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El cambio climático derrite el hielo de las montañas de Noruega y deja al descubierto objetos de hace 6 mil años que los arqueólogos deben recuperar antes de que se deterioren.

Los hallazgos incluyen vestigios de la Edad de Piedra y de la Edad de Bronce, conservados durante milenios, pero expuestos ahora a un deterioro que amenaza con destruirlos antes de que puedan ser estudiados.

El cambio climático derrite el hielo de las montañas de Noruega y deja al descubierto objetos de hace 6 mil años que los arqueólogos deben recuperar antes de que se deterioren.

El deshielo acelerado en las montañas de Noruega está sacando a la luz vestigios de la Edad de Piedra y de la Edad de Bronce que permanecieron protegidos durante miles de años.

Aunque estos hallazgos ofrecen información sobre las sociedades antiguas, también representan un problema para los arqueólogos: muchos objetos pueden deteriorarse antes de que logren recuperarlos.

El equipo de Secrets of the Ice, que lleva alrededor de 20 años investigando las montañas noruegas para recuperar objetos conservados bajo el hielo, ha encontrado piezas de hasta 6 mil años de antigüedad.

Hasta hace relativamente poco, los hallazgos correspondían principalmente a periodos de hace unos 2 mil años, pero el retroceso del hielo está permitiendo localizar restos mucho más antiguos.

El deshielo revela objetos de hace miles de años

La aparición de estos vestigios es una señal de que el hielo está retrocediendo hasta capas que permanecieron congeladas durante milenios. Algunas de ellas conservaban objetos que sobrevivieron gracias a las condiciones de frío y a la limitada exposición al oxígeno.

Sin embargo, encontrar piezas más antiguas también significa que se está perdiendo hielo que las protegió durante miles de años. El cambio climático está acelerando este proceso y modificando el paisaje de las montañas noruegas, donde el hielo había mantenido ocultos numerosos rastros del pasado.

Los arqueólogos enfrentan una carrera contra el tiempo

El problema es que los objetos no quedan protegidos automáticamente cuando salen a la superficie. Una vez expuestos al ambiente, pueden comenzar a deteriorarse, por lo que los especialistas deben localizarlos y recuperarlos antes de que pierdan información valiosa.

La velocidad del deshielo supera la capacidad de los equipos arqueológicos para inspeccionar todas las zonas afectadas. Esto convierte cada temporada de trabajo en una carrera para encontrar las piezas antes de que las condiciones que permitieron su conservación desaparezcan.

Los objetos recuperados pueden ayudar a conocer mejor cómo vivían las sociedades antiguas y qué actividades realizaban en estas regiones montañosas.

No obstante, si el hielo continúa desapareciendo más rápido de lo que los arqueólogos pueden trabajar, parte de ese patrimonio podría perderse para siempre.

El equipo advierte que, si el proceso mantiene su ritmo actual, en las próximas dos décadas podrían desaparecer tanto el hielo que conserva estos vestigios como los objetos que todavía no hayan sido recuperados.

La ventana para estudiar este archivo arqueológico natural podría cerrarse mucho antes de que los especialistas logren documentar todo lo que contiene.

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