Ingenieros de Países Bajos crearon una ciclovía con plástico reciclado que retiene agua de lluvia y facilita el acceso a tuberías y cables sin romper el pavimento
El proyecto piloto instalado en Zwolle alcanzó un millón de cruces de bicicletas en mayo de 2020 y sus creadores estimaron que podía generar entre 50% y 70% menos emisiones de carbono que una ciclovía convencional.

En septiembre de 2018, ingenieros de Países Bajos instalaron en la ciudad de Zwolle un tramo de ciclovía construido con paneles modulares de plástico reciclado, como alternativa al pavimento tradicional. El proyecto, llamado Plastic Road, buscaba reutilizar residuos plásticos y aprovechar el espacio debajo del camino para almacenar temporalmente agua de lluvia y alojar instalaciones.
La prueba permitió evaluar cómo se comportaba la estructura con el tránsito cotidiano de bicicletas y el paso de vehículos de mantenimiento. En mayo de 2020, el tramo alcanzó un millón de cruces de bicicletas, un registro que mostró el uso acumulado del prototipo, aunque no estableció por sí solo cuánto tiempo podría durar.
¿Cómo funcionaba la ciclovía de plástico reciclado?
El tramo instalado en Zwolle medía alrededor de 30 metros y estaba formado por módulos prefabricados con una cavidad debajo de la superficie. Ese espacio interior permitía almacenar temporalmente agua de lluvia y facilitaba el paso de cables, tuberías y sensores sin necesidad de romper el pavimento para acceder a ellos.
El diseño buscaba responder a dos necesidades urbanas: dar un nuevo uso al plástico desechado y aprovechar la infraestructura vial para gestionar parte del agua que cae durante las tormentas.
El informe anual de 2018 de la provincia de Overijssel describió el proyecto como un sistema adaptado al clima por su capacidad para retener agua temporalmente. Además, los sensores instalados registraban datos sobre la temperatura, el tránsito de bicicletas y las cargas soportadas por la estructura.
En noviembre de 2018 se puso en marcha un segundo proyecto piloto en Giethoorn, también en Países Bajos. Las pruebas permitieron reunir información sobre el funcionamiento de esta alternativa fuera de las condiciones controladas de un laboratorio.
¿Qué ocurrió después de un millón de cruces?
En mayo de 2020, la ciclovía de Zwolle llegó al millón de cruces de bicicletas desde su instalación. Según los desarrolladores, durante más de un año y medio de pruebas, los módulos también soportaron el paso de vehículos de mantenimiento y camiones de recolección de basura.
El registro permitió observar cómo respondía el prototipo ante el uso diario y distintas cargas. Sin embargo, alcanzar un millón de cruces no significa que se haya determinado su vida útil completa, ya que ese dato mide el tránsito acumulado, no los años que la infraestructura puede mantenerse en condiciones adecuadas.
El monitoreo fue una parte importante del proyecto porque permitió evaluar el comportamiento de la estructura en condiciones reales y reunir información para mejorar futuras versiones.
A stretch of a new bike path in the Dutch city of Zwolle looks like it’s made of red asphalt.
— Fast Co. Impact (@FastCoImpact) October 11, 2018
But the path is the first experiment in building a road from recycled plastic: https://t.co/rsPtJH7T3J pic.twitter.com/XHydiBZZjg
¿Cuánto puede reducir las emisiones de carbono?
Los desarrolladores calcularon que el diseño de Plastic Road generaba entre 50% y 70% menos emisiones de carbono que una ciclovía convencional de asfalto o baldosas de hormigón.
La estimación corresponde a la fabricación y construcción del prototipo y fue presentada por el propio equipo del proyecto. Por ello, no debe interpretarse como una reducción garantizada para cualquier camino elaborado con plástico reciclado ni como una comparación que abarque necesariamente todas las etapas de su ciclo de vida.
La huella ambiental de una infraestructura depende de factores como los materiales empleados, su fabricación, el transporte, el mantenimiento y su disposición al final de su uso. Por eso, los resultados de un piloto deben analizarse dentro de las condiciones específicas en las que se realizó.
¿Cómo ayuda a manejar el agua de lluvia?
Además de reutilizar residuos, el proyecto buscaba aprovechar el espacio vacío debajo de la superficie para retener temporalmente el agua durante las lluvias intensas.
Según la empresa Wavin, durante las pruebas el nivel máximo de agua registrado dentro de la estructura llegó al 48% de su capacidad. El agua almacenada se filtró al suelo en un plazo de dos días.
Este mecanismo puede contribuir a reducir temporalmente la cantidad de agua que llega a los sistemas de drenaje durante una tormenta. Sin embargo, su utilidad depende de las características del suelo, la intensidad de las lluvias y la capacidad de almacenamiento disponible.
¿Qué pasó con Plastic Road después de las pruebas?
Tras los primeros proyectos piloto, el equipo creó en 2020 la empresa PlasticRoad para preparar la producción comercial de esta tecnología.
Una evaluación independiente de una serie posterior también encontró menores emisiones frente a varias alternativas de referencia. No obstante, esa evaluación correspondía a un producto distinto del instalado en Zwolle en 2018, por lo que sus resultados no deben atribuirse directamente al primer prototipo.
La experiencia de Países Bajos mostró cómo una ciclovía puede utilizar materiales reciclados y una estructura hueca para cumplir funciones adicionales, como almacenar temporalmente agua de lluvia y facilitar el acceso a instalaciones subterráneas. El reto es comprobar su desempeño y sus beneficios ambientales a largo plazo antes de considerar esta tecnología como una alternativa general al pavimento convencional.
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