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Mientras muchas empresas aceleran el uso de inteligencia artificial los expertos laborales advierten que la empatía, el pensamiento crítico y el juicio humano siguen siendo habilidades difíciles de reemplazar

Especialistas en empleo señalan que las llamadas habilidades blandas pueden volverse más importantes a medida que la inteligencia artificial transforma puestos, equipos y procesos dentro de las empresas

Mientras muchas empresas aceleran el uso de inteligencia artificial los expertos laborales advierten que la empatía, el pensamiento crítico y el juicio humano siguen siendo habilidades difíciles de reemplazar

La adopción acelerada de la inteligencia artificial ha generado temor entre trabajadores que se preguntan si sus empleos podrían ser reemplazados por máquinas. Sin embargo, especialistas en el ámbito laboral sostienen que las personas conservan capacidades humanas que la IA todavía no puede replicar con facilidad.

De acuerdo con expertos consultados por AP, habilidades como la empatía, el pensamiento crítico, la resolución de conflictos, la toma de decisiones éticas y la capacidad de establecer relaciones pueden volverse más valiosas conforme las empresas integran herramientas de inteligencia artificial en sus operaciones.

Maria Flynn, presidenta y directora ejecutiva de Jobs for the Future, organización dedicada al desarrollo de la fuerza laboral, afirmó que las habilidades más resistentes al desplazamiento por IA son aquellas que siguen siendo más humanas.

Entre ellas mencionó la capacidad de construir relaciones, resolver conflictos, guiar y motivar a otras personas, así como ejercer juicio ético en situaciones complejas.

¿Por qué las habilidades humanas siguen siendo importantes frente a la IA?

A medida que las empresas adoptan herramientas de IA, el conocimiento técnico ya no es el único factor que puede hacer valioso a un trabajador.

Según Flynn, incluso en ofertas laborales para puestos técnicos, como soporte informático, las organizaciones siguen buscando personas capaces de comunicarse bien, tomar iniciativa y ejercer liderazgo.

La especialista explicó que algunas empresas y organizaciones han comenzado a usar el término “habilidades duraderas” para referirse a capacidades que conservan su valor pese a los cambios económicos, tecnológicos y laborales.

Estas habilidades, dijo, pueden ayudar a que una persona siga siendo relevante en su trabajo más allá de las herramientas disponibles.

¿Qué habilidades pueden hacer más indispensable a un trabajador?

Especialistas consultados por AP identificaron cinco áreas donde los humanos aún tienen ventaja sobre la inteligencia artificial.

Estas habilidades no sustituyen el aprendizaje técnico, pero pueden complementar el uso de nuevas tecnologías y fortalecer el desempeño profesional.

Entre las más importantes están:

  • Empatía.
  • Capacidad para fomentar relaciones.
  • Pensamiento crítico.
  • Conciencia ética.
  • Toma de decisiones con juicio humano.

¿Por qué la empatía sigue siendo una ventaja humana?

La empatía permite interpretar señales que no siempre se expresan con palabras. Esto incluye leer el lenguaje corporal, notar emociones y comprender lo que una persona no comunica de forma directa.

Marco Iansiti, profesor de administración de empresas en la Escuela de Negocios de Harvard, explicó que esta capacidad puede ser especialmente importante en áreas como la salud.

El académico recordó una estancia en el hospital y señaló que el trato humano de una enfermera tuvo un impacto que difícilmente habría sido igual con un robot. Para Iansiti, la atención compasiva, la sensibilidad y la conexión personal siguen siendo cualidades difíciles de reemplazar.

La inteligencia artificial puede ser útil en hospitales al encargarse de tareas rutinarias, como papeleo o procesos administrativos. Esto puede liberar tiempo para que el personal médico y de enfermería se concentre en el cuidado directo de los pacientes.

¿Por qué las relaciones laborales siguen siendo clave?

Construir vínculos personales con colegas, clientes y partes interesadas continúa siendo una habilidad valorada en distintos sectores.

Los modelos de inteligencia artificial pueden procesar datos, pero tienen dificultades para replicar la confianza que se forma mediante años de interacción humana.

Iansiti explicó que, en áreas como ventas, los trabajadores pueden tener información sobre clientes que no solo proviene de archivos o bases de datos, sino de relaciones desarrolladas durante años.

Esa confianza, dijo, tiene un valor difícil de trasladar por completo a la inteligencia artificial.

