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La psicología explica que las personas que siempre llegan tarde al trabajo calculan mal el tiempo por un sesgo mental y no por falta de interés

Especialistas en la materia señalan que calcular de menos los tiempos y centrarse en terminar tareas inmediatas genera retrasos continuos en el centro laboral.

La psicología explica que las personas que siempre llegan tarde al trabajo calculan mal el tiempo por un sesgo mental y no por falta de interés

Llegar tarde al centro de trabajo de manera constante suele interpretarse como una falta de interés o de compromiso laboral. Sin embargo, la psicología señala que en la mayoría de los casos la impuntualidad crónica no responde a una acción deliberada, sino al resultado de patrones de comportamiento y percepciones cognitivas específicas.

Especialistas en el análisis del comportamiento explican que la mente de quienes suelen retrasarse opera bajo dinámicas como la automatización de rutinas y la alteración en la percepción del tiempo real. Estos factores provocan que la impuntualidad se consolide como una conducta recurrente y difícil de modificar.

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¿Por qué se vuelve un hábito llegar tarde?

El cerebro humano estructura sus actividades mediante rutinas diarias. Cuando una persona repite la acción de retrasarse al salir de casa o al iniciar sus traslados, esa conducta se transforma en un patrón mental automático.

Con el paso del tiempo, el hábito se arraiga de tal forma que la persona ejecuta sus acciones matutinas bajo el mismo esquema, lo que dificulta alterar la secuencia para llegar a tiempo a sus compromisos.

La impuntualidad crónica no responde a una acción deliberada, sino al resultado de patrones de comportamiento

El sesgo de planificación y la falla con el reloj

Uno de los factores centrales en este comportamiento es la subestimación del tiempo, fenómeno conocido como sesgo de planificación. Las personas propensas a la impuntualidad tienden a calcular de menos el tiempo real que requiere cada actividad previa a su salida.

Bajo esta percepción, confían en exceso en que dispondrán de minutos suficientes y asumen que cualquier imprevisto de última hora se resolverá de forma casi inmediata, lo que termina por desajustar su horario previsto.

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Focus en la tarea frente a la conciencia del tiempo

La diferencia entre quien llega a tiempo y quien se retrasa radica en la atención brindada al reloj. Mientras los perfiles puntuales organizan su día calculando márgenes de seguridad ante posibles demoras, las personas impuntuales priorizan terminar la actividad que realizan en el momento.

La diferencia entre quien llega a tiempo y quien se retrasa radica en la atención brindada al reloj.| Magnific

Al enfocarse por completo en finalizar una tarea pendiente, pierden el control del tiempo transcurrido. Comprender que la impuntualidad surge de estos sesgos cognitivos permite identificar los errores de cálculo y ajustar la planificación de las actividades diarias.

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