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Un submarino nazi hundido hace 81 años frente a Noruega todavía guarda hasta 67 toneladas de mercurio y un operativo de recuperación en 2026 volvió a demostrar que retirarlo podría contaminar el mar más que dejarlo bajo el fondo marino

El U-864 fue localizado en 2003 a unos 150 metros de profundidad, partido en dos y rodeado de sedimentos contaminados. Una nueva investigación permitió recuperar 22 contenedores, pero también confirmó los riesgos de intervenir una estructura deteriorada

Un submarino nazi hundido hace 81 años frente a Noruega todavía guarda hasta 67 toneladas de mercurio y un operativo de recuperación en 2026 volvió a demostrar que retirarlo podría contaminar el mar más que dejarlo bajo el fondo marino

A 150 metros de profundidad frente a la isla noruega de Fedje, los restos de un submarino alemán hundido durante la Segunda Guerra Mundial mantienen abierto un problema ambiental que comenzó hace más de ocho décadas. El U-864 fue destruido en 1945 mientras transportaba una carga de mercurio destinada a Japón y hoy sus dos principales secciones permanecen enterradas parcialmente en el fondo marino.

Según información de la Administración Costera de Noruega (Kystverket), las investigaciones más recientes encontraron contenedores de mercurio en distintos estados de conservación e incluso mercurio líquido libre dentro del pecio y en los sedimentos cercanos. La institución concluyó en septiembre de 2026 que cubrir el submarino y el fondo contaminado presenta menor riesgo ambiental durante la intervención que intentar retirar la carga restante.

El caso resulta especialmente complejo porque la cantidad exacta de mercurio que llevaba el U-864 nunca pudo establecerse con absoluta certeza. Kystverket señala que no se conservaron los documentos originales de carga, aunque archivos británicos contienen una solicitud japonesa de 1,867 contenedores, suficiente para estimar que el submarino pudo transportar entre 65 y 67 toneladas de mercurio metálico.

Un cargamento destinado a Japón

El U-864 había sido construido en Alemania como un submarino de largo alcance y en febrero de 1945 emprendió una misión hacia Japón cuando la guerra en Europa se acercaba a su final.

Su objetivo era transportar personal especializado, material militar y mercurio, un metal que Japón necesitaba para su industria. Sin embargo, el viaje terminó antes de llegar a Asia.

El 9 de febrero de 1945, el submarino británico HMS Venturer localizó al U-864 frente a la costa noruega y lanzó un torpedo contra él. El impacto partió la embarcación y provocó la muerte de sus 73 ocupantes. Kystverket considera aquel episodio el primer caso conocido en el que un submarino sumergido hundió a otro que también se encontraba bajo el agua.

Los restos quedaron distribuidos en dos grandes secciones a unos 150 metros de profundidad, junto con fragmentos de la parte central del submarino y parte de su carga.

El submarino permaneció oculto durante décadas

Durante buena parte de la segunda mitad del siglo XX, el U-864 no representó un problema conocido porque su ubicación exacta se había perdido.

Eso cambió en 2003, cuando el buque de la Armada noruega KNM Tyr localizó el pecio frente a Fedje. Las primeras investigaciones confirmaron que el submarino estaba dividido y que existían indicios de contaminación por mercurio en los sedimentos del área.

Desde entonces, Noruega ha estudiado distintas alternativas para reducir el riesgo ambiental. Una de las principales dificultades es que las botellas que almacenaban el mercurio se encuentran dentro de la estructura de la quilla, que quedó dañada durante el hundimiento.

Además, las investigaciones han encontrado recipientes deteriorados y mercurio que ya no está contenido exclusivamente dentro de los envases originales. Kystverket señala que también existe mercurio líquido libre en las cajas de la quilla y en el fondo marino próximo al pecio.

¿Por qué es tan difícil retirar el mercurio?

A primera vista, recuperar la carga parecería la solución más directa: sacar los recipientes deteriorados y eliminar del fondo marino una fuente potencial de contaminación.

El problema aparece cuando se considera el estado del submarino y del sedimento que lo rodea.

