Noruega apuesta por una granja donde los robots cultivan lechugas sin tierra durante todo el año y buscan reducir las pérdidas de alimentos en los supermercados
La granja utiliza robots y cultivo vertical para producir alimentos incluso durante el invierno, mientras investigadores estudian cómo prolongar su conservación y reducir el desperdicio.

Una granja ubicada cerca de Oslo, Noruega, utiliza robots para cultivar, cosechar y envasar lechugas sin manipulación humana directa durante el proceso.
El sistema combina cultivo vertical, agua con nutrientes y condiciones ambientales controladas para producir hortalizas durante todo el año, incluso en invierno.
Según los investigadores del centro noruego SINTEF, las lechugas y hierbas aromáticas de este modelo pueden conservarse hasta 12 semanas, frente a las dos a cuatro semanas habituales que señalan.
La instalación busca reducir las pérdidas de alimentos, facilitar la distribución a los supermercados y aumentar la producción local en un país que depende de las importaciones para abastecerse de distintos productos.
Sin embargo, el consumo de electricidad y los costos de operación siguen siendo factores importantes para determinar si este modelo puede extenderse a otras regiones.
Cómo funciona la granja donde los robots cultivan lechugas
La instalación se encuentra en Gardermoen, cerca del aeropuerto de Oslo, y está gestionada por Himmelgrønt AS, una iniciativa conjunta de la cadena de supermercados Coop Norge y la empresa tecnológica Avisomo.
La planta comenzó a funcionar en otoño de 2025 y sus primeras lechugas llegaron a los supermercados durante la primavera de 2026.
A diferencia de las explotaciones agrícolas convencionales, el sistema automatiza las distintas etapas de producción. Los robots se encargan de la siembra, el cultivo, la cosecha y el envasado, mientras los equipos de control mantienen las condiciones necesarias para el crecimiento de las plantas.
El centro de investigación SINTEF ha estudiado el funcionamiento de esta tecnología y sus posibilidades de aplicación en otras instalaciones agrícolas de Noruega.
El investigador Ottar Bakås explica que las lechugas pueden pasar desde la siembra hasta el envasado sin entrar en contacto directo con las manos de una persona.
La ubicación también facilita la distribución: al estar cerca de un centro logístico, las hortalizas pueden trasladarse a los supermercados de Coop en distintas partes del país.
Cómo cultivan lechugas sin tierra y durante todo el año
La granja utiliza agricultura vertical e hidroponía, un sistema en el que las plantas crecen en estructuras de varios niveles y reciben agua con los nutrientes necesarios para desarrollarse, en lugar de hacerlo directamente sobre el suelo agrícola.
El proceso comienza cuando una máquina coloca las semillas en sus unidades de cultivo. Conforme germinan, las raíces reciben agua y nutrientes, mientras las hojas crecen bajo condiciones controladas.
La iluminación, la circulación del aire y el suministro de agua se ajustan para mantener un entorno favorable. De esta manera, la producción no depende directamente de las horas de luz solar ni de las temperaturas exteriores.
Las variedades de lechuga de crecimiento más rápido pueden estar listas para cosecharse en poco más de dos semanas. Cuando alcanzan el desarrollo necesario, los equipos automatizados realizan la recolección y el envasado.
Este sistema permite mantener una producción continua, sin depender de las temporadas de cultivo al aire libre.
Lechugas que duran hasta 12 semanas: cómo puede ayudar a reducir el desperdicio
Uno de los principales resultados de esta tecnología es la prolongación de la vida útil de las hortalizas.
Según los investigadores de SINTEF, las lechugas y hierbas aromáticas pueden conservarse hasta 12 semanas, frente a las dos a cuatro semanas habituales que señala el equipo.
El entorno controlado y la ausencia de manipulación humana directa durante el proceso productivo contribuyen a reducir algunas fuentes de contaminación y deterioro.
Para los supermercados, contar con más tiempo antes de que las verduras pierdan calidad facilita la administración de inventarios, la distribución y la venta de los productos. También puede beneficiar a los consumidores, que disponen de más tiempo para utilizarlos después de comprarlos.
