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Trabajadora remota en Londres gana demanda histórica por discriminación por discapacidad contra empresa que la obligaba a encender la cámara en juntas virtuales y recibirá una indemnización

Una jueza del sur de Londres falló a favor de una consultora de viajes que demandó a su empresa por no realizar ajustes razonables a su salud.

Trabajadora remota en Londres gana demanda histórica por discriminación por discapacidad contra empresa que la obligaba a encender la cámara en juntas virtuales y recibirá una indemnización

LONDRES, Reino Unido.- Un tribunal laboral del sur de Londres falló a favor de Laura Tait, una consultora de viajes que demandó a su antiguo empleador, la empresa británica Holiday Extras, por obligarla a encender su cámara web durante una sesión de capacitación virtual a pesar de padecer ansiedad crónica.

Según información publicada por los diarios internacionales The New York Post y The Independent, esta resolución judicial marca un precedente internacional importante para los trabajadores en la modalidad de home office, ya que define límites claros sobre las exigencias de supervisión digital cuando existe un diagnóstico médico de salud mental de por medio.

La jueza Liz Ord dictaminó formalmente que la corporación incurrió en prácticas de discriminación por discapacidad al no implementar “ajustes razonables” para proteger a su empleada. El fallo judicial determinó que permitirle participar en las dinámicas con la cámara apagada y gestionar una reducción en sus interacciones telefónicas eran adaptaciones totalmente viables que la compañía debió aplicar desde el momento en que se notificó la crisis de salud.

Este caso ha encendido el debate a nivel global sobre los derechos laborales en entornos virtuales. Para miles de personas que trabajan desde casa, la resolución aclara una duda constante: hasta qué punto una empresa puede imponer el uso del video y cómo deben gestionarse legalmente los padecimientos emocionales como la ansiedad y el agotamiento extremo en el empleo remoto.

Según la jueza, la corporación incurrió en prácticas de discriminación por discapacidad al no implementar “ajustes razonables” para proteger a su empleada. | Magnific

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¿Cómo se originó el conflicto por el uso de la cámara web?

Laura Tait ingresó al centro de atención telefónica de la compañía en junio de 2021. Sus funciones consistían en la comercialización de pólizas de seguro, una tarea donde el 80% de su jornada laboral transcurría en llamadas de voz. A partir de abril de 2022, la empleada notificó formalmente a sus superiores que los niveles de estrés le generaban crisis y ausencias médicas vinculadas con la ansiedad.

De acuerdo con el historial del caso, la situación empeoró de forma gradual debido a la rigidez de las normas de la empresa:

  • Abril de 2023: La trabajadora solicitó una licencia de emergencia debido a un cuadro severo de agotamiento extremo o burnout.
  • Julio de 2023: Planteó la necesidad de migrar sus tareas hacia canales de chat en vivo y correos electrónicos para reducir la presión de las llamadas de voz. La empresa rechazó la propuesta argumentando razones de equidad con el resto del personal.
  • 24 de agosto de 2023: Durante un enlace de capacitación a distancia, Tait notificó sentirse indispuesta por la ansiedad y pidió mantener la videocámara apagada. Los supervisores le ordenaron iniciar la sesión con el dispositivo encendido para evaluar su desempeño en el momento. Ante la presión, la empleada sufrió una crisis y se vio obligada a cerrar su sesión.

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¿Cuáles son las consecuencias legales de esta resolución?

La falta de adecuaciones en el espacio digital provocó que la empleada tomara una licencia médica prolongada en octubre de 2023 y no regresara a sus labores de forma ordinaria. En abril de 2024, procedió a interponer la denuncia formal por discriminación, una acusación que inicialmente fue desestimada en los procesos de apelación internos de la propia empresa antes de llegar a las instancias del tribunal laboral.

La resolución definitiva del tribunal confirmó que las reglas impuestas por la compañía dejaron a la demandante en una posición de desventaja sustancial dentro de su entorno de trabajo. Respecto a la compensación económica derivada de los daños a la salud de la trabajadora, el tribunal determinó que la cantidad exacta que la empresa deberá pagar en concepto de indemnización se resolverá de manera definitiva en una audiencia posterior programada por la corte.

Este litigio destaca como un ejemplo visible de las tensiones actuales entre la supervisión corporativa digital y el bienestar de los empleados. La resolución establece que las corporaciones tienen la obligación legal de escuchar y evaluar las condiciones de su plantilla laboral antes de imponer sanciones o normas estrictas de conectividad.

Hasta el momento, la resolución aplica de forma directa bajo la legislación del Reino Unido, pero sienta las bases para que los padecimientos emocionales crónicos dentro del esquema de home office sean equiparados con condiciones médicas que requieren exenciones específicas en las actividades cotidianas para evitar la discriminación laboral.

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