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Cuba se prepara para los efectos de El Niño mientras enfrenta un 75% de probabilidad de impacto de tormenta tropical y un 40% de afectación por huracán

El pronóstico cubano contempla 11 ciclones tropicales, cinco huracanes y dos sistemas de gran intensidad en el Atlántico Norte durante la temporada.

Cuba se prepara para los efectos de El Niño mientras enfrenta un 75% de probabilidad de impacto de tormenta tropical y un 40% de afectación por huracán

El fenómeno de El Niño podría favorecer temperaturas elevadas, falta de lluvias, sequía meteorológica y presión sobre las reservas de agua de Cuba durante el resto de 2026.

El Instituto de Meteorología de Cuba, conocido como Insmet, advirtió que la combinación de factores oceánicos y atmosféricos puede aumentar el estrés hídrico del país.

El pronóstico oficial difundido por el Gobierno de Cuba contempla una temporada ciclónica menos activa de lo normal, con 11 ciclones tropicales en la cuenca del Atlántico Norte.

Una menor actividad general no significa que Cuba esté fuera de peligro. El Insmet calcula una probabilidad de 40% de que al menos un huracán afecte al país y de 75% para una tormenta tropical.

La temporada del Atlántico comenzó el 1 de junio y concluirá el 30 de noviembre de 2026. Hasta mediados de agosto se habían registrado tres tormentas con nombre: Arthur, Bertha y Cristóbal, de acuerdo con el recuento del Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos.

¿El Niño ya está activo en 2026?

El Centro de Predicción Climática de la NOAA confirmó el 13 de agosto que El Niño está presente y se está fortaleciendo.

La actualización oficial de la NOAA asigna una probabilidad superior al 90% de que el fenómeno alcance una intensidad muy fuerte durante el otoño y el invierno de 2026-2027 en el hemisferio norte.

Además, estima una probabilidad de 69% de que entre octubre y diciembre alcance una intensidad superior a la observada en otros episodios registrados desde 1950.

Estas previsiones no significan que todos los efectos asociados con El Niño ocurrirán en cada territorio. La NOAA señala que aumenta la posibilidad de determinados patrones de temperatura y lluvia, pero sus impactos regionales no están garantizados.

La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) advierte que El Niño ya se ha iniciado y podría alcanzar niveles récord a finales de 2026, generando sequías, inundaciones y temperaturas extremas a nivel global. | Foto: Generada con IA.

¿Qué efectos podría causar El Niño en Cuba?

El Niño ocurre cuando el océano Pacífico ecuatorial registra temperaturas superficiales superiores a sus valores habituales y la atmósfera responde a ese calentamiento.

Aunque se origina lejos de Cuba, puede modificar la circulación del aire y los patrones de lluvia en distintas regiones.

Los especialistas cubanos identificaron como posibles efectos:

  • Temperaturas superiores a las habituales.
  • Reducción de las lluvias.
  • Desarrollo o intensificación de la sequía.
  • Menor disponibilidad de agua.
  • Estrés para la agricultura y los sistemas de abastecimiento.
  • Cambios en la actividad ciclónica del Atlántico.

No todos estos efectos dependen exclusivamente de El Niño. También intervienen las temperaturas del Atlántico, la humedad, los vientos, la presencia de polvo del Sahara y otros patrones atmosféricos.

Te puede interesar: NOAA advierte que El Niño podría convertirse en un evento histórico con más de 90% de probabilidad de ser muy fuerte en otoño e invierno

¿Por qué El Niño puede reducir los huracanes en el Atlántico?

El Niño suele aumentar las diferencias en la velocidad y dirección del viento entre distintos niveles de la atmósfera. Este fenómeno dificulta que las tormentas tropicales se organicen y mantengan una estructura estable.

Por esa razón, los años con El Niño suelen registrar menos actividad ciclónica en el Atlántico.