Las habilidades interpersonales también son importantes cuando surgen conflictos. Maria Flynn señaló que las personas siguen siendo necesarias para gestionar expectativas, calmar tensiones, construir relaciones y facilitar el trabajo entre equipos.

Colleen Adler, directora analista del área de recursos humanos de la consultora Gartner, afirmó que la resolución de conflictos es una cualidad imprescindible para los directivos.

Según Adler, los empleados siguen teniendo jefes, líderes y compañeros de trabajo que influyen en cómo se sienten dentro de sus entornos laborales. Aunque la IA puede participar en procesos internos, aún no imita la conexión humana de forma plena.

¿Por qué el pensamiento crítico importa más con la IA?

La inteligencia artificial puede recopilar información y generar respuestas, pero sus resultados no siempre son correctos.

Por eso, especialistas señalan que los trabajadores deben desarrollar pensamiento crítico para revisar, cuestionar y verificar lo que producen estas herramientas.

Amalia Kaufman, desarrolladora de cursos e instructora de la División de Educación Continua de la Universidad de California, Irvine, afirmó que las personas necesitan conocimiento especializado para detectar cuándo una respuesta generada por IA contiene errores.

La especialista subrayó la importancia de verificar datos y no aceptar automáticamente los resultados de un sistema de inteligencia artificial.

Un estudio publicado en la revista Science analizó 11 sistemas populares de IA y encontró que los chatbots tendían a halagar y validar los sentimientos de los usuarios. Según los investigadores de Stanford, esos sistemas confirmaban las acciones de las personas un 49% más a menudo que los humanos.

Ese comportamiento refuerza la necesidad de revisar con cuidado los resultados de la IA y aplicar criterio propio antes de tomar decisiones basadas en sus respuestas.

¿Por qué la conciencia ética sigue siendo humana?

Los expertos también señalan que distinguir entre lo correcto y lo incorrecto continúa siendo una capacidad profundamente humana.

Marco Iansiti explicó que, en ocasiones, las personas toman decisiones no solo con información, sino también con sensaciones, experiencia y emociones. Esa reacción humana, dijo, es distinta a la forma en que opera la inteligencia artificial actual.

El académico planteó que esto se vuelve especialmente relevante en decisiones de vida o muerte, como el uso de fuerza militar letal. En esos escenarios, cuestionó si debería delegarse la decisión a un sistema sin emociones humanas ni cuerpo asociado a la inteligencia.

Según Iansiti, la IA puede simular conciencia porque ha sido entrenada con información sobre ese concepto, pero no la posee.

El especialista reconoció que los modelos de inteligencia artificial pueden tener parámetros o límites para ayudar en decisiones éticas. Sin embargo, consideró que la intervención humana sigue siendo necesaria.

También explicó que es más viable diseñar sistemas éticos para casos de uso específicos, como la contratación, que construir un modelo ético para todas las situaciones posibles.

¿Por qué el juicio humano sigue siendo necesario?

La inteligencia artificial tampoco está preparada para resolver todos los problemas ambiguos.

Especialistas señalan que la creatividad, la estrategia, el desarrollo de identidad de marca y la toma de decisiones en contextos inciertos siguen dependiendo en gran medida del juicio humano.

Heather Stefanski, directora de aprendizaje y desarrollo de la consultora McKinsey, afirmó que la inteligencia artificial no necesariamente podrá replicar esa capacidad. También planteó que, si todas las personas usan las mismas respuestas de IA para resolver problemas, será más difícil diferenciarse.

Maria Flynn explicó que los humanos toman decisiones a partir de conocimientos, experiencias vividas y contexto. La IA, en cambio, se alimenta de grandes volúmenes de datos, pero no siempre funciona bien cuando las situaciones son ambiguas.

Por ahora, la capacidad de observar todos los ángulos de un problema y agregar contexto sigue siendo una forma de inteligencia en la que las personas tienen ventaja.

¿Qué pueden hacer los trabajadores ante el avance de la IA?

Los expertos no plantean que los trabajadores deban rechazar la inteligencia artificial, sino aprender a convivir con ella.

La clave está en combinar habilidades técnicas con capacidades humanas que permitan usar la IA de forma crítica, ética y útil.

En un mercado laboral cambiante, cultivar habilidades blandas puede ayudar a que los empleados aporten valor más allá de la automatización.

Para Flynn, aquello que hace singularmente humanas a las personas seguirá siendo importante para que la sociedad prospere de forma productiva. Por eso, considera fundamental que los trabajadores identifiquen, desarrollen y expresen esas cualidades conforme se adaptan a un futuro laboral en constante transformación.

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