“Dato de alerta”: México obtiene su peor resultado en la prueba PISA 2025 y el IMCO urge a reformar la educación para evitar un impacto en la competitividad del país
El país ocupa los últimos lugares en Ciencias y Lectura entre los miembros de la OCDE y especialistas señalan que el bajo rendimiento en matemáticas impactará directamente en los ingresos y oportunidades laborales de los jóvenes.

De acuerdo con la información proporcionada por el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), con base en los resultados del Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes (PISA) 2025 de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), el rendimiento educativo en México ha tocado uno de sus puntos más críticos.
El país se colocó en la posición 37 entre los 38 países miembros evaluados, con un puntaje promedio general de 403, muy por debajo de la media de la OCDE, que es de 469.
Para la coordinadora de Sociedad del IMCO, Natalia Campos, estas cifras no son solo números fríos, sino un llamado de atención que debe encender todas las alarmas en el sistema educativo nacional.
En entrevista con EL UNIVERSAL, la experta calificó la situación como un “dato de alerta”, especialmente porque la mayoría de los estudiantes no logran superar los niveles básicos en competencias fundamentales para su desarrollo personal y profesional.
¿Cuál es el panorama general de México en la prueba PISA 2025?
La fotografía que arroja la prueba es preocupante en tres áreas clave: Ciencias, Matemáticas y Comprensión Lectora.
México no solo está por debajo del promedio de la OCDE en todas ellas, sino que la brecha es especialmente amplia en Ciencias, donde la diferencia es de -66 puntos.
Según los datos proporcionados por el IMCO:
- Ciencias: México obtiene 403 puntos, 66 menos que el promedio OCDE (469). Es el área con mayor desventaja.
- Matemáticas: El país alcanza 407 puntos, 62 menos que el promedio de la OCDE.
- Comprensión Lectora: Se obtienen 422 puntos, 47 menos que la media de la OCDE.
Para dimensionar la magnitud del problema, solo 0.2% de los estudiantes mexicanos alcanza un desempeño alto en Ciencias, frente al 7% que promedia la OCDE.
En Matemáticas, la cifra es aún más alarmante: apenas el 0.1% de los alumnos llega a los niveles más altos, mientras que en el resto de los países miembros este porcentaje es del 8%.
¿Por qué debería preocupar este bajo rendimiento en matemáticas y ciencias?
Más allá de las calificaciones, el verdadero impacto de estos resultados se siente en la vida cotidiana y en el futuro de los jóvenes.
La especialista Natalia Campos explicó que la evidencia demuestra una relación directa entre el dominio de estas materias en la educación media y el éxito en la vida adulta.
Lo que nos dice la evidencia es que los estudiantes que les va mejor en matemáticas (y) en ciencias, durante la educación media, tienen mayores probabilidades de continuar con este ritmo en la educación superior, tienen mayores probabilidades de tener más ingresos, de posicionarse mejor en el mercado laboral”, declaró Campos a EL UNIVERSAL.
— Natalia Campos, coordinadora de Sociedad del IMCO
La experta enfatizó que esto no solo afecta el ingreso económico o las condiciones de formalidad laboral, sino que también repercute en el desarrollo de la vida como ciudadanos.
La comprensión lectora, por ejemplo, es vital para la vida cívica y el entendimiento del entorno social. Si los estudiantes no desarrollan estas habilidades, se enfrentarán a un ritmo de trabajo más lento en la educación superior y a un techo salarial más bajo en el futuro.
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¿A qué se debe esta caída en el rendimiento? El fenómeno de las “macrotendencias”
Según el análisis del IMCO y las declaraciones de Natalia Campos, el problema no es exclusivo de México, aunque aquí se agrava. El deterioro responde a condiciones globales denominadas “macrotendencias”, que son fenómencos que impactan el aprendizaje en todo el mundo.
Entre estos factores se encuentran:
- El uso de dispositivos digitales y su influencia en los hábitos de estudio.
- La irrupción de la Inteligencia Artificial (IA) en los procesos de aprendizaje, que está cambiando la forma en que los estudiantes procesan y retienen la información.
Estos cambios están modificando la manera en que los jóvenes aprenden, lo que obliga a repensar las estrategias educativas para adaptarse a una nueva realidad cognitiva y digital.
La paradoja mexicana: motivación alta, pero autonomía baja
Uno de los datos más interesantes que arroja la prueba PISA 2025 es la actitud de los estudiantes mexicanos. A diferencia de lo que podría pensarse, los jóvenes tienen una disposición muy positiva hacia el aprendizaje. Según el IMCO:
- 8 de cada 10 estudiantes manifiestan curiosidad por aprender nuevos temas, una proporción superior al promedio de la OCDE.
- Casi 9 de cada 10 rechazan la idea de que la escuela sea una pérdida de tiempo.
- El 82% pide ayuda a sus docentes cuando la necesita.
- El 86% recurre a sus compañeros cuando no comprende algo.
Sin embargo, existe una gran debilidad en la autonomía del estudio. Solo el 37% planifica cómo abordará sus estudios y únicamente el 45% se hace preguntas para comprobar que comprendió el material.
Esto significa que, aunque hay ganas de aprender, falta la estrategia y la disciplina para lograrlo.
¿Qué propone el IMCO para salir de esta crisis educativa?
Ante este panorama, Natalia Campos propuso generar un diálogo amplio con todos los actores interesados y tomar acciones concretas, como la búsqueda de calidad docente. El IMCO ha planteado dos rutas principales de acción que son consideradas urgentes:
- Restablecer una evaluación nacional de aprendizajes: propone regresar a un sistema de evaluación estandarizado y con resultados públicos, similar al que se perdió con la desaparición de PLANEA y Mejoredu.
- Definir contenidos claros para secundaria: sugiere que la SEP establezca progresiones y niveles de dominio nacionales para matemáticas y ciencias en cada grado de secundaria, sin limitar la autonomía de las escuelas para adaptarlos a su contexto.
El llamado de atención del IMCO es claro: si no se actúa ahora, las brechas actuales se traducirán en menores ingresos, menos oportunidades laborales y una ciudadanía menos preparada para los desafíos del futuro.
La discusión sobre la calidad educativa y el presupuesto destinado a ella no es un lujo, sino una necesidad inmediata para la competitividad del país.
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