La actualización de la NOAA del 6 de agosto asignó una probabilidad de 75% a que la temporada 2026 termine por debajo de lo normal.

Sin embargo, este efecto no impide que se forme un huracán ni permite determinar con meses de anticipación su trayectoria. Una temporada con pocos sistemas puede causar daños si uno de ellos cruza una zona habitada.

Un hombre camina entre árboles caídos tras el paso del huracán Melissa en Santiago de Cuba, 29 de octubre de 2025. REUTERS/Alexandre Meneghini

¿Cuántos ciclones tropicales se esperan en 2026?

El pronóstico del Insmet contempla 11 ciclones tropicales en toda la cuenca del Atlántico Norte:

  • Ocho podrían formarse en el Atlántico.
  • Dos en el mar Caribe.
  • Uno en el golfo de México.
  • Cinco podrían alcanzar la categoría de huracán.
  • Dos podrían convertirse en huracanes de gran intensidad, categorías 3, 4 o 5.

La NOAA maneja un intervalo más amplio. Su actualización prevé entre siete y 13 tormentas con nombre, de dos a seis huracanes y hasta dos huracanes de gran intensidad.

Los dos pronósticos apuntan a una temporada menos activa. La diferencia se debe a que cada institución utiliza sus propios modelos y métodos de evaluación.

Estas cifras tampoco significan que todos los sistemas tocarán tierra. Incluyen ciclones que pueden permanecer en el océano durante toda su trayectoria.

¿Qué significa el 40% de probabilidad de afectación para Cuba?

El porcentaje significa que el Insmet considera una posibilidad moderada de que al menos un huracán afecte Cuba durante la temporada.

No significa que 40% del territorio será impactado, que los daños alcanzarán ese porcentaje ni que el paso de un huracán esté confirmado.

El Gobierno de La Habana precisó que ese 40% es ligeramente superior al peligro climatológico calculado para Cuba, ubicado en 35%.

En el caso de las tormentas tropicales, la probabilidad de afectación aumenta a 75%. Estos sistemas tienen vientos menos intensos que un huracán, pero pueden provocar lluvias fuertes, inundaciones, deslaves y daños en servicios.

Huracán Melissa deja destrucción en el Caribe: Haití, Cuba y Jamaica devastados. | Crédito: AP

¿Por qué Cuba mantiene el riesgo si habrá menos ciclones?

Los pronósticos estacionales calculan la cantidad y fuerza aproximada de los sistemas en toda la cuenca, pero no pueden anticipar con meses de antelación dónde tocarán tierra.

La trayectoria de cada tormenta depende de las condiciones atmosféricas presentes durante los días previos a su acercamiento.

Cuba también permanece vulnerable por los daños de temporadas recientes. El huracán Melissa cruzó el oriente del país en octubre de 2025 con vientos de alrededor de 200 kilómetros por hora.

Las evaluaciones oficiales señalaron afectaciones en más de 116 mil viviendas, 600 instalaciones médicas, más de 2 mil centros educativos y cerca de 100 mil hectáreas de cultivos. El Gobierno cubano no reportó muertes por su impacto.

¿Cuándo termina el riesgo de ciclones para Cuba?

La temporada oficial del Atlántico termina el 30 de noviembre, por lo que todavía faltan más de tres meses de vigilancia.

El cierre del periodo tampoco garantiza que no pueda formarse algún sistema fuera de temporada. Los ciclones se clasifican por sus características, no únicamente por la fecha en la que aparecen.

Las autoridades cubanas realizaron el Ejercicio Meteoro 2026 para revisar los sistemas de alerta temprana, los planes de evacuación y las capacidades de respuesta y rescate.

La población y quienes tengan viajes programados a Cuba deben consultar los avisos del Insmet y de la Defensa Civil. Un pronóstico estacional sirve para prepararse, mientras que las decisiones sobre evacuaciones, suspensión de actividades o cambios de vuelos dependen de las alertas emitidas cuando existe un sistema específico.

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