Sin embargo, las 12 semanas representan una duración máxima comunicada para este sistema, no una garantía de conservación para cualquier lechuga. La vida útil real depende del producto, su presentación y las condiciones de almacenamiento.
Además, la información presentada por SINTEF no incluye un porcentaje medido de reducción del desperdicio alimentario. Por ahora, la mayor duración demuestra una oportunidad para disminuir las pérdidas, pero no permite establecer cuántas toneladas de alimentos dejarían de desecharse.

Por qué Noruega apuesta por producir alimentos en interiores
Las bajas temperaturas, la limitada luz solar durante el invierno y las temporadas cortas de cultivo dificultan la producción constante de algunas hortalizas en Noruega.
La agricultura vertical permite superar parte de esas limitaciones al trasladar los cultivos a instalaciones donde la temperatura, la iluminación y otros factores se controlan artificialmente.
La producción puede mantenerse durante los 12 meses del año, lo que permite planificar las cosechas de acuerdo con la demanda de los supermercados y reducir la dependencia de las temporadas agrícolas.
El modelo también podría contribuir a incrementar la disponibilidad de hortalizas producidas en el país y diversificar las fuentes de abastecimiento ante posibles interrupciones del transporte o del comercio internacional.
No obstante, su capacidad para sustituir importaciones dependerá del volumen de producción y de los costos necesarios para mantener las instalaciones en funcionamiento.
El consumo de electricidad, uno de los principales desafíos
Aunque la agricultura vertical ofrece ventajas en el uso del espacio y permite controlar las condiciones de cultivo, también requiere electricidad para mantener la iluminación artificial, la temperatura, la humedad y la circulación del aire.
Noruega puede beneficiarse de una matriz eléctrica con una participación elevada de energía hidroeléctrica, pero eso no significa que cualquier granja de este tipo tenga automáticamente un menor impacto ambiental que un cultivo convencional.
Para evaluar su sostenibilidad sería necesario conocer cuánta electricidad consume por kilogramo de lechuga, cuánta agua utiliza, cuáles son las emisiones asociadas a sus equipos y qué impacto tiene el transporte hasta los consumidores.
La información de SINTEF no aporta datos suficientes para comparar de manera completa la huella ambiental de esta instalación con la de una explotación tradicional.
Por ello, el resultado más claro hasta ahora es la posibilidad de automatizar la producción y prolongar la conservación de las hortalizas. Su balance energético y económico requiere información adicional.
¿Los robots podrían cultivar también tomates, fresas y pepinos?
La tecnología de cultivo en ambientes controlados también puede utilizarse para producir otras hortalizas y frutas, como tomates, pepinos y frutos rojos.
Sin embargo, automatizar estos cultivos presenta dificultades adicionales. A diferencia de las lechugas, que pueden cosecharse de una sola vez, los tomates y las fresas producen frutos durante periodos prolongados y requieren cuidados específicos.
Los robots deben identificar el momento adecuado para cosechar, manipular frutos delicados y realizar tareas de mantenimiento de las plantas.
Por eso, automatizar la producción de lechugas no significa que todos los cultivos puedan producirse con la misma facilidad ni al mismo costo.
Los investigadores también han estudiado otras cuatro explotaciones noruegas que combinan maquinaria automática con trabajo manual. Sus observaciones apuntan a que cada instalación necesita un nivel de automatización adaptado a su tamaño, sus cultivos y su capacidad de inversión.
¿Qué significa esta innovación para la producción de alimentos?
La granja noruega combina varias etapas de la cadena alimentaria: cultivo, cosecha, envasado, conservación y distribución. Su objetivo es producir hortalizas de forma continua y ampliar el tiempo disponible para venderlas y consumirlas antes de que se deterioren.
La posibilidad de conservar las lechugas hasta 12 semanas podría ayudar a reducir las pérdidas de alimentos, aunque todavía falta medir el efecto real de esta tecnología sobre el desperdicio y comprobar si puede operar con costos competitivos.
Si el modelo logra mantener una producción eficiente y un consumo energético razonable, la agricultura vertical automatizada podría complementar los cultivos tradicionales, especialmente en regiones con condiciones climáticas difíciles o una elevada dependencia de las importaciones.
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