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En 1986, Países Bajos terminó una barrera de 9 kilómetros para evitar otra inundación como la que mató a 1,836 personas, pero sus 62 compuertas permanecen abiertas casi todo el año para proteger el ecosistema

La obra fue inaugurada en 1986, después de que una inundación devastara el territorio neerlandés y dejara miles de víctimas. Su diseño combina protección contra las marejadas con la conservación de las mareas, la pesca y la vida marina

En 1986, Países Bajos terminó una barrera de 9 kilómetros para evitar otra inundación como la que mató a 1,836 personas, pero sus 62 compuertas permanecen abiertas casi todo el año para proteger el ecosistema

La noche del 31 de enero al 1 de febrero de 1953, una fuerte tormenta del noroeste coincidió con una marea alta y provocó que el agua del mar del Norte rebasara y rompiera numerosos diques en Países Bajos. Las inundaciones afectaron principalmente las provincias de Zelanda, Holanda Meridional y Brabante Septentrional, dejaron miles de viviendas destruidas y causaron la muerte de 1,836 personas.

La historia de esta infraestructura fue retomada por Xataka y sus principales características pueden contrastarse con la información de Rijkswaterstaat, la autoridad neerlandesa responsable de las obras hidráulicas, y del Watersnoodmuseum, museo dedicado a la inundación de 1953 y a las obras del Plan Delta. Estas instituciones documentan cómo aquella catástrofe impulsó un programa nacional para reforzar las defensas del país frente al mar.

La respuesta fue el Plan Delta, un conjunto de 13 grandes proyectos de infraestructura para reducir el riesgo de nuevas inundaciones. Entre sus obras más importantes se encuentra la Oosterscheldekering, una barrera contra marejadas construida en el estuario del Escalda Oriental, en la provincia de Zelanda.

La estructura fue inaugurada oficialmente el 4 de octubre de 1986 por la reina Beatriz. Su construcción representó una solución distinta a la de una presa convencional, pues no buscaba mantener el mar separado del territorio de manera permanente, sino bloquearlo cuando existiera peligro de inundación.

Una barrera de 9 kilómetros que normalmente permanece abierta

La Oosterscheldekering tiene una longitud aproximada de 9 kilómetros, aunque solo alrededor de 3 kilómetros corresponden al tramo que puede cerrarse mediante compuertas. Está formada por 65 enormes pilares de concreto, entre los que se encuentran instaladas 62 compuertas de acero.

De acuerdo con Rijkswaterstaat, cada compuerta mide aproximadamente 42 metros de ancho y tiene entre 6 y 12 metros de altura. Su peso oscila entre 260 y 480 toneladas, por lo que el sistema requiere mecanismos especializados para elevarlas y bajarlas de manera controlada.

Lo particular de esta construcción es que sus compuertas permanecen abiertas en condiciones normales. Esto permite que el agua del mar siga entrando y saliendo del estuario con el movimiento de las mareas, en lugar de quedar bloqueada como ocurriría con una presa fija.

La decisión responde a una razón ambiental y económica. El cierre permanente habría modificado la salinidad del agua y alterado las condiciones naturales del estuario, con consecuencias para especies marinas, aves y actividades como la pesca de mariscos.

Por eso, la estructura fue diseñada para funcionar como una barrera parcialmente abierta: protege a las poblaciones cuando el nivel del mar representa un peligro, pero permite conservar buena parte del intercambio de agua durante el resto del año.

¿Cuándo se cierran las 62 compuertas?

La barrera se activa cuando los pronósticos indican que el nivel del agua podría alcanzar 3 metros por encima del NAP, siglas del nivel de referencia utilizado en Países Bajos para medir las alturas.

Cuando se cumple esa condición, el personal de Rijkswaterstaat puede ordenar el descenso de las 62 compuertas desde el centro de control ubicado en la isla artificial de Neeltje Jans. El cierre completo tarda aproximadamente 75 minutos, según los datos oficiales de la autoridad neerlandesa.

Una vez que pasa el riesgo de una marejada extrema, las compuertas vuelven a levantarse para restablecer el flujo del agua. De acuerdo con Rijkswaterstaat, la estructura se cierra en promedio alrededor de una vez al año, aunque la frecuencia puede variar según las condiciones meteorológicas y del mar.

La obra fue diseñada para resistir una inundación cuya probabilidad estadística de ocurrencia se estima en una vez cada 4,000 años. Esta cifra corresponde a un criterio de seguridad de ingeniería: no significa que una inundación de esa magnitud sea imposible ni que necesariamente deba transcurrir ese tiempo antes de que ocurra otra.

Por qué no construyeron una presa que bloqueara el mar por completo

El diseño actual fue resultado de un debate sobre las consecuencias que tendría cerrar por completo el estuario. El plan original contemplaba construir una presa fija que interrumpiera el paso del agua salada y transformara el Escalda Oriental en una zona de agua dulce.

Sin embargo, esa alternativa provocó oposición de pescadores, grupos ambientales y otros sectores de la región. Según el Watersnoodmuseum, el cierre habría afectado la actividad de los puertos y, especialmente, la pesca de mejillones y ostras. También habría cambiado las condiciones del ecosistema y puesto en riesgo distintas especies que dependen del agua salada y del movimiento de las mareas.

Después de revisar las consecuencias, el gobierno neerlandés aprobó en 1976 un nuevo diseño: una barrera móvil que conservara el flujo de las mareas y permitiera cerrar el estuario únicamente durante episodios de nivel extremo del agua.

La modificación hizo más compleja la obra, pero permitió combinar dos objetivos que parecían incompatibles: proteger a la población de las inundaciones y mantener las condiciones naturales necesarias para la pesca y la biodiversidad.

El aumento del nivel del mar plantea nuevos desafíos

Aunque la Oosterscheldekering fue diseñada para ofrecer protección durante generaciones, el aumento del nivel del mar y los cambios en las condiciones climáticas representan desafíos para su funcionamiento futuro.

Rijkswaterstaat advierte que la barrera podría necesitar cierres más frecuentes conforme aumenten los niveles del agua y se intensifiquen algunos fenómenos meteorológicos. Esto también puede tener efectos en el estuario, donde el movimiento de las mareas es importante para mantener los bancos de arena y los hábitats de aves y focas.

La infraestructura también requiere mantenimiento constante debido al desgaste de sus componentes. La autoridad neerlandesa realiza inspecciones y prepara trabajos de conservación, además de estudiar si el diseño actual seguirá ofreciendo el nivel de protección necesario en las próximas décadas.

La Oosterscheldekering es una muestra de cómo Países Bajos adaptó su ingeniería después de una catástrofe. Sus compuertas pueden bloquear el avance del mar cuando existe peligro, pero su funcionamiento habitual depende de mantenerlas abiertas para que las mareas y la vida del estuario continúen.

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