos relacionados con la seguridad nacional, la transferencia de tecnología o la investigación.
El Departamento de Guerra ha aclarado que las restricciones pueden aplicarse a instituciones completas, y no únicamente a determinados investigadores, departamentos o laboratorios.
Esto significa que una colaboración aparentemente limitada puede ser revisada si involucra a una universidad u organización incluida dentro de las listas correspondientes.
Por ello, las autoridades recomendaron a investigadores e instituciones estadounidenses actuar con “estricta precaución” antes de iniciar nuevos proyectos con entidades incluidas en estos registros.
China aparece en el centro de la revisión
El Departamento de Guerra no reveló públicamente los nombres de las 30 universidades estadounidenses notificadas ni detalló cuántos de los casos están relacionados con instituciones de China.
Sin embargo, la referencia a los Institutos Confucio y a organizaciones vinculadas con programas que anteriormente operaron bajo ese nombre coloca las relaciones académicas con entidades respaldadas por China dentro del foco de la revisión.
Los Institutos Confucio fueron creados como programas de enseñanza de idioma y cultura china en universidades de distintos países. En Estados Unidos, muchos de estos centros cerraron o cambiaron de nombre después del aumento del escrutinio político y de seguridad sobre sus vínculos con el gobierno chino.
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La auditoría también contempla organizaciones asociadas con esos institutos que posteriormente fueron renombradas o reestructuradas.
El objetivo: evitar la transferencia no autorizada de tecnología
El gobierno estadounidense sostiene que las universidades son parte central de su sistema de investigación científica y tecnológica.
Por ello, la nueva revisión busca impedir la transferencia no autorizada de tecnología financiada con recursos públicos, así como posibles casos de robo de propiedad intelectual o explotación de investigaciones por parte de gobiernos o actores extranjeros.
Joseph Jewell, subsecretario de Guerra para Ciencia y Tecnología, señaló que las universidades son “socios críticos” en los programas de investigación del Pentágono.
El argumento de la dependencia es que, debido a la cantidad de recursos públicos invertidos en proyectos científicos y tecnológicos, es necesario establecer controles sobre las relaciones internacionales que puedan representar un riesgo.
¿Qué puede pasar si una universidad no cumple?
La consecuencia más importante de ignorar la orden podría ser la pérdida de acceso a futuros recursos del Departamento de Guerra.
Las instituciones que no realicen la revisión o no adopten las medidas exigidas podrían quedar fuera de futuros programas de financiamiento federal relacionados con el Pentágono.
Emil Michael, subsecretario de Guerra para Investigación e Ingeniería, resumió la postura de la dependencia:
“El Departamento de Guerra tiene tolerancia cero con las alianzas académicas que comprometan nuestra seguridad nacional”.
También sostuvo que: “Las instituciones que reciben fondos de los contribuyentes estadounidenses deben mantener los más altos estándares de seguridad en la investigación”.
La advertencia coloca a las universidades ante una decisión que puede afectar tanto sus colaboraciones internacionales como su acceso a recursos para proyectos científicos y tecnológicos.
La auditoría se suma a una lista que ya incluye 130 instituciones extranjeras
La nueva orden forma parte de un marco que el Departamento de Guerra ya utilizaba para identificar instituciones extranjeras consideradas de riesgo.
En julio, la dependencia actualizó la lista relacionada con la Sección 1286 de la Ley de Autorización de Defensa Nacional de 2019, un mecanismo diseñado para identificar y monitorear determinadas instituciones extranjeras.
De acuerdo con la información presentada, la lista incluye 130 universidades y organizaciones de China, Rusia e Irán.
De ese total, 88 instituciones se encuentran en China continental, lo que muestra el peso que tienen las relaciones académicas y científicas entre Estados Unidos y China dentro de la estrategia de seguridad estadounidense.
Entre las instituciones mencionadas se encuentran la Universidad de Fudan y la Universidad Jiao Tong de Shanghái.
Las restricciones pueden afectar a toda una institución
Uno de los aspectos más relevantes de la política es que las restricciones no necesariamente se dirigen contra un investigador específico.
El Departamento de Guerra ha señalado que la revisión puede aplicarse a la institución completa.
Esto amplía el alcance de la medida. Una universidad estadounidense que mantenga una colaboración con una entidad incluida en las listas de preocupación deberá analizar no solo el proyecto concreto, sino también la naturaleza de su relación institucional.
Para investigadores, departamentos universitarios y oficinas encargadas de proyectos internacionales, esto puede significar una revisión de acuerdos existentes antes de continuar con determinadas investigaciones.
¿Por qué esta decisión importa para las universidades de Estados Unidos?
Las universidades estadounidenses reciben recursos federales para desarrollar investigaciones en áreas como defensa, inteligencia artificial, ingeniería, tecnología, medicina y ciencias aplicadas.
Muchas de estas instituciones también mantienen redes de colaboración internacional.
La auditoría busca establecer un límite entre la cooperación científica internacional y aquellas relaciones que el gobierno estadounidense considera un posible riesgo para la seguridad nacional.
El resultado podría afectar proyectos en curso, acuerdos futuros y la forma en que las universidades evalúan a sus socios extranjeros.
Por ahora, 30 universidades tienen hasta el 31 de agosto para completar la revisión exigida por el Departamento de Guerra. Aunque el Pentágono no ha hecho públicos los nombres de las instituciones notificadas, la advertencia es clara: las universidades deberán identificar y resolver posibles vínculos con entidades consideradas de preocupación si quieren evitar consecuencias en su acceso a financiamiento federal.
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