¿Sienten las abejas la llegada de una tormenta? Investigaciones revelan que las abejas modifican radicalmente sus patrones de vuelo y defensa dentro de la colmena ante la llegada de huracanes
A propósito del paso del huracán Polo, investigaciones revelan que las abejas intensifican su trabajo y regresan más tarde a la colmena antes de una tormenta; no es un ‘sexto sentido’, sino una fascinante respuesta a la presión atmosférica y la humedad.

Con el paso de un fenómeno meteorológico como el huracán Polo frente a las costas del Pacífico mexicano, suele surgir una pregunta muy curiosa: ¿tienen los animales la capacidad de saber que se aproxima una tormenta antes de que las personas nos demos cuenta?
En el caso específico de las abejas, la respuesta no es que tengan la facultad de “predecir” un huracán. Sin embargo, existe amplia evidencia de que reaccionan a los cambios ambientales que preceden al mal tiempo, tales como variaciones en la temperatura, la humedad, el viento, la radiación solar y la presión atmosférica.
Te puede interesar: Picadura de abeja: qué hacer en el momento y cuándo buscar ayuda médica
Trabajar más antes de que caiga la lluvia
Un estudio publicado en la revista científica Insect Science analizó la conducta de las abejas melíferas mediante un sistema de identificación por radiofrecuencia (RFID), el cual permitió registrar de forma precisa sus entradas y salidas de la colmena.
Los investigadores descubrieron que las abejas pasaban más tiempo fuera del nido durante los días previos a una jornada lluviosa. Asimismo, en esas fechas extendían sus actividades hasta más tarde en comparación con los días en los que se pronosticaba buen tiempo para la mañana siguiente.
La hipótesis de los autores es que este comportamiento responde a la necesidad de recolectar la mayor cantidad posible de alimento antes de que la lluvia termine por limitar sus vuelos. Esto demuestra que, al menos bajo ciertas circunstancias, la reacción de las abejas no consiste únicamente en buscar refugio cuando el clima empeora, sino en intensificar su labor de recolección justo antes de que las condiciones ambientales se vuelvan adversas.

La influencia de la presión atmosférica
La presión atmosférica es otra de las variables cruciales que la ciencia ha vinculado con la conducta de los insectos.
Un proyecto desarrollado en la Universidad de California, Davis, analizó la reacción de los abejorros cuando se alteraba de forma experimental la presión en un entorno controlado. En una prueba preliminar, el equipo observó que ante una caída en la presión, los abejorros tendían a realizar un mayor número de viajes de recolección y mostraban un incremento en su actividad interna dentro del nido. No obstante, los propios autores aclararon que estos datos iniciales todavía no eran suficientes para considerarse resultados concluyentes o publicables.
Entre los principales factores meteorológicos que condicionan la capacidad de vuelo y la actividad de las abejas se encuentran:
- Temperatura: Establece el rango de condiciones aptas para que las abejas salgan a buscar alimento.
- Humedad: Es un componente clave del entorno que regula su nivel de actividad exterior.
- Presión atmosférica: Sus fluctuaciones están directamente relacionadas con cambios de conducta en diversos insectos.
- Viento: Desgasta a los insectos, dificulta la navegación y limita las tareas de forrajeo.
- Lluvia: Impide o reduce drásticamente las salidas fuera de la colmena.
- Radiación solar: Es una variable fundamental que influye en sus patrones de vuelo y orientación.
Por esta razón, no existe un indicador único que permita asegurar que una abeja “sabe” que viene una tormenta. Más bien, se trata de una respuesta instintiva ante un conjunto de señales ambientales que cambian de manera simultánea.
Te puede interesar: Las abejas melíferas silvestres de la Unión Europea entran por primera vez en la Lista Roja como especie en peligro de extinción
¿Qué sucede cuando la lluvia finalmente se presenta?
Una vez que el mal tiempo se consolida, el escenario cambia por completo.
Las precipitaciones reducen drásticamente las salidas de las obreras y frenan la dinámica habitual de la colmena. De acuerdo con el Atlas Nacional de las Abejas y Derivados Apícolas, los periodos prolongados de lluvia alteran los ciclos de floración y el agua diluye el néctar, restándole atractivo a las flores para los polinizadores.
Además, al verse obligadas a permanecer confinadas en la colmena, las abejas deben recurrir a sus reservas internas. El mismo documento advierte que las tormentas tropicales y los huracanes representan un riesgo mayor, ya que pueden destruir apiarios enteros. Por lo tanto, el verdadero impacto de estos fenómenos trasciende el comportamiento momentáneo de los insectos. Esto explica por qué una tormenta es un problema serio para las colonias: no solo frena el vuelo de las abejas, sino que afecta sus fuentes de alimento y puede destruir físicamente sus hogares.
En conclusión: ¿anticipación o reacción?
La evidencia científica indica que las abejas responden a los cambios del entorno que ocurren antes de una tormenta, pero eso es muy distinto a afirmar que pueden anticipar un huracán de la misma manera en que lo hace un modelo meteorológico.
Una abeja no necesita comprender que se acerca un fenómeno de gran escala para modificar su rutina. Al detectar variaciones en la humedad, la temperatura, el viento o la presión, esas señales modifican de forma natural cuándo sale, cuánto tiempo permanece fuera y en qué momento regresa a refugiarse.
Sigue nuestro canal de WhatsApp
Recibe las noticias más importantes del día. Da click aquí





Grupo Healy © Copyright Impresora y Editorial S.A. de C.V. Todos los derechos reservados