La confesión de una abogada reveló cómo se usaron documentos y firmas falsas para exigir una indemnización millonaria a Grupo Herdez a través de un juicio laboral simulado
Este patrón de coerción evidencia cómo algunos despachos distorsionan los mecanismos de la Ley Federal del Trabajo para asfixiar la liquidez operativa de las organizaciones en México.

Un litigio iniciado hace casi dos décadas ha dado un giro definitivo hacia la justicia penal federal. La Fiscalía General de la República (FGR) mantiene abierta una investigación formal por presunto fraude procesal, falsificación de documentos y simulación de actos jurídicos en contra de un esquema de demanda laboral dirigido contra la empresa mexicana Grupo Herdez, según mencionó El Financiero en una publicación.
Lo que en su origen fue presentado en 2007 como un reclamo de indemnización de trabajo se convirtió, según las indizadas ministeriales, en una relación laboral fabricada con el fin de exigir sumas millonarias mediante coerción judicial.
Este expediente pone en la conversación pública un problema persistente en el entorno empresarial del país: el uso de juicios armados o “patito” para asfixiar financieramente a las organizaciones mediante embargos precautorios de cuentas bancarias.
¿Cómo se gestó el presunto montaje laboral contra Grupo Herdez?
El expediente penal tiene sus raíces en un procedimiento iniciado en 2007 ante las autoridades del trabajo. De acuerdo con las indagatorias conducidas por la representación social federal, una persona interpuso una demanda alegando el impago de prestaciones laborales e indemnizaciones extraordinarias derivadas de una supuesta subordinación directa con Grupo Herdez.
Sin embargo, las investigaciones de la autoridad federal determinaron que la relación de trabajo nunca existió en los términos asentados en el expediente.
Lo destacado para el avance de la carpeta radicó en las declaraciones ministeriales prestadas por la abogada Irene León Escamilla, quien admitió ante la representación social haber participado en la trama y señaló de manera directa al despacho encabezado por el litigante Humberto Cavazos Chena como la oficina donde se habría coordinado la estrategia.

Según los testimonios recopilados por la representación social, el grupo legal presuntamente elaboró documentación apócrifa, falsificó firmas y alteró constancias para sostener el juicio durante años.
El objetivo final no era llegar a un desahogo imparcial de pruebas, sino elevar artificialmente la cuantía del pleito hasta volverlo insostenible para la corporación demandada.
¿Cuál es el modus operandi de los fraudes procesales y demandas simuladas?
El caso de Grupo Herdez no es aislado. En México, la práctica del fraude procesal en materia de trabajo responde a un patrón estructurado que explota las vulnerabilidades procesales para presionar a las partes demandadas:
- Creación de expedientes con pruebas apócrifas: Creación de contratos falsos, listas de asistencia apócrifas o recibos de nómina alterados para simular salarios ostentosos que eleven los salarios caídos.
- Solicitud de medidas cautelares agresivas: Aprovechamiento de los mecanismos de protección laboral para solicitar el embargo congelatorio de cuentas bancarias o activos operativos antes de contar con un laudo firme.
- Campaña de presión y desgaste: Prolongación deliberada de las etapas procesales para incrementar el costo financiero y reputacional de la empresa objetivo, forzándola a negociar un convenio de liquidación.
- Testigos adiestrados: Presentación de testimoniales fabricadas que ratifican hechos falsos sobre tiempo, lugar y modo de la supuesta relación de trabajo.
La legislación penal federal sanciona severamente a quien simulando un acto jurídico o alterando elementos de prueba obtenga una resolución judicial inductora de error con el fin de derivar un beneficio indebido.
¿Qué acciones emprende la FGR y qué autoridades intervienen en el caso?
Debido a la severidad de los hechos y a la posible concurrencia de delitos de fuero federal, la Fiscalía General de la República ejerció sus facultades para concentrar la investigación.
En el procedimiento colaboran diversas instancias judiciales y administrativas a fin de peritar los expedientes originales y determinar la autenticidad de los documentos aportados durante casi dos décadas.
Entre las líneas de acción ministeriales se encuentran:
- Peritajes grafoscópicos y documentoscópicos: Evaluación técnica de las firmas e impresiones digitales integradas en el juicio laboral primario.
- Análisis de la ruta financiera: Seguimiento a los intentos de cobro y a los poderes otorgados a litigantes para cobrar indemnizaciones procedentes de actos ilícitos.
- Deslinde de responsabilidades penales: Identificación de autores materiales e intelectuales, así como de posibles servidores públicos que hubiesen facilitado el avance de expedientes irregulares.
¿Cómo afectan estos litigios simulados al sector productivo en México?
La proliferación de demandas de trabajo fabricadas genera afectaciones profundas tanto para el tejido empresarial como para el propio sistema de justicia mexicana. En primera instancia, mina la certeza jurídica indispensable para la inversión y la generación de empleo formal.
Por otra parte, la distorsión del sistema procesal termina por perjudicar a los verdaderos trabajadores. Cuando las herramientas normativas diseñadas en la Ley Federal del Trabajo para proteger la parte vulnerable de la relación laboral se emplean con fines de extorsión, se saturan las Juntas de Conciliación y Arbitraje y los Tribunales Laborales, ralentizando la atención de quienes legítimamente reclaman la restitución de sus derechos.

¿Cómo pueden las empresas protegerse ante demandas de trabajo falsas?
Para evitar caer en redes de extorsión jurídica o aminorar el impacto de litigios simulados, los especialistas en derecho corporativo y laboral sugieren adoptar protocolos preventivos de alta trazabilidad:
- Auditoría y resguardo documental estricto: Mantener expedientes digitales y físicos perfectamente integrados con expedientes de contratación, biométricos de asistencia y comprobantes fiscales (CFDI) de nómina validados ante el SAT.
- Presentación inmediata de denuncias penales: Ante el primer indicio de falsificación de documentos en un juicio laboral, las empresas no deben limitarse a la defensa procesal ordinaria; es crucial interponer querellas formales por fraude procesal ante las fiscalías correspondientes.
- Verificación de poderes y representaciones: Confirmar la legitimidad y antecedentes de los despachos o apoderados que se apersonan en nombre de supuestos expleados.
- Implementación de modelos de Compliance Laboral: Diseñar políticas internas transparentes que documenten adecuadamente la baja o desvinculación de cualquier colaborador con constancias firmadas y ratificadas ante la autoridad laboral.
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Sanear la justicia laboral y erradicar la extorsión judicial
La intervención de las autoridades federales en expedientes como el de Grupo Herdez marca un antecedente clave en el combate a la extorsión vestida de litigio.
El saneamiento de los tribunales del trabajo en México no solo requiere de la migración hacia el nuevo modelo de justicia laboral mediante los Centros de Conciliación, sino también de una persecución penal implacable contra los despachos que convirtieron la fabricación de juicios en un modelo de negocio ilícito.
El desenlace de esta investigación enviará un mensaje directo al mercado: la utilización de pruebas falsas y el abuso del aparato de justicia para presionar a las organizaciones puede derivar en responsabilidades penales graves e ineludibles para quienes orquestan estos montajes.
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