Kystverket explica que trabajar sobre el pecio puede movilizar sedimentos contaminados y dispersar mercurio en el área. La estructura exterior también presenta un deterioro importante, por lo que cualquier intervención debe realizarse con equipos operados a distancia y bajo estrictos controles ambientales.

Por eso, el objetivo de las investigaciones recientes no fue simplemente sacar todo el mercurio posible, sino determinar si era técnicamente viable hacerlo con un nivel de riesgo ambiental aceptable.

El operativo de 2026 recuperó 22 contenedores

Las investigaciones realizadas por Kystverket permitieron extraer 22 contenedores de mercurio del pecio durante los trabajos de 2026.

La operación aportó información que antes no estaba disponible sobre el estado de la carga y permitió comprobar que era técnicamente posible llegar hasta las cajas de la quilla mediante vehículos submarinos operados a distancia. También permitió identificar recipientes completos, otros afectados por corrosión y mercurio líquido que ya se había separado de sus contenedores.

El resultado, sin embargo, no resolvió el problema.

La propia Kystverket concluyó que la recuperación de la carga implica un riesgo mayor de dispersión del mercurio mientras se desarrolla la operación, además de representar un costo considerablemente superior al de cubrir el pecio y los sedimentos contaminados.

Noruega ahora recomienda cubrir el submarino

Después de analizar los resultados de las investigaciones, Kystverket entregó el 1 de septiembre de 2026 un nuevo informe al Ministerio de Comercio, Industria y Pesca de Noruega.

El organismo evaluó dos posibilidades principales: intentar recuperar los contenedores de mercurio antes de cubrir la zona o pasar directamente a una solución de confinamiento.

Su recomendación fue cubrir de manera permanente el U-864 y los sedimentos contaminados que lo rodean. La decisión final, sin embargo, corresponde al Gobierno noruego.

Kystverket sostiene que la cobertura permitiría aislar la contaminación y reducir el riesgo de dispersión durante la intervención. Sus evaluaciones anteriores contemplan una estructura de varias capas diseñada para resistir procesos como la erosión, la actividad de pesca, el anclaje de emergencia y otros impactos sobre el fondo marino.

Esto no significa que el mercurio desaparezca. La estrategia consiste en mantenerlo aislado en el lugar donde se encuentra y continuar con el monitoreo ambiental.

¿El mercurio ya está afectando a los peces?

El riesgo ambiental es una de las razones por las que el área lleva años bajo vigilancia científica, pero los datos disponibles no muestran que los peces y mariscos de la zona tengan concentraciones de mercurio superiores a las encontradas en otras partes de la costa noruega.

Kystverket señala que el Instituto de Investigación Marina de Noruega analiza desde 2004 peces y cangrejos capturados cerca del pecio. Sus resultados han indicado que los niveles de mercurio en estos animales no son superiores a los observados en otras zonas de la costa.

Una de las razones estudiadas es la propia naturaleza del entorno marino. En el área del U-864 existe una corriente fuerte y agua relativamente rica en oxígeno, condiciones que no favorecen especialmente la formación de metilmercurio, la forma del metal que puede incorporarse con mayor facilidad a la cadena alimentaria.

Eso no elimina la preocupación por el pecio. El problema sigue siendo la presencia de mercurio metálico y sedimentos contaminados, así como el riesgo de que una intervención mal controlada incremente su dispersión.

El dilema permanece bajo el mar

Más de 81 años después de su hundimiento, el U-864 pasó de ser un episodio de la guerra a convertirse en un problema de ingeniería ambiental.

Noruega ya sabe que puede llegar hasta parte de la carga, pero también que hacerlo implica trabajar sobre un submarino deteriorado, manipular recipientes corroídos y alterar sedimentos que contienen contaminación.

Por eso, el siguiente paso no depende únicamente de cuánto mercurio pueda recuperarse, sino de cuánto riesgo ambiental generaría intentar sacarlo. Kystverket considera que cubrir el pecio ofrece una solución más predecible y con menor riesgo durante la ejecución, mientras que el Gobierno noruego deberá decidir qué medida aplicar finalmente.

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