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En al menos dos licenciaturas de la UNAM, decenas de lugares disponibles quedaron sin ocupar pese a que había aspirantes suficientes para llenarlos, una situación que un investigador educativo calificó de inexplicada por parte de la universidad

De 40 lugares disponibles y 29 aspirantes registrados, la UNAM solo admitió a 11 estudiantes: la contradicción que la universidad no ha explicado

En al menos dos licenciaturas de la UNAM, decenas de lugares disponibles quedaron sin ocupar pese a que había aspirantes suficientes para llenarlos, una situación que un investigador educativo calificó de inexplicada por parte de la universidad

Mientras miles de jóvenes en México se quedan cada año sin lugar en la educación superior, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) mantiene espacios sin ocupar en varias de sus licenciaturas, pese a contar con capacidad suficiente para recibir a más aspirantes. Según información de La Jornada, así lo señaló Axel Meléndez, investigador en temas educativos, en entrevista a propósito de los resultados del examen de control en formato presencial de ingreso a licenciatura, dados a conocer la noche del viernes.

De acuerdo con el especialista, esta situación no ha sido explicada de forma convincente por las autoridades universitarias, pese a que se repite en distintas carreras y sedes.

El caso de Manejo Sustentable de Zonas Costeras

Un ejemplo de esta contradicción es la licenciatura en Manejo Sustentable de Zonas Costeras, que se imparte en sistema escolarizado en la Escuela Nacional de Estudios Superiores (ENES) Unidad Mérida. Para el ciclo escolar 2026-2027/1, esta carrera ofrecía un total de 40 lugares.

Sin embargo, aunque se registraron 29 aspirantes, solo 11 fueron admitidos, es decir, quedaron 29 lugares sin ocupar pese a que había interesados suficientes para llenar buena parte de esa oferta.

Otro ejemplo: Ciencia de Materiales Sustentables

Un patrón similar se observa en la licenciatura en Ciencia de Materiales Sustentables, que se imparte en la ENES Unidad Morelia. Esta carrera ofrece 44 matrículas, pero de los 20 candidatos que se presentaron, solo 15 ingresaron.

“Las autoridades nunca dieron respuesta”

Meléndez recordó que este tipo de contradicciones ya se señalaban desde su participación en el Movimiento de Aspirantes Excluidos de la Educación Superior (MAES), sin que hasta ahora haya una explicación oficial por parte de la UNAM.

“Cuando participábamos en el Movimiento de Aspirantes Excluidos de la Educación Superior (MAES), las autoridades nunca nos dieron respuesta de eso”, señaló.

El investigador explicó que, según los propios instructivos de ingreso de la UNAM, no existe un puntaje mínimo para ser admitido, y que el proceso responde a la relación entre oferta y demanda. Sin embargo, consideró que esto entra en contradicción con la práctica real, ya que la universidad no recibe a todos los aspirantes aun cuando hay lugares disponibles.

“Por un lado, dicen —incluso en sus propios instructivos de ingreso— que no hay un puntaje mínimo para ingresar, sino que responde a la oferta y demanda; no obstante, al no recibir a todos, esa información es contradictoria, porque parece que a determinados aciertos se decide hacer un corte y no recibir a más, aun cuando tienen lugares”, explicó.

¿Por qué la UNAM no llena esos lugares?

Meléndez fue enfático en que la UNAM no ha ofrecido una explicación pública sobre este fenómeno, y compartió su propia interpretación del posible motivo detrás de esta práctica.

“La UNAM no ha dado una explicación. Mi interpretación es que recibir a quienes pudieran tener 30 aciertos en el examen, con tal de cubrir la oferta, sería un escándalo para la universidad”, afirmó.

El señalamiento a los jóvenes evaluados en formato digital

Además de esta contradicción en el uso de la capacidad instalada, el investigador se refirió a la estigmatización que han enfrentado los jóvenes que presentaron la prueba en formato digital, donde se detectaron resultados atípicos y a quienes se ha calificado públicamente de “tramposos”.

Para Meléndez, este tipo de juicios ignora las fallas estructurales del propio proceso de selección y traslada, de manera injusta, la responsabilidad completa del resultado a cada joven, sin considerar el papel que juega el diseño del examen y del proceso de admisión en su conjunto.

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