Durante 28 años creyeron que era un asteroide cercano a la Tierra, hasta que desapareció de los radares de la NASA y reveló una identidad oculta: es un misterioso “cometa oscuro” que viaja con un motor de gas invisible
Tras perderle el rastro en un acercamiento de rutina, la NASA y observatorios internacionales descubrieron que este cuerpo espacial expulsa gas y polvo.

Durante 28 años, la comunidad astronómica rastreó el objeto 1998 SH2 bajo la certeza de que era un asteroide cercano a la Tierra. Sin embargo, tras no encontrarlo en la posición prevista durante un acercamiento de rutina en agosto de 2025, una investigación internacional publicada recientemente en la revista Nature Astronomy (2026) reveló su verdadera identidad: se trata de un “cometa oscuro”, un hallazgo que obliga a los científicos a ajustar las estrategias de defensa planetaria para predecir con mayor exactitud los movimientos espaciales.
El caso comenzó a resolverse cuando el sistema de radar planetario de la Deep Space Network (DSN) de la NASA apuntó hacia la ubicación donde debía estar el objeto, a unos 3 millones de kilómetros de nuestro planeta. Para sorpresa de los investigadores, el cuerpo celeste no apareció en sus monitores.
Esta “desaparición” momentánea llevó a los expertos a revisar casi tres décadas de datos orbitales. Lo que encontraron fue que la trayectoria del objeto presentaba alteraciones que no podían explicarse únicamente por la influencia magnética y gravitatoria del Sol o de los planetas.
Hoy, el cuerpo ha sido rebautizado oficialmente como P/1998 SH2. Este descubrimiento, respaldado por datos del Center for Near-Earth Object Studies (CNEOS) de la NASA y telescopios de alta potencia, abre una nueva ventana científica: sugiere que muchos de los asteroides que vigilamos hoy podrían estar ocultando su verdadera naturaleza espacial.
¿Por qué el objeto 1998 SH2 se movió de su ruta esperada?
Tras analizar las discrepancias orbitales, los astrónomos determinaron que el P/1998 SH2 presentaba movimientos impulsados por un mecanismo propio.
De acuerdo con la investigación liderada por el astrónomo Davide Farnocchia, el objeto experimenta un proceso de “desgasificación”. Esto ocurre cuando el calor del Sol sublima (convierte de sólido a gas) el hielo que se encuentra en el interior del cuerpo celeste. Al expulsar estas pequeñas cantidades de gas y polvo al espacio, el objeto genera un empuje muy débil pero constante, funcionando como un pequeño motor que altera lentamente su órbita original.
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¿Qué es exactamente un “cometa oscuro”?
Este descubrimiento ha sido clave para definir esta particular categoría astronómica. Los cometas oscuros son cuerpos celestes que visualmente parecen asteroides comunes, ya que carecen de la brillante estela (coma o cola) que todos asociamos con un cometa tradicional. Sin embargo, físicamente se comportan como cometas debido a su actividad interna.
Hasta el momento, la ciencia clasifica estos objetos en dos tipos principales:
- Los de mayor tamaño, que tienen órbitas muy alargadas (elípticas) y de periodo corto, grupo al que pertenece el P/1998 SH2.
- Los de dimensiones más pequeñas, que orbitan a una distancia mucho más cercana al Sol.

¿Cómo lograron confirmar la verdadera identidad del cometa?
Para comprobar que el objeto realmente estaba expulsando material, se requería tecnología mucho más sensible que la utilizada en el monitoreo diario.
Se organizó una campaña de observación de alta potencia en la que participaron el Very Large Telescope (VLT) y el telescopio danés en Chile, así como el Canada-France-Hawaii Telescope. Según la información proporcionada por Olivier Hainaut, astrónomo del Observatorio Europeo Austral (ESO) y coautor del estudio, estas observaciones especializadas lograron detectar una cola de polvo y gas extremadamente tenue. Esta estela había permanecido invisible durante años para los equipos de rastreo estándar debido a su baja intensidad.
¿Por qué este descubrimiento cambia la defensa planetaria?
Entender si un objeto es un asteroide de roca sólida o un cometa que expulsa gases no es solo una curiosidad científica; es una pieza clave para la protección de la Tierra.
Los modelos tradicionales que calculan si un cuerpo espacial impactará nuestro planeta se basan en la gravedad pura. Si un objeto resulta ser un cometa oscuro, la desgasificación afecta su ruta de forma impredecible bajo esos modelos estándar. Por lo tanto, identificar la verdadera naturaleza de estos cuerpos permite a los científicos realizar cálculos a largo plazo mucho más precisos y evitar sorpresas sobre posibles riesgos de impacto.
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Lo que se sabe del cometa P/1998 SH2:
- Identidad corregida: Pasó de ser catalogado como asteroide cercano a la Tierra (NEA) a cometa oscuro.
- El detonante: Una anomalía de ubicación detectada por radares de la NASA el 28 de agosto de 2025.
- Comprobación visual: Telescopios en Chile y Hawái lograron captar una estela de gas invisible para equipos comunes.
- Impacto científico: Publicado en Nature Astronomy en 2026, el estudio replantea el cálculo de órbitas de objetos cercanos.
De acuerdo con los hallazgos documentados por el equipo de investigadores, este caso no es aislado y podría desatar una reclasificación masiva en los catálogos astronómicos. Lo que hoy sabemos con certeza es que el cielo esconde fenómenos mucho más sutiles de lo que nuestros instrumentos rutinarios pueden ver, por lo que las agencias espaciales deberán seguir refinando sus tecnologías para mantener una vigilancia planetaria verdaderamente confiable.
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