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Noruega detecta que autos chinos alquilados por militares grababan bases, accesos y códigos de seguridad, mientras Polonia e Israel limitan su ingreso a instalaciones de defensa por los riesgos para la información confidencial

El caso involucra vehículos alquilados por más de 30 millones de dólares y reabre la discusión sobre quién puede acceder a los datos que recopilan sus cámaras y sensores.

Noruega detecta que autos chinos alquilados por militares grababan bases, accesos y códigos de seguridad, mientras Polonia e Israel limitan su ingreso a instalaciones de defensa por los riesgos para la información confidencial

Las Fuerzas Armadas de Noruega detectaron que vehículos chinos utilizados durante ejercicios militares registraban imágenes de instalaciones, movimientos del personal y códigos alfanuméricos de acceso.

El caso abrió una discusión sobre los riesgos de los sistemas de cámaras y sensores de los automóviles modernos, así como las medidas preventivas que otros países, como Polonia e Israel, han adoptado en instalaciones vinculadas con la defensa.

Cómo los autos chinos registraron información dentro de bases militares

El caso se dio a conocer durante una intervención del analista Andrei Serbin Pont en el programa Infobae al Mediodía, donde explicó que los militares comenzaron a detectar grabaciones automáticas realizadas por los vehículos que utilizaban durante sus ejercicios.

Las unidades formaban parte de un contrato de alquiler del Ejército noruego con Hertz Noruega por más de 30 millones de dólares, que incluía automóviles de Deepal, una marca china. Los vehículos se empleaban para facilitar los traslados de militares en activo y reservistas durante las jornadas de entrenamiento.

Entre las funciones que despertaron preocupación estaban las cámaras de estacionamiento, los sistemas de visión de 360 grados y las cámaras de tablero. Algunos modelos también incorporan dispositivos capaces de registrar el interior del automóvil.

Según Serbin Pont, los vehículos grababan áreas dentro de las instalaciones militares, los accesos y los momentos en que los efectivos introducían sus claves alfanuméricas para ingresar a las bases.

¿Por qué las grabaciones representan un riesgo para la seguridad?

Las imágenes captadas por los vehículos pueden revelar información sobre los accesos, los movimientos del personal y los procedimientos de seguridad de una instalación. Si esos registros se combinan, podrían ayudar a identificar recorridos, reconocer zonas sensibles o reconstruir rutinas militares.

Sin embargo, la existencia de grabaciones no demuestra por sí sola que hubiera una operación de espionaje ni que la información se hubiera enviado al Gobierno chino o utilizado con fines de inteligencia.

La preocupación se centra en determinar qué datos recopilan los sistemas de los automóviles, dónde se almacenan, si se transmiten a servidores externos y quién puede consultarlos. Estas cuestiones resultan especialmente relevantes cuando los vehículos circulan por instalaciones donde se maneja información confidencial.

Los sistemas de cámaras y sensores de los vehículos modernos pueden registrar imágenes de zonas restringidas y exponer información sensible dentro de instalaciones militares.

Polonia e Israel también restringen el ingreso de estos vehículos

Noruega no es el único país que ha tomado medidas ante los posibles riesgos de los automóviles conectados en espacios militares. Durante su análisis, Serbin Pont mencionó las restricciones adoptadas por Polonia e Israel para limitar el ingreso de vehículos chinos a instalaciones vinculadas con la defensa.

Uno de los factores considerados es el marco legal de China y las obligaciones de cooperación con los organismos de inteligencia que pueden aplicarse a las empresas.

Desde la perspectiva de la seguridad nacional, esta situación forma parte de la evaluación sobre el posible acceso a los datos que recopilan los vehículos.

Esto no significa que se haya demostrado que un fabricante específico entregó información a las autoridades chinas. La preocupación consiste en determinar si los sistemas instalados en los automóviles podrían exponer datos sensibles y qué medidas conviene aplicar para reducir ese riesgo.

De acuerdo con lo expuesto por el analista, Noruega mantenía una postura más cautelosa y no había avanzado hacia una prohibición general.

La discusión enfrenta dos alternativas: esperar pruebas de un uso indebido de la información o establecer límites preventivos para proteger las instalaciones militares.

El antecedente de Strava y los recorridos de militares

El caso noruego recuerda otro episodio en el que la tecnología de uso cotidiano expuso información sobre instalaciones militares. En 2018, la plataforma Strava publicó un mapa global de actividad física que permitió identificar patrones de movimiento en distintas zonas, incluidas áreas remotas relacionadas con instalaciones militares.

Serbin Pont mencionó el caso de una instalación militar estadounidense en Siria cuya existencia habría quedado expuesta por los recorridos deportivos de soldados que utilizaban dispositivos como Fitbit.

La repetición de los trayectos en zonas aisladas puede revelar ubicaciones, horarios y rutinas. De esta manera, datos que parecen inofensivos cuando se consideran por separado pueden adquirir valor estratégico al combinarse con otros registros.

El riesgo no se limita a los automóviles: cámaras, dispositivos deportivos y sistemas de geolocalización también pueden generar información sensible cuando se utilizan en lugares restringidos.

El precio de los autos chinos frente a las exigencias de seguridad

Los precios competitivos de los automóviles chinos han impulsado su presencia en los mercados internacionales frente a modelos europeos con prestaciones comparables. Esa ventaja comercial, sin embargo, no es el único factor que deben considerar las instituciones que necesitan vehículos para operar en espacios sensibles.

En el ámbito militar también importan las funciones de recopilación de datos, las condiciones de almacenamiento y transmisión de la información y las posibilidades de acceso por parte de terceros.

Además, los sistemas de cámaras y sensores no son exclusivos de las marcas chinas. Los vehículos de distintos fabricantes incorporan tecnologías conectadas, por lo que los riesgos deben evaluarse según sus características técnicas, las normas aplicables y las garantías sobre el tratamiento de los datos.

El caso de Noruega muestra el desafío que enfrentan las fuerzas armadas ante la expansión de estas tecnologías: decidir qué vehículos pueden ingresar a sus instalaciones y qué información tienen permitido registrar.

Un sistema diseñado para facilitar la conducción puede convertirse en una fuente de datos sensibles cuando funciona dentro de una base militar